Se va un símbolo del Parque Rodó

Andrés Fleurquin, ícono de Defensor Sporting, cierra el viernes su carrera como profesional
"Si hay algo que el fútbol uruguayo perdió son los jugadores institucionales, esos que llevaban la camiseta tatuada y que tenían fuerte sentido de pertenencia. Los Fleurquin, los Olivera, los Macchi, los Pacheco, se van yendo de a poco", dice un veterano cualquiera en sobremesa de domingo.

Y tiene algo de razón, porque hoy se retira el antepenúltimo jugador-club, Andrés Fleurquin, para dejarle el lugar de privilegio a otro que lleva sangre violeta en las venas: Nicolás Olivera.

El volante, nacido en Rocha hace 40 años, le pondrá punto final esta noche, en el Estadio Franzini y ante River Plate, a una carrera que comenzó en Defensor Sporting hace 21 años.

Andrés Fleurquin

"Pasó todo demasiado rápido. Me acuerdo de que me llamó Juan Ahuntchain para concentrar en Atlántida para la liguilla 1994. En ese vestuario éramos cuatro jugadores de 21 años y el resto eran de mucha experiencia. Hoy es al revés, los veteranos somos tres o cuatro, hay una franja de 24 a 28 que no existe y el resto son pibes jóvenes. Cambió el mundo, la sociedad, todo", recuerda Fleurquin en su casa del barrio San Nicolás, donde recibió a Referí.

"Paolo Montero me dijo que si seguía jugando me iba a dar un pasamontaña, porque ya era un ladrón profesional (risas)".

Su primera etapa en Defensor duró cinco temporadas, hasta que en 1999 hizo las valijas por primera vez para emigrar a Austria, donde defendió a Sturm Graz: "En Austria me fue muy bien, cuando se hace el cambio de América a Europa es muy importante empezar con el pie derecho porque de lo contrario muchos tienen que volver a Uruguay para empezar de nuevo. Era un país que no conocía, con otro idioma y un clima diferente pero me adapte bien".

Recorrió Turquía, Francia y España, donde defendió los colores de Galatasaray, Stade Rennais, Córdoba y Cádiz: "En Turquía también me fue muy bien, pude jugar una Liga de Campeones y en Francia no tuve tanta suerte. Estuve un año y no me terminé de adaptar deportivamente, a los 10 o 12 partidos cambiaron el entrenador y el nuevo no quería a los sudamericanos, pero tengo un momento muy lindo que fue el nacimiento de mi primer hija".

"Mis hijos se meten en la computadora y ven el gol que le hice a Barcelona. Fue después del fallecimiento de mi abuela, algo especial".

El público turco aún lo recuerda con cariño, es que la pasión con la que se vive el fútbol es similar a la de América del Sur: "Me acuerdo cuando salimos campeones en Turquía, el ómnibus volvía hacia la ciudad deportiva. Las calles estaban llenas de gente y había muchos policías. La gente se quería subir al techo del ómnibus, nosotros sacamos la cabeza para afuera y vimos que los que estaban en el techo eran seis o siete policías festejando y revoleando palos".

Su mejor versión estuvo en España, país al que llegó para defender a Córdoba y donde se recibió de ídolo en Cádiz: "En Cádiz estuve seis años, después de Defensor es como mi casa. Ayer (el miércoles) me llamó el presidente de Cadiz, a quien no conozco, para saludarme y decirme que las puertas del club estaban abiertas para mí y eso me reconforta. Recibí mucho cariño de los hinchas del Cádiz que me siguen escribiendo, es un reconocimiento lindo y me llena de orgullo porque sin ser un jugador sobresaliente pude dejar una huella".

"El entrenador se enteró (del retiro) el martes y el presidente el miércoles. El club siempre me dijo que la retirada no tenía que ver con los contratos".

En Cádiz fue dirigido por Víctor Espárrago, el entrenador que más lo marcó: "A Víctor le tengo un aprecio muy grande, es una de esas personas que dejan bien parado al Uruguay en el exterior, es muy querido y respetado en España y en Cádiz dejó una huella imborrable. Como entrenador me marcó mucho y en ningún momento hizo diferencias entre los uruguayos (además de Fleurquin estaban Alexander Medina y Fabián Estoyanoff) y los locales. Aprendí mucho. Como anécdota me queda que no nos dejaba tomar mate en los aeropuertos por un tema de imagen porque la gente no sabía que estábamos haciendo".

En España la familia Fleurquin se agrandó con la llegada de tres nuevos integrantes: "Tengo tres nenas y dos varones. La primera nació en Francia, tres en España y el último es uruguayo. A veces se meten en la computadora y ven el gol que le hice a Barcelona por Liga de Campeones. Justo fue unos días después de que falleciera mi abuela, fue muy importante para mí", agrega Fleurquin con recordando ese empate 2-2 en el Camp Nou el 5 de diciembre de 2001.

Ese día, Andy, como le dicen sus afectos, le amargó la vida a un equipo que tenía a Javier Saviola, Xavi Hernández, Carles Puyol, Rivaldo, Patrick Kluivert, Marc Overmars y Phillip Cocu.

Para Fleurquin la selección ocupa un lugar importante: "Representar a tres millones de personas es una responsabilidad linda y muy grande. Estuve en la Copa América 1997, la de 1999 y en las eliminatorias al Mundial de 2002 y 2006. Que un país esté pendiente de lo que vos y tus compañeros hacen es una sensación que no se puede describir", aunque si debe optar por un momento clave de su carrera vota por la Copa Libertadores que Defensor estuvo a punto de definir en 2014.

Sobre el retiro y la decisión de no estar a la orden en la última fecha, Andrés aclara: "Son los últimos minutos en el fútbol. Hay que prepararse, no es fácil, y saber que todo llega en la vida, pero miro para atrás y no tengo más que agradecer. Quiero retirarme en el Franzini porque es el lugar que me abrió las puertas durante muchos años para jugar al fútbol y tengo que agradecer".

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