¿Se perdió el respeto por los ídolos?

"Es dificilísimo ser ídolo acá" disparó Carrasco y abrió la interrogante
Juan Ramón Carrasco disparó a su estilo. Y cada vez que JR habla, genera. Basta que diga algo para que se instale la polémica.

¿A qué viene el cuento? A que en las últimas horas salió en defensa de Pablo Javier Bengoechea. Para quienes podían suponer que fue su enemigo futbolístico en aquella etapa del quinquenio de Peñarol, no dejó de ser una sorpresa que lo defendiera.

Y una de sus frases habilitó el pensamiento. ¿Qué dijo Juan Ramón? "En este país, aquellos que son ídolos miden fuerza de poderes". Y agregó: "Me siento identificado con Bengoechea porque me pasaba en Nacional. Fue el Nacional más goleador, con el arco menos vencido, récord de entradas y era cuestionado todos los fines de semana porque no había tiki-tiki".

Entonces ¿qué pasa con los ídolos?. JR dijo: "(Bengoechea) Sale campeón y apenas terminó el campeonato y se cuestionaban si seguía. Crean un microclima que es imposible. Rendía examen partido a partido. Acá el tema siempre es con el que es diferente. Suárez se fue de Uruguay cuestionado. Es bravísimo ser ídolo acá".

Otros casos

En los últimos años el fútbol uruguayo se vio sacudido por situaciones donde grandes ídolos de los grandes se vieron involucrados. Y en casi todas no recibieron el trato adecuado o quedaron mal parados. En algunos casos el mal trato fue de parte de los hinchas y en otro fueron los dirigentes los que generaron el quiebre.

Lo vivió el propio Juan Ramón cuando aquel famoso gol que habilitó el quinquenio aurinegro, el Loco Abreu que se fue por la puerta de atrás, y el Chino recoba tuvo trancazos fuertes con el entonces presidente Eduardo Ache.

Lo vivió recientemente Pablo Bengoechea, el capitán Antonio Pacheco sacado dos veces por la puerta de atrás de Peñarol y un entrenador como Gregorio Pérez que se sintió herido en su orgullo.

Entonces vale la pregunta: ¿se perdió el respeto por los ídolos?

Parece ser algo tan viejo como el fútbol. Pero lo que llama la atención –y fue lo que habilitó la frase de Carrasco–, es que en los últimos tiempos son comunes los mal tratos a los deportistas que tienen chapa de ídolo.

Casos emblemáticos

Antonio Pacheco tuvo dos salidas. La primera traumática. No le renovaron y se fue a Wanderers. El 10 de agosto de 2011, Juan Pedro Damiani declaró en Sport. "Yo hablé con el Tony, me hubiera gustado que se quedara pero estaríamos jugando con jugadores de 80 años. Es discutible. Me dicen que no fue la mejor manera. Me encantaría que me dijeran cual es la mejor forma. Yo quisiera hacer un partido. Vamos a tomarlo como protocolo que a todos los jugadores ídolos que se vayan vamos a cuidarlos". Tiempo después volvió. Fue su último regreso. El año pasado terminó su contrato y Peñarol no quiso renovarle, de nuevo.

Álvaro Recoba vivió una situación sumamente particular en Nacional y diferente a las anteriores. Es que era ídolo al punto de que el presidente de entonces, Eduardo Ache, sugirió hacerle un monumento. "Le agradecemos al Chino, que ahora está a la altura de Dios y ya estoy poniendo en la colecta para la estatua que se le va hacer", expresó el dirigente en Sport 890. Ache, luego de un clásico que ganó Nacional con gol de Recoba, expresó: "Si en el Parque Central está Gardelito sentado (hay una estatua de Carlos Gardel en la tribuna Delgado), después de esto, ¿no le vamos a hacer una al Chino? Habrá alguno que recogerá la idea, no tengo dudas que si hay alguien que quedará grabado para siempre y por siempre es Recoba".

Sin embargo, meses más tarde el Chino tuvo la idea de postularse a vicepresidente de Nacional en una lista que lucharía contra Ache. Y se armó revuelo. Le impidieron presentarse por un tema estatutario, hecho que motivó incluso que se bajara quien iba a ser su compañero de fórmula, José Fuentes. El choque se reiteró ya entrada la campaña, cuando en una asamblea de socios Ache dijo que Recoba era uno de los prestamistas del club. El Chino lo negó con vehemencia, y el choque se hizo más evidente que nunca.

En la otra vereda, en 2012 el alma de Gregorio Pérez fue herida. Lo confirmaron en el cargo y días después lo echaron por teléfono. "¿Qué voy a salir a decir? Ya está. Por más que estoy descubriendo cosas... que te digo la verdad.... Nunca imaginé. Cuánta traición", le dijo Gregorio a La República.

¿Envidia? ¿Poder? ¿Demostración de fuerza? ¿O acaso se trata de la propia forma de ser de los uruguayos que no toleran el éxito? Lo cierto es que en los últimos tiempos son innumerables los casos de jugadores que no cerraron su ciclo de la mejor manera. l

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