Sarna con gusto: Uruguay votó a favor de jugar en la altura

La prohibición de FIFA, que traía una larga historia, despertó en su momento la reacción de la Conmebol

La revista Nueva Sociedad, dedicada normalmente a ciencias sociales, abordó el debate "político" que hubo en el fútbol acerca de jugar en la altura.

Y menciona dos hechos destacables que ameritan un análisis de las ventajas que pueden tener los bolivianos: el histórico 2 a 0 de Bolivia contra Brasil en 1993 y las dos veces que el equipo del Altiplano dejó a Uruguay afuera de sendos mundiales: el de 1978 en Argentina y el de 1994 en Estados Unidos.

En en noviembre de 1995 un informe de la Comisión Médica de la FIFA recomendó no jugar en ciudades ubicadas a más de 2.500 metros de altura. El informe se agitó el 11 de diciembre de 1995, cuando el Comité Ejecutivo de la FIFA sorteó en París el fixture de las eliminatorias. Pero ese día, la Comisión Médica cambió el citerio y subió el límite a 3.000 metros.

Con las denuncias de fraudes que se han conocido y que involucran a FIFA, una decisión como esa está cargada de suspicacias.

Hasta el entonces presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, pidió la FIFA que reviera la medida. Bolivia recibió el apoyo de Sudamérica.

Pero la FIFA respondió como un gerente enfadado y les dijo que los gobiernos nacionales no tocaban pito en una medida como esta.

Joseph Blatter, hoy acosado por la Justicia y nacido en un país motañoso con Suiza llegó a decir: "Yo no le temo a la altura".

De hecho, Perú fijó alguna vez como sede Cuzco que está a 2.500 metros. También los equipos mexicanos juegan en ciudades por encima de los 2 mil metros.

Pelé fue una de las figuras que decía que no le temía a la altura pero estaba en contra de jugar allí. No tenía mucho argumento el astro del fútbol. Su equipo, el Santos, le hizo 4 al Bolívar en La Paz en 1971.

En Bolivia el tema adquirió ribetes de causa nacional: se sentía discriminada

El ídolo local Edwin "Platini" Sánchez clamaba: "No tenemos la culpa de haber nacido en un país como el nuestro".

En de mayo de 1996 la FIFA reconsideró el tema, eliminó las restricciones y puso como condición "un tiempo mínimo recomendado de aclimatación de cinco días para jugadores de selecciones nacionales que tuvieran que jugar en ciudades de altura", algo que luego pasó al plano médico y de las decisiones de cada selección: ¿mejor aclimatarse o subir y jugar?

Antes de fijar esos "cinco días", sendos informes de FIFA ante reclamos de Bolivia y Ecuador, habían rechazado el pedido: un primer informe hablo de 15 días de aclimatación; un segundo informe lo bajó a 10 días; al final quedó en 5 días.

En 2007, sorpresivamente –todo indica que por presión de Brasil- la FIFA volvió a prohibir jugar a más de 2.500 metros. América del Sur, salvo Brasil, se paró de punta. Por tanto, el delegado uruguayos en la Conmebol, en esa oportunidad, apoyó a los bolivianos. "La Confederación Sudamericana de Fútbol ha mantenido la unidad", dijo el entonces vice de la Conmebol, Eugenio Figueredo, al defender la decisión.

Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia hicieron un frente común y amenazaron con boicotear la Copa América que se disputaría en Venezuela en 2007 La Conmebol, impulsada por el argentino hoy extinto Mariano Grondona pidió a la FIFA revisar su decisión.

Dos meses después la FIFA dio marcha atrás.


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