Sensación de alivio

Los tricolores cerraban el año con un empate que generaba más dudas que certezas, hasta que llegó el gol de Vecino que descomprimió todo

El final no es el mejor para Nacional, por el juego y por el resultado, aunque este domingo hizo más méritos que otras tardes y que el propio Wanderers para llevarse los tres puntos. El 0-0 es lapidario con los tricolores, con el presente y el futuro, porque Peñarol podía distanciarse hasta seis puntos en la Anual. Al técnico Gustavo Díaz ya no le queda mucho más para cambiar y ordenar. Porque le pidió casi todo el segundo tiempo a Adrián Luna que jugara de Recoba y no de punta, pero al juvenil le tienta el área y por eso se adelanta en la cancha. Entonces, manda a Sebastián Taborda, como siempre, para buscar un milagro. Y allá va Nacional. Como tantas veces. Cuando el partido ya no daba margen para más nada, porque se agotaba el último minuto de los cinco que adicionó el árbitro, porque Martín Rodríguez seguía sacando remates de peligro y los defensas marcaban como si fuera una final, un golazo de Matías Vecino le devolvió a los tricolores la sensación de que queda esperanza.

Puede sonar exagerado el relato, hasta que se observa la intensidad con la que se vivía el partido, la presión que generaba el empate, la preocupación ante la posibilidad de perder otros dos puntos frente a un estadio que lucía colmado. Por esa razón el festejo alocado del Chavo Díaz, más parecido a los que realizaba cuando jugaba de lateral en River Plate que como entrenador, pero era el resumen de sensaciones de alivio.

Nacional jugó un buen partido pero se encontró con un equipo que le realizó un gran planteamiento, más defensivo que ofensivo, pero que le quitó revoluciones a su fútbol y lo dejó sin chances de quebrar su resistencia hasta el final. Porque cuando fallaron los volantes y defensas, estuvo el golero bohemio para ahogar los intentos de gol de los albos.

La referencia personal que Santiago Martínez realizó desde el inicio sobre Luna disminuyó el potencial ofensivo de Nacional.

El ataque bohemio quedó librado a la inspiración de Maxi Rodríguez, que ayer jugó su último partido en Uruguay –porque emigra a Italia–, y Guilherme. A los 14 minutos Wanderers tuvo la mejor oportunidad, cuando el volante dejó de cara al gol al centrodelantero, que no pudo empujar la pelota a la red. Eso fue todo lo que ofreció el bohemio de mitad de cancha para adelante.

Después, fue el turno de Nacional, que con la velocidad de Bueno y de Renato César, abrió la cancha y llevó peligro. Dos veces estuvo cerca del gol Luna en el primer período, pero falló, una en un contragolpe y otra de tiro libre. También se lo perdió Medina, cuando no pudo definir con velocidad.

En el complemento, el técnico de Wanderers mandó a la cancha a Colombino y Albarracín, pero nada pudo hacer el visitante. Nacional estaba mejor parado  y con los desbordes de Núñez llevaba la pelota hasta el fondo, aunque pocas veces ponía buenos balones en el área. De todas formas, César, que desde la lesión de Bueno en el primer tiempo jugaba por izquierda, le ponía velocidad y peligro, pero no más que eso.

Con el ingreso de Ramírez, de buen partido, Nacional estuvo cerca de inflar la red, pero una y otra vez, los remates seguían el mismo camino. Entonces era todo sufrimiento, por los puntos que se iban, por el empate y porque cerraba el Apertura sin la tranquilidad que brinda la victoria. Hasta el gol de Vecino, que descomprimió el final, aunque no podrá disimular que Nacional no jugó un buen torneo y que culmina tercero.


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