Selección sub 20: un equipo, dos realidades

El equipo jugó su mejor partido desde que se inició el torneo pero pasó del primer al cuarto lugar de la tabla

Juan Verzeri tiene la extraña particularidad de ser signado como el culpable de todo. La selección sub 20 de Uruguay jugó un gran primer tiempo contra Colombia pero perdió innumerables opciones de gol. ¿De quién es la culpa? De Verzeri. El equipo jugó su mejor partido desde que se inició el torneo pero pasó del primer al cuarto lugar de la tabla. ¿De quién es la culpa? De Verzeri. Diego Rolan juega de volante y Bentancourt no la emboca. ¿De quién es la culpa? De Verzeri. Ese es el pensamiento del común denominador de los aficionados y una buena parte de la prensa a la que no le agrada su estilo. Y es eso. Son estilos de trabajo. Tabárez brinda el equipo el día antes, Verzeri no. El Maestro pone tres delanteros pero Cavani cumple otra función. Verzeri los pone y los dispone en cancha de la misma forma porque Rolan va por las bandas. Pero el técnico de la Sub 20 es catalogado de defensivo.

Esta no es una defensa del DT. Es una descripción de lo que se vive. Y de una realidad: Uruguay fue al Mundial y regresó a los Juegos Olímpicos con Verzeri. Algún mérito debe tener.

Al margen de la polémica mediática hay una realidad que entrega la sub 20. Es una cosa atacando y otra defendiendo, pero no todo es culpa del técnico.

Hay que tomar en cuenta la edad, que genera irregularidad. Los nervios propios de un chico que juega con responsabilidad.

Lo cierto es que el equipo parece tener dos caras. Una para defender y otra para atacar.

Desde el inicio del campeonato se mostraron dificultades defensivas. El golero Cubero con un nerviosismo que llamó la atención. Recriminando y con errores en las salidas aéreas. Y después hubo desinteligencias entre los centrales que son una gran apuesta como Velázquez y Gastón Silva.

Pero el tema es que en ofensiva el equipo impone respeto. Le hacen un gol y sale a buscar. Y eso es un mérito. Siempre se levantó.

Uruguay cuenta con individualidades que marcan el desequilibrio en el momento menos esperado de un juego: Rolan, Laxalt, Bueno, Bentancourt, César, Aguirre y Nicolás López, uno de los mejores del certamen.

¿A qué se debe? No hay una sola razón. Es fútbol. La selección mayor era fuerte en defensa y en los últimos partidos se debilitó.

El tema es que no hay tiempo para lamentos. El equipo necesita levantarse el domingo contra Chile para mantener sus aspiraciones. Está claro que, si no sale campeón, para el común denominador la culpa va a ser de Verzeri.


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