Seguridad privada: "Los mandan a la guerra con un escarbadientes"

Los trabajadores dicen que jugar partidos sin policías en las tribunas es un riesgo

La seguridad en el fútbol está en el ojo de la tormenta. Desde el momento en que el Ministerio del Interior resolvió comenzar a sacar a la policía de las tribunas comenzó por un lado una batalla cultura, pero por otro lado un debate acerca de la viabilidad de la medida.

Hasta ahora todas las preguntas parecen tener respuesta. ¿Quién será responsables de lo que pase dentro de los estadios? Los clubes, dijo el Ministerio aduciendo que en el mundo el tema se maneja así. Esto obliga a los clubes a contratar seguridad privada: ya sea gente del club entrenada para ese fin, o empresas con profesionales que se dedican a eso.

Referi habló con quienes pisarán los recintos que habitan los hinchas. Un territorio minado del que la policía se quiere alejar, porque ya no acepta "partidos de alto riesgo", que implican que se tenga que dedicar personal extra de Policía que deberían cumplir otras funciones.

"Los van a mandar a la guerra con un escarbadiente", comentó el secretario de asuntos legales del Sindicato Único de Policía del Uruguay (SUPU), Miguel Barrios. Al tiempo que Mauricio Ibáñez, presidente del Sindicato de Trabajadores de la seguridad (Unatrase) expresó: "nos parece que es un peligro. En algún momento algo va a pasar, lo tenemos claro. Nosotros si se arma lío en la tribuna nos vamos".

El lugar de la barra

El secretario del sindicato policial, Miguel Barrios, considera inapropiada la idea de sacar a la policía de las canchas como quiere el Ministerio del Interior y antes de eso se debe atacar el tema de las barras de aliento.

Barrios expresó a Referí: "Hace unos años habíamos indicado que debemos ser uno de los pocos países del mundo que tenemos problemas con la seguridad en el fútbol y que no se han tomado medidas sobre el núcleo duro de la hinchada. Se deja que se pongan donde quieran, que entren cuando quieran y solo acá pasa eso".

En ese sentido, para el sindicato una medida importante sería ubicar a las barras contra una de los extremos de la tribuna, de manera de evitar que, cuando hay un problema, terminen involucrada gente que no tiene nada que ver.

Barrios dijo que los barras bravas no respetan a la policía. "Quien estuvo en un operativo en el Estadio sabe perfectamente que el respeto hacia el guardia de seguridad es ninguno. Lo que pasó con Rosario Central (una avalancha para ingresar sin pagar y rotura de los vidrios de la seccional 9°) es un indicio de lo que podría llegar a pasar en un desborde de la barra brava con guardias de seguridad".

Otro aspecto que pidió revisar es el control a todas las personas que concurren a los partidos, incluso los que van a trabajar como vendedores a las canchas que no son cacheados. "Hay controles que fallan como el de los vendedores de comida que podían haber pasado alguna cosa que otra que no están sujetos a revisación". Agregó: "Y no comparen esto con un baile donde entran tres mil personas. ¿Quién se hace responsable si nos comemos un Cromañón en el Estadio?".

"Es un peligro"

Los nuevos encargados de velar por la seguridad de los aficionados en las tribunas serán guardias de seguridad privados. Hace un tiempo el Ministerio del Interior llamó a cursos para especializar a los guardias de los clubes y se encontró con la sorpresa de que la asistencia fue baja, lo que provocó la molestia de jerarcas del Ministerio del Interior y la Secretaría de Deporte.

Según los guardias, muchos no están instruidos y quienes forman parte del sindicato advierten que el camino que quiere tomar el Ministerio del Interior "es un peligro". "En algún momento va a pasar algo. Nosotros no oponemos a esto pero al final legislaron que teníamos que estar", reveló el presidente del sindicato de trabajadores de seguridad, Mauricio Ibáñez, a Referi.

¿Por qué no quieren estar en las tribunas? "No tenemos una legislación que nos ampare. El guardia de seguridad no está instruido ni para reducir a una persona. Nos pasa en los lugares donde trabajamos. Nos piden que revisemos los bolsos, pero si yo meto la mano estoy delinquiendo. La gente coopera, abren el bolso, pero en un estadio que van con algo arriba (tomados o drogados) es complicado".

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