Se acabaron los favores políticos en la Conmebol

El 1 de enero comenzó a regir el reglamento de disciplina de FIFA en la Confederación; los dirigentes y los hinchas de Vélez y Peñarol empezaron a sufrirlo en carne propia

La resolución del Tribunal de Disciplina de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) de cerrar el estadio para el partido Vélez-Peñarol del martes próximo y de aplicar multas económicas para ambos clubes por los incidentes que protagonizaron en Montevideo, reafirmó el cambio de rumbo que adoptó el fútbol continental en materia de disciplina.

Desde ahora, las sanciones las sufrirán los hinchas y los dirigentes. Los espectadores, porque no podrán asistir a los estadios a ver los partidos y los dirigentes porque recibirán multas económicas, lo que más le duele a los administradores de los clubes, y si juegan los partidos sin público se pierden las recaudaciones.

Si los graves incidentes del 26 de febrero en el Estadio Centenario entre hinchas de Peñarol y Vélez se hubieran registrado antes del 31 de diciembre, los contactos políticos habrían conducido a que las sanciones no pasaran de alguna multa económica, en el peor de los casos. Nadie se habría sorprendido, porque así funcionaba el fútbol continental. Alcanza con repasar un ejemplo reciente y en una cancha uruguaya: la agresión a un línea con una serpentina en el Parque, en el partido que Nacional perdía 2-0 ante Universidad de Chile por la Copa Sudamericana de 2011 y que se suspendió a los 47’, se resolvió con una multa para los tricolores. Por ese entonces, el encargado de resolver las denuncias en la Conmebol era el Comité Ejecutivo, un órgano 100% político. Desde el 1° de enero de este año, las denuncias las atiende un tribunal de faltas integrado por abogados de Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia y Colombia.

Por esa razón, a raíz de los incidentes en el Estadio Centenario, en el partido del grupo 4 de la Copa Bridgestone Libertadores, ambos clubes están expuestos a sufrir sanciones, que van desde un apercibimiento a la exclusión de la competencia.

El reglamento disciplinario, inédito para la Conmebol, que históricamente recorrió el camino de resoluciones políticas, marcó un nuevo rumbo para las sanciones disciplinarias en el fútbol continental. Esto responde a una movida de FIFA, que quiere imponer su modelo en todas las confederaciones y asociaciones. La próxima que deberá actualizarse es la Asociación Uruguaya de Fútbol.

El 1° de enero los países miembros de la Conmebol resolvieron formar dos tribunales, uno de disciplina y otro de apelaciones conformado por cinco miembros cada uno. En el primero, están Brasil, Uruguay (Adrián Leiza), Chile, Colombia y Bolivia, y en el segundo Argentina, Perú, Paraguay, Venezuela y Ecuador.

El tribunal se rige por un reglamento de 128 artículos y puntualmente el 22 refiere a las sanciones que se pueden imponer a las asociaciones miembros y clubes. En el mismo se destaca las siguientes sanciones:
“1. Las siguientes sanciones podrán imponerse a las asociaciones miembro y clubes, de conformidad con el artículo 60 de los Estatutos de la Conmebol:
a) advertencia,
b) reprensión, amonestación o apercibimiento,
c) multa,
d) anulación del resultado de un partido,
e) repetición de un partido,
f) deducción de puntos,
g) determinación del resultado de un partido,
h) obligación de jugar un partido a puerta cerrada,
i) prohibición de jugar un partido en un estadio determinado,
j) obligación de jugar un partido en un tercer país,
k) descalificación de competiciones en curso y/o exclusión de futuras competiciones,
l) retirada de un título o premio,
m) descenso a la categoría inferior,
n) retirada de licencia.
2. Las multas, que podrán combinarse con cualquier otra sanción, nunca serán inferiores a US$ 100 ni superiores a US$ 300.000”.


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