“Ser campeón sin ganar el clásico no tiene el mismo sabor”

El exdelantero fue el miércoles a Los Céspedes y habló con El Observador de su experiencias ante Peñarol

¿Cómo se vive la semana antes del clásico, es diferente a todas las demás?

Si, una semana especial en todo sentido. En el día a día, lo único que se habla es del partido del domingo, ya se siente en el entorno, los hinchas vienen a Los Céspedes y es algo muy lindo de vivir y disfrutar.

¿Usted disfrutaba esos días?

Lo disfrutaba, es la semana que todo jugador quiere vivir, con la ansiedad de que llegue el domingo lo más pronto posible.

¿En que lo nota más el jugador?

Cambia en todo sentido, te cuesta dormir en la semana, salir al supermercado o al shopping es difícil, todo eso que hacés habitualmente antes de otro partido, la semana del clásico es complicado.

Los hinchas que piden ganar y que haga goles...

Muchos técnicos optan por concentrarte dos días antes por ese motivo, de que la gente te pide ganar y a veces no es fácil andar en la calle y que todo el tiempo se hable de lo mismo. Por ejemplo si faltan 48 horas para jugar el partido es difícil y a su vez lindo, porque estás todo el tiempo pensando en el partido.

¿Cómo ha visto a Nacional?

Muy bien, hubo partidos en los que no se jugó tan bien, pero el equipo ganó y es fundamental en estos torneos cortos. Ojalá que se corone el título con el clásico.

¿Hay favoritos en los clásicos?

Es como siempre, ponerse el cassette. Los clásicos son partidos aparte, es otro campeonato dentro de un mismo campeonato. Si salís campeón y no ganas el clásico no tiene el mismo sabor, pero también salir campeón es importante.

¿Qué sabor tiene de los clásicos que jugó?

Relativamente bueno, principalmente por la entrega. Cada jugador tiene que irse a la casa tranquilo sabiendo que dejó todo, que se brindó al máximo y eso es fundamental. El clásico que me dolió fue el de la camiseta (en la Liguilla 2008 se la tiró a la  hinchada de Peñarol). En ese momento sentía que, no solo yo, sino todo el equipo, no estábamos brindando el 100% y eso te genera mucha bronca y rabia.

¿Por esa rabia tiró la camiseta?

Claro porque las piernas pesaban el doble y no respondíamos dejando todo; después podés jugar bien o mal.


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