Se sacaron la mufa

Alonso y Novick protagonizaron las máximas emociones del clásico y tuvieron sus revanchas

Iván Alonso y Hernán Novick fueron los encargados de enrojecer las gargantas de los miles de hinchas que presenciaron el clásico del fútbol uruguayo en el Centenario y a través de las pantallas de TV, y con sus tantos despejaron dudas que recaían sobre ellos. Dejaron sus nombres marcados en la rica historia de los encuentros entre Peñarol y Nacional.

El experimentado delantero tricolor se quitó la espina que cargaba sobre él de no anotar goles ante el conjunto mirasol. El 24 se sacó la mufa al anotar un gol clásico 100% de su autoría, con el que los albos se pusieron arriba en el tanteador. Esta vez fue suyo, no hubo dudas como las del anterior partido ante los mirasoles cuando Sebastián Fernández empujó la pelota y el 24 tricolor la acompañó para que cruce la línea.

En la semana previa le habían preguntado sobre la falta de goles en los clásicos y dijo que a esos cometarios se lo tomaba para la risa.

Ayer jugó un partido en el que se destacó con mucha lucha con los zagueros rivales. En el primer tiempo tuvo que ir arriba para intentar bajar la gran cantidad de pelotazos que le llegaron. Ganó y perdió. Con Leandro Barcia como principal socio y Carlos De Pena un poco más lejos que en otros encuentros, el atacante no recibió asistencias para definir y en las pocas que tuvo dentro del área carbonera apareció de espaldas al arco, sin la mejor posición para rematar.

“¿Cómo va a ser un gol en un clásico si no le queda una?”, comentaban en el palco de la prensa.

Pero en el segundo tiempo, luego de un gran quite con avivada de Santiago Romero -otras de las figuras tricolores- Alonso fue habilitado por el volante y definió de gran forma, de zurda, inatajable para Pablo Migliore.

Fue la única clara que tuvo y la aprovechó de gran forma. Luego, lo gritó con alma y vida. Sus compañeros lo rodearon para festejarlo y tras el abrazo grupal, el delantero tricolor saludó a la América.

El primero, en el clásico

Hernán Novick estaba pronto para entrar cuando cayó el gol tricolor, pero Pablo Bengoechea aguantó el cambio y lo mandó a la cancha cinco minutos después.

Con el tanteador abajo, el DT carbonero hizo una variante ofensiva al colocarlo en lugar del volante de marca Sebastián Píriz, con el objetivo de darle más precisión al ataque mirasol que en ese momento tenía a Marcelo Zalayeta y Gabriel Leyes como delanteros. 

El más creativo de los hermanos del plantel aurinegro comenzó a recibir pelotas e intentó armar juego para la reacción mirasol. Su mente fría no coordinaba con sus compañeros, que estaban con las pulsaciones a ritmo de clásico y muchas veces preferían hacer la personal en vez de darle la pelota a él para que conduzca  el juego.

En una trepada con diagonal del brasileño Diogo, el juez vio falta de Diego Polenta y Novick se tuvo fe. Era la suya. La pelota se colocó dos metros atrás de donde había sido la falta, lo que le dio más distancia para darle mejor efecto y que no se le fuera alta. Luis Aguiar también tenía ganas de pegarle, pero el exFénix se la jugó y le entró con suavidad.

La pelota pasó la barrera y dejó parado a Jorge Bava, quien no pudo atinar a nada.

Fue como un homenaje a los goles de Bengoechea en su mejor época de jugador, o a los de su compañero Antonio Pacheco no hace tanto tiempo atrás. Y fue el primer gol oficial de Novick en Peñarol, quien lo festejó con una gran carrera hacia donde estaban los suplentes, con quienes más minutos desde que llegó a Peñarol en diciembre de 2013, donde no ha podido afianzarse y con este tanto suma créditos para ganarse un lugar entre los 11 que ahora van por sellar el título del Clausura.

En el final no hubo ganadores, pero con sus tantos clásicos, Alonso y Novick tuvieron sus triunfos individuales, revanchas personales que quedaron grabadas en las historia de los grandes.


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