Serena ya es leyenda

Serena williams venció a caroline wozniacki en la final del us open y llegó a 18 grand slams, igualando a Chris Evert y Martina navratilova

Serena no pudo aguantar las lágrimas cuando Chris Evert y Martina Navratilova le regalaron una pulsera de oro con la inscripción “18”. Simbolizaba, ni más ni menos,  su 18ª corona de Gran Slam, que obtuvo tras quedarse con la edición 2014 del US Open, al arrollar a su amiga Caroline Wozniacki con un doble 6-3, para ganar su tercer título consecutivo y sexto en Flushing Meadows.

Para Serena esa corona de Gran Slam significa más, en lo sentimental, que su victoria en Flushing Meadows, una pasarela que le ha visto crecer desde que con 17 años ganó su primer US Open en 1999.

Con esto, la estadounidense de 32 años cierra un ciclo que le permite pararse al lado de esas leyendas que también ganaron 18 torneos de Gran Slam, y que le dieron la bienvenida en la cancha de Flushing Meadows a ese exclusivo club.

“Tal vez el 18 (título) ha sido el más importante, ya que me uno a Chrissy y Martina. Tenía tanto tiempo esperando conseguir el número 18, que eso ha pesado en mis hombros durante mucho tiempo, hasta que por fin lo conseguí”, dijo Williams.

“Nunca pensé que yo, Serena Williams, estaría en ese grupo. ¿Quién soy yo? Nunca pensé que iban a mencionar mi nombre junto a esas grandes leyendas”, aseguró la norteamericana

Desde que siendo una adolescente ganó su primer Abierto estadounidense, Serena ha reinado en Nueva York en las ediciones de 2002, 2008, 2012 y 2013. Hubo un tiempo en que el apellido Williams se apoderó del US Open, cuando su hermana Venus ganó en 2000 y 2001.

Vaso de agua en un desierto

Antes del domingo, Serena no había ganado un Gran Slam este año. No había podido ir más allá de cuarta ronda en el Abierto de Australia y Francia, así como en Wimbledon.

Pero la gira previa de calentamiento en el circuito US Open Challenge le permitió darse esperanzas.

Llegó a Nueva York con victorias en los duros torneos de cancha dura de Stanford y Cincinnati y cayó en la final de Montreal ante su hermana Venus.

En sus siete triunfos hasta la corona, Serena estuvo poco más de ocho horas en la cancha de Flushing Meadows, y caminó toda la ruta sin perder un set. Ella explica este tremendo paso como resultado de un gran trabajo previo.

Con 32 años, y por la forma en que arrolla a sus rivales, da la impresión de que a Serena le queda todavía mucho tenis por delante.

La próxima temporada podría estar dejando solas a Navratilova y Evert en el cuarto escalón de la lista de las grandes campeonas, y rebasar a la número 3, la estadounidense Helen Wills, que tiene 19 torneos de Gran Slam. La siguiente es la alemana Steffi Graf (22), y la lista la encabeza la australiana Margaret Court (24).

Y aunque lo asuma con modestia, ninguna de las jugadoras en activo tiene más posibilidades que Serena Williams de encabezar el exclusivo club.

La final
Dio la impresión de que Serena Williams no puso el pie en el acelerador desde principio ante su amiga Wozniacki. Sólo después que la danesa la presionara un poco más en los finales del segundo set, la norteamericana le puso todo el vapor a su caldera para terminar su obra destructora.

Aunque consiguió el primer quiebre del partido en el tercer game, luego se regaló ella misma al cometer la primera de sus tres doble faltas del partido, alimentando las esperanzas de una Wozniacki que se acercó 3-2. Serena reaccionó furiosa y tras quebrar por segunda vez, impuso su servicio en cuatro rápidos puntos para adelantarse 5-2, y con un ace incluido cerró el parcial 6-3, luego de 40 minutos y un extraordinario rendimiento del 75% con su primer servicio.

Williams siguió haciendo daño con su saque (hasta 169 km/h), y Wozniacki fallando en las devoluciones, para que la historia del segundo parcial se escribiera casi de forma similar. El partido se animó más en los últimos dos games, cuando ‘Woz’ necesitó de un rally de 26 boleas para confirmar servicio, pero Serena finiquitó el asunto en el siguiente tramo.

Serena se llevó, como compensación a sus poco más de ocho horas de totales en sus siete partidos en este US Open, un cheque de tres millones de dólares. l


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