Se quedó sin argumentos

El Tanque sorprendió a Nacional, le ganó 3-2 y lo bajó de la primera posición de la tabla

Puede un equipo que se precie de ser grande, un equipo que ganó los últimos dos títulos del Campeonato Uruguayo, que lidera el actual Apertura, depender tanto de un solo jugador?

¿Puede un plantel que comenzó la temporada de acuerdo al paladar del entrenador, que se armó a su estilo, al estilo que sorprendió en Defensor Sporting la temporada pasada, carecer de otro sistema, de otros argumentos futbolísticos, que no salgan exclusivamente de la mente y los pies de Álvaro Recoba?

¿Puede un equipo que busca el tricampeonato local, que cuando se armó soñó con un título internacional, terminar los partidos apostando a los centros y a los cabezazos de Sebastián Taborda?

La respuesta a estas preguntas es que no debería, pero Nacional lo hace. En los últimos dos encuentros se notó claramente la dependencia que tiene del fútbol de Recoba –aunque a Bella Vista le ganó–, que Cabrera no ha sido la solución, que Luna bajó notoriamente su nivel y que Medina juega de espaldas al arco.

Solamente Gonzalo Bueno y su velocidad para intentar el desborde por la banda o para aparecer fulgurante en el área y convertir, cambian la monotonía de un ataque sin sorpresa.

Apenas Maximiliano Calzada, con las limitaciones que le imponen sus virtudes futbolísticas, más cercanas a la recuperación de la pelota que a la creación, ha sido capaz de rematar al arco o intentar un acercamiento con los delanteros.

Nacional perdió ayer su segundo partido del torneo. Y lo hizo en un momento clave. Porque además dejó escapar, a un partido del clásico, la posición de liderazgo que tenía en la tabla.

Lo malo es que quedó abajo de Peñarol y lo bueno es que si se mantiene la distancia en la próxima fecha, podrá por sí mismo bajar a su archirrival.

Pero tiene que mejorar y encontrar variantes. Los rivales ya le tomaron los puntos. Ayer, Raúl Moller planteó un partido para quitarle eficacia. Dos líneas de cuatro delante del golero y dos puntas veloces para destartalar a los centrales.

Aparicio ahogó constantemente a Cabrera, Marcarie cuidó la subida de Álvarez, mientras que Iglesias tuvo como punto de mira a Núñez. Se cerró El Tanque y Nacional no encontró los caminos.

Cuando Díaz apostó a la altura de Taborda, Moller redobló la apuesta: dejó a Techera como líbero y delante cuatro hombres.

La pasividad de los zagueros tricolores gestó el primer gol de El Tanque. Primero Scotti en la marca de Murillo y después Lembo y Álvarez en el cuidado de Romario Acuña, que conectó un cabezazo estupendo.

Cuando en el segundo tiempo Bueno empató apareciendo en el área tras una jugada entreverada, era el momento para que Nacional se pusiera los pantalones.

Pero en la contra, El Tanque marcó el segundo mediante un remate cruzado del colombiano Murillo. Las distracciones de los defensores a la orden del día. Y más adelante, se quedó Scotti y Bava le cometió penal a Murillo. Romario Acuña y adentro.

A esa altura del partido Nacional ya había comenzado el día del centro. Taborda cabeceó uno y generó una atajada sensacional de Nicola Pérez. Después cabeceó otro y le salió suave.

Cuando Bueno descontó ya se jugaban los minutos adicionados. No había tiempo para goles salvadores, como pasó en el partido pasado contra Bella Vista.

Tampoco estaba Recoba en la cancha, para sacar algún conejo de la galera.


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