Sergio Blanco: “No entiendo el cariño de los hinchas”

El goleador bohemio rechazó una oferta del exterior para devolver el amor que recibe de la gente, que dicen no comprender porque “yo solo corro atrás de una pelota”

Cuáles son las razones de este momento de Wanderers, líder en la tabla Anual y con serias posibilidades de estar en la definición del Uruguayo?
Esto pasa por el trabajo, por un grupo que se conoce de hace tiempo, por el entrenador. Estamos ilusionados con llegar a algún objetivo y somos conscientes de que todavía no logramos nada. Disfruto el momento sabiendo que es muy difícil lograr lo que queremos porque nos faltan dos partidos, como al resto de los equipos que pelean con nosotros.

Hay un hecho que llama la atención para los que vienen al Viera y es la relación que existe con el entrenador.
Acá por lo general Wanderers es así. Con Daniel Carreño era una relación increíble, con el Chifle cuando estuvo en su momento también, con el Vasco (Ostolaza), todo eso siempre se pregona acá. También hay un tema del ambiente que hay con el Cani (utilero), con la Flaca (casera del Viera), con la sanidad.

¿Y dónde está el límite entre la broma y el trabajo en serio, cómo se marca eso?
Es natural esto, es como que cada uno tiene que saber cuál es su lugar. Y futbolísticamente es partido a partido. Si bien hicimos una  buena campaña, todos estamos ilusionados con muchas cosas. Ahora estamos en una posición que si antes de empezar el campeonato me la daban a firmar la firmaba.

¿Cómo se convive con un grupo tan joven?
El ambiente de Wanderers siempre fue así. Se convive de esta forma con gente que lleva muchos años en el club y a la cual escuchamos. Tenemos al utilero que nos aporta muchas cosas desde todo punto de vista y a la casera que cuando te tiene que retar lo hace y te baja a la realidad. La sanidad lleva mucho años en el club y es un plus que tenemos. A esa gente la tenemos que escuchar.

¿Y cómo se siente Blanco, que es el mayor y el referente del club, en un grupo tan joven capaz de andar bromeando tirando bombas por la concentración, como contaba el entrenador Arias?
Jajaja, pero yo no las puedo tirar... Es un grupo bárbaro. Como no tenemos un lugar común para compartir en la concentración se arman campeonatos de play. Y todas esas bromas son todas cosas de la edad.

¿Y se prende en esos torneos de play?
No, yo no juego, los voy a apoyar.

¿Por qué se quedó en Wanderers cuando había recibido una oferta importante?
Me quedé porque lo sentí. Sentí quedarme para apostar al sueño y devolverle a la gente el cariño que tiene por mi, que sinceramente no lo entiendo. Entonces me pareció que era la oportunidad de mostrar un poco del sentimiento que tengo por este club y quedarme en procura de lograr algo importante.

¿Por qué dice no entender el cariño que siente la gente por usted?
Porque es demasiado el cariño conmigo. Lo siento cuando entro a la cancha, cuando salgo, en los mensajes, ahora con las redes sociales, y yo lo único que hago es correr atrás de una pelota.

¿Lo que sucede con usted puede tener puntos de comparación con lo que se vivió con el Chifle Barrios?
El Chifle para nosotros es un ídolo.

Pero usted vivió la etapa de idilio de la gente con el Chifle.
En realidad yo estuve en el último tiempo con el Chifle, pero no es comparable. El Chifle tiene una tribuna con su nombre (en el parque Viera) y eso es algo muy fuerte. Tengo la suerte de que fui compañero de Jorge, de que me dirigió y que además me hizo capitán.

¿Se puso a pensar que de pronto mañana un lugar del Viera puede llevar su nombre, como ocurre con Barrios?
No sé si se me pasó por la cabeza ese pensamiento pero el reconocimiento en vida para una persona es lo máximo. De todos modos las tribunas ya tienen nombre y una de ellas tiene el del Chifle.

¿Ya pensó lo que va a hacer de su futuro cuando termine esta historia del campeonato Uruguayo?
Cuando termine voy a escuchar que propuestas pueden venir. Si me seduce algo de lo económico o lo deportivo veremos, de lo contrario estoy donde quiero estar.

¿Se piensa retirar con la camiseta de Wanderers?
Nunca se sabe. La última vez que vine acá creía que tenía las puertas abiertas, estuve cuatro meses entrenando solo y no me llamaban. Yo me pensé que tenía la llave de casa pero resulta que no las tenía.


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