Seductor y campeón: Tiger tiene a quien pasarle la posta

Rory McIlroy ya demostró que tiene el carisma para suplantar a Woods: ahora ratificó que también tiene el golf, al quedarse con el British Open y llegar a su tercer major con sólo 25 años

En junio, mientras el Mundial de fútbol se robaba toda la atención el alemán Martín Kaymer ganó el US Open de golf. Es cierto que la competencia era casi desleal, pero las alarmas saltaron: fue el Major con la peor audiencia televisiva desde 1992. Y fundamentalmente había una explicación: no estaba Tiger Woods, la única estrella en el firmamento golfístico, por su calidad pero también por el carisma que hace que hasta quienes no tienen idea como se le pega a un driver le presten atención.

Ahora Tiger Woods volvió para el British Open, luego de cuatro meses ausente por su operación en la espalda, y fue una gran noticia para el negocio del golf. Los medios volvieron a prestarle atención a los links, las cadenas tuvieron enviados especiales cubriendo el paso a paso del mejor de la historia.

Pero desde que empezó el torneo Tiger Woods se fue hundiendo. A los 38 años, el golfista estadounidense luchó por superar el corte, y finalmente terminó en un mediocre puesto 69°, con solo tres golfistas tras él.  En la última jornada del Abierto británico

Woods totalizó 75 golpes y un total de seis sobre el par, a 23 golpes del campeón.

Muchos se preguntan si es el final de Tiger Woods, que desde su último triunfo en el US Open 2008, no volvió a ganar ninguno de los cuatro grandes. Es una pregunta riesgosa, porque pone en juego el propio futuro del golf.

Sin embargo, la PGA se fue ayer del Royal Liverpool, en Hoylake, con una alegría: el triunfo del norirlandés Rory McIlroy significa que hay un sucesor de Tiger. En el juego, donde se destaca como el líder de la nueva generación, y en el carisma, donde a cada paso demuestra que tiene la personalidad para absorber esa atención mediática. En definitiva, la GA por fin tiene alguien que comunique más que golf.

Es que McIlroy es un seductor. Fue noticia por su fallido romance con la tenista Carline Wozniacki -canceló el casamiento apenas a semanas de llegar al altar - y no le escapa al jet set.

Eso de poco serviría si fuera un golfista mediocre. Pero no: a sus 25 años, consiguió su tercer título del Grand Slam tras el US Open que logró en 2011 y el campeonato PGA Championship de 2012, algo que solo lograron antes otros dos golfistas: nada menos que Tiger Woos y Jack Nickalus.

El triunfo.
Con una última tarjeta de 71 golpes, en la última jornada, para un total de 271 (17 bajo el par de 72), McIlroy se impuso finalmente con dos golpes de ventaja sobre el  español Sergio García y el estadounidense Rickie Fowler.

El norirlandés, que el sábado tenía seis golpes de ventaja sobre Rickie Fowler, vio peligrar su victoria cuando el español Sergio García se acercó a dos golpes el domingo gracias a tres ‘birdies’ consecutivos y un ‘eagle’, antes de afrontar los últimos cinco hoyos.

Después de un ‘birdie’ de entrada en la víspera, dos ‘bogeys’ seguidos, en los hoyos 5 y 6, pusieron en apuros a McIlroy, quien sin embargo en los momentos más dramáticos controló los nervios para conseguir una victoria. Y más allá del título, para empezar a cimentar otra era en el golf mundial.


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