Serena, la máquina indestructible

Desde que se recuperó a mediados de 2011 de una enfermedad pulmonar, la menor de las hermanas Williams lleva ganados 93 de 104 partidos y 10 títulos; el viernes volvió a ser la número uno después de 28 meses

Serena volvió a llorar. Como en los Juegos Olímpicos. El viernes le ganó a la checa Petra Kvitova en cuartos de final del Qatar Total Open y se aseguró ser a partir del lunes nuevamente número uno del mundo.

“Nunca pensé que estaría aquí otra vez”, dijo Williams quebrada por la emoción. “Dios mío, he pasado por tanto que nunca pensé que volvería”.

Había estado por última vez en la cima del ranking WTA en octubre de 2010 cuando cedió el mando a manos de la danesa Caroline Wozniacki.

Si hay algo que marca la carrera de Serena, de 31 años, es que estando en óptimas condiciones físicas tiene un aura de imbatibilidad.

Y fue por eso que en 2010 –un año donde ganó el Abierto de Australia y Wimbledon– perdió el uno. No jugó la gira previa al US Open ni el último Grand Slam del año porque se accidentó en un restaurante al pisar cristales rotos.

Break point
A comienzos de 2011 le detectaron tromboembolismo pulmonar, lo que le generaba falta de oxígeno en los pulmones, razón por la que estuvo cerca de la muerte según sus propias palabras.

Muchos dieron por terminada su carrera. Pero Serena volvió renovada.

Le costó al principio. En Wimbledon apenas alcanzó los octavos de final. Pero sus títulos de Stanford y Toronto, sumados a la final que alcanzó en el US Open, le dieron el impulso a su espectacular 2012.

Y el año pasado estuvo lleno de emociones para la nacida en Saginaw, estado de Michigan, y residente en Palm Beach, Florida.

Ganó siete de los 13 torneos que disputó incluyendo Wimbledon, los Juegos Olímpicos, el US Open y el Masters de Estambul con una impresionante marca de 58 victorias y solo seis derrotas.

Esos números incluyen cuatro partidos por la FedCup donde colaboró para que Estados Unidos retornara al Grupo Mundial, al tiempo que le sirvieron para ser seleccionable en el equipo olímpico en Londres. 

Y ahí lloró de emoción, en La Catedral, al aplastar a Maria Sharapova en la final (6-0, 6-1) en un torneo brillante en el que cedió solo 17 games.

Volver a llorar
Serena arrancó esta temporada en Brisbane donde se coronó campeona al vencer en la final a Anastasia Pavlyuchenkova por 6-2, 6-1.

Sin embargo, falló en Australia donde una jovencita de 19 años llamada Sloane Stephens la eliminó en cuartos de final.

Le tocó entonces llorar a Stephens al vencer a su ídola de quien dijo tener su poster en el cuarto.

Solo con la obtención del título, Victoria Azarenka se aseguró retener el número uno ante el poderoso embate de Serena.

Pero su reinado estaba al caer desde que la estadounidense recuperó su mejor forma física.

Esa con la que hace alarde de que puede perfectamente jugar en el circuito masculino.

Esa fortaleza potenciada por un carácter ganador hasta el límite de lo inflamable, algo que le ha pasado factura por sus protestas subidas de tono ante distintos jueces.

Y así retornó a la acción en Catar. Derrotó en segunda ronda (tuvo un bye en primera) a Daria Gavrilova por 6-2, 6-1. Luego despachó en octavos a Urszula Radwanska por 6-0, 6-3, mientras que el viernes aseguró su retorno al número uno al vencer a Kvitova en tres reñidos sets 3-6, 6-3, 7-5.

Así iniciará su semana 124 en la cima de la clasificación mundial. El historial de esta estadística lo comanda Steffi Graff con 377 . Serena está sexta y tiene por delante a Monica Seles con 178.

La estadounidense será la jugadora de mayor edad en alcanzar el número uno. Tiene 31 años, cuatro meses y 24 años y supera a la estadounidense Chris Evert, quien tenía 30 años, 11 meses y tres días cuando fue uno en 1985.  

El sábado, Serena despachó a Sharapova 6-3, 6-2 y se metió en una nueva final, la 12ª en los últimos tres años.

Enfrente tendrá justamente a Azarenka. No parece ser una amenaza. En su primavera, Serena le ganó las ocho veces que jugaron.


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