Se le vino la noche a Peñarol

Un error de concentración al minuto del partido, le dio el gol a Danubio y obligó al equipo de Fossati a jugar nervioso; el aurinegro apenas empató y se puede alejar más de la punta

¿Puede un equipo cualquiera del mundo profesional salir desconcentrado? ¿Y un equipo grande? La respuesta es un claro “no”, pero parece que Peñarol puede ser la excepción a la regla.

Hasta el propio técnico Jorge Fossati lo admitió sin tapujos, sin bronca en la conferencia de prensa posterior al partido.

A Miguel De los Santos eso no le importó y clavó un golazo desde fuera del área que Migliore –quien no reaccionó de la mejor manera– no pudo contener. Iba 1 minuto del encuentro de Jardines y Peñarol ya perdía 1-0. Como en sus últimas tres presentaciones, comenzó perdiendo.

Eso hace que toda la planificación de una semana prácticamente se tire a la basura y haya que comenzar de -1 y no de cero.

Pero también hace que los nervios jueguen en contra, que el equipo juegue apurado –no que lo haga con velocidad, que es algo muy distinto– y que dependa exclusivamente de alguna individualidad.

Danubio venía de tres partidos seguidos sin ganar y también sin convertir. Atravesó una semana de zozobras con la discusión de su técnico, Leonardo Ramos y Matías Zunino a quien bajó a la Tercera insultándolo y no dejándolo bañarse en el complejo. Antes del encuentro del sábado, un parcial en pleno palco insultó al presidente Fernando Curutchet. Algo pasa en el campeón uruguayo.

Pero Peñarol no supo aprovecharse de eso. No solo se vio contenido, sino que casi pierde su tan mentado invicto que ahora llegó a 20 partidos.

Pero, ¿de qué sirve el invicto de este Clausura? ¿De qué le sirve a Peñarol si perdió ocho puntos y seis de ellos cuando salió del Centenario? Esas ocho unidades cuestan carísimo y el sábado se puede decir que empezó a alejarse de la posibilidad del título, por más que faltan siete encuentros.

Miguel De los Santos se divirtió con la pelota. El gol le dio nuevos bríos y en su noveno partido en Primera –segundo en este torneo– fue la figura de la cancha con momentos de fútbol de alta factura técnica.

La gran contra que tuvo fue que lo apoyaron muy poco sus compañeros de ofensiva, muy bien marcados por el fondo mirasol después que se despertó del cimbronazo de comenzar con esa desconcentración que costó carísima y podría haber costado más cara aún.

Peñarol jugó todo el primer tiempo con un fuerte viento a favor que surcaba Jardines. Hay que saber jugar así, porque parece sencillo, pero no lo es.

Pacheco intentó tomar las riendas de un mediocampo que no contaba con el Japo Rodríguez –desaparecido en acción– y arriba, Jonathan Rodríguez protagonizaba el mejor solo de todos porque Zalayeta entró en un bajón insólito en el cual no supo siquiera parar la pelota.

A esto hay que agregarle el muy buen partido que hizo toda la defensa danubiana con un espectacular Agustín Peña –de enorme segundo tiempo– y las muy buenas intervenciones de Salvador Ichazo en el arco quien le sacó un gol a Pacheco y otro más claro a Jonathan Rodríguez en la primera parte, y otro a Zalayeta cuando resurgió algo en el complemento.

Pero Danubio cedió demasiado terreno y Peñarol comenzó a presionarlo, a manejar los tiempos con un buen rendimiento de Sebastián Píriz en la marca del medio. El problema grave volvió a suceder por los laterales, como se anunció en su momento: Rodales y Diogo Silvestre ya no son los del principio del Apertura. Los rivales ya conocen su juego y entonces el equipo de Fossati carece de sorpresa, un factor determinante para conseguir resultados y goles.

El técnico aurinegro buscó variantes –necesarias– primero con Alejandro Silva –quien aportó más dinámica que Rodales– y luego con Hernán Novick por Pacheco quien a esa altura del complemento, era muy bien absorbido por otro jugador determinante: Renzo Pozzi quien se comió por momentos la cancha.

El Pibe Valderrama fue testigo en Jardines de la gran jugada de Novick que derivó en el empate de Peñarol. Una igualdad que tuvo gusto a poco para los dos, porque Danubio se hunde aún más en la tabla y es un campeón descolorido.

A Peñarol es difícil ganarle. Por algo mantiene un largo invicto. Pero últimamente, al equipo mirasol también le es complicado ganar y eso lleva a la intrascendencia y a la irregularidad.

De a poco se va alejando de la punta, la empieza a ver con largavistas y corre el riesgo de quedar por el camino. En Jardines se vino la noche y el margen de error para el futuro es cada vez menor. Como para no desconcentrarse más.

DANUBIO 1
Salvador Ichazo    7
Agustín Peña    7
Matías De los Santos    6
Guillermo Cotugno    6
Federico Ricca    5
Renzo Pozzi    6
Ignacio González    5
Miguel De los Santos    7
Camilo Mayada    5
Martín Silvera    4
Matías Castro    5
DT Leonardo Ramos   

PEÑAROL 1
Pablo Migliore    5
Darío Rodríguez    5
Gonzalo Viera    5
Carlos Valdez    5
Andrés Rodales    5
Sebastián Píriz    6
Diogo Silvestre    5
Antonio Pacheco    5
Jorge Rodríguez    5
Marcelo Zalayeta    4
Jonathan Rodríguez    6
DT Jorge Fossati   

CAMBIOS en DANUBIO: 62’ Adrián Balboa (5) x Miguel De los Santos, 72’ Gastón Faber (5) x Castro y 85’ Santiago González x Silvera
CAMBIOS EN PEÑAROL: 63’ Alejandro Silva (5) x Rodales, 69’ Hernán Novick (6) x Pacheco y 85’ Sergio Orteman x Píriz
CANCHA: Jardines del Hipódromo
JUEZ: O. Rojas (6)
GOLES: 1’ Miguel De los Santos (D) y 76’ Jorge Rodríguez (P)
TARJETAS AMARILLAS: I. González, Silvera y Pozzi (D) y Jorge Rodríguez y Valdez (P)


Populares de la sección

Comentarios