Se retiró un símbolo

Forlán le puso punto final a su estadía en la selección y le bajó la cortina a un ciclo brillante

Luego de la gran expectativa que generó el anuncio ayer de mañana sobre la conferencia de prensa que Diego Forlán brindaría desde Japón, se develó el misterio: el futbolista se retiró de la selección.

Con su salida, algo previsible ya que no viste la camiseta del equipo celeste desde el 28 de junio de 2014 en la derrota ante Colombia por la Copa del Mundo, la selección pierde a un símbolo de la última década y a uno de los pilares del proceso de Tabárez.

Debutó el 27 de marzo de 2002 ante Arabia Saudita y comenzó un romance con la red que lo llevó a inscribir su nombre en el podio de los máximos goleadores celestes.

Con Víctor Púa como entrenador jugó su primer mundial en Corea-Japón 2002, pero su juventud lo relegó en la consideración del técnico.

Aquel pibe de pelo platinado jugó solo 45 minutos pero le bastó para hacerle un golazo a Senegal.

Dos años más tarde y con otro entrenador, cobró mayor protagonismo en la Copa América de Perú, donde jugó seis partidos y anotó un gol para llevar a Uruguay al podio continental.
Su paso por Independiente lo había catapultado a Manchester United, donde compartió vestuario con David Beckham, Ruud van Nistelrooy y Cristiano Ronaldo.

Esa carrera en ascenso tuvo un golpe en 2006 cuando, aquejado por una lesión, llegó en precarias condiciones físicas a la repesca contra Australia y Uruguay tuvo que ver el Mundial de Alemania por televisión.

En una selección que tenía jugadores protegidos dentro del grupo, Forlán no se sintió representado y pegó el portazo. En una entrevista con El Observador, dijo: “Yo sentía que no era tratado de la misma manera en lo futbolístico y tomé la postura porque no me sentía a gusto. Dije que mientras estuviese el técnico (Jorge Fossati), yo daría un paso al costado”, aunque luego volvió para las eliminatorias.

Ese trago amargo terminó con el ciclo de Fossati y abrió la llegada al cargo de Óscar Tabárez.

El arribo del Maestro fue una bocanada de aire fresco para una estructura de selección nacional privatizada, acostumbrada a los papelones con jugadores que hacían de la renuncia una conducta permanente.

Tabárez adoptó a Forlán como arquitecto y cara visible del proyecto de selecciones nacionales más exitoso de los últimos 50 años. En ese contexto, el delantero fue un referente silencioso y se le cambió la matriz al liderazgo.

Atrás quedaron los caudillos que reclamaban vuelos chárter a los gritos y defendían con más vehemencia los premios que el prestigio de la camiseta.

Tabárez armó un grupo donde Forlán predicó con el ejemplo.

El compromiso, la adhesión al trabajo, la seriedad no se negociaban y la selección, condición para el técnico, fue prioridad.

"Que la gente se sienta identificada con una selección es mucho más importante que un premio"

Con Tabárez en el banco, Forlán entregó su mejor versión y Uruguay obtuvo un cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica 2010 -torneo en el que terminó como el mejor del mundo-, la Copa América de 2011 y la posibilidad de jugar la Copa Confederaciones.

En ese tiempo, rompió el récord de partidos con la camiseta celeste y se transformó en un goleador inoxidable en base a trabajo y esfuerzo por la causa.

“Fueron muchos años vistiendo la camiseta de la selección. Lo hablé con mi padre y con mi familia. Le comuniqué mi decisión al Maestro Tabárez, a los colaboradores y a todos mis compañeros antes de hacerlo públicamente. Fui un privilegiado por vivir tantos años en la selección. Es un momento oportuno para retirarme. Se vienen cosas importantes y quiero darle paso a las nuevas generaciones. Fui un privilegiado”, dijo Diego Forlán, emocionado en la madrugada nipona.

"Tuve el privilegio de formar parte de un grupo que le dio mucho a nuestro país. Compartí vestuario con grandes amigos y personas" 

En un mundo donde los ídolos de cartón están a la orden del día, Forlán solidificó su imagen en silencio para terminar como el paradigma del proceso celeste, ese que volvió a depositar a Uruguay en lo más alto y le devolvió las ilusiones a sus hinchas.

Los aplausos y el recuerdo, los tiene merecidos.

 

Los momentos celestes de Diego Forlán:

2002 DEBUT Y MUNDIAL: Su primer partido fue en 2002 ante Arabia Saudita y luego tuvo la chance de jugar ante Senegal en la Copa del Mundo de Corea-Japón.

2004 COPA AMÉRICA: Con Jorge Fossati como entrenador ganó protagonismo y llevó a Uruguay al podio. Luego renunció al grupo pero volvió en 2005 para el tramo final de las eliminatorias.

2007 COPA AMÉRICA: Con Tabárez al mando cambió el aire y las condiciones de trabajo. El Maestro moldeó el grupo a su antojo y Forlán fue una de las claves del actual éxito celeste.

2010 MUNDIAL DE SUDÁFRICA: Fue el mejor momento de su carrera deportiva y el abanderado de un equipo utilitario que llegó a estar entre los mejores del Mundo. Fue  votado como el mejor.

2011 COPA AMÉRICA: Ganó el certamen y estableció un récord familiar, ya que su abuelo y su padre también habían sido campeones continentales. La rompió en la final con Paraguay. 

2014 ÚLTIMO MUNDIAL: Por la lesión de Luis Suárez comenzó como titular junto a Edinson Cavani, pero luego perdió terreno. Su último partido con la celeste fue el 28 de junio ante Colombia. 


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