San Lorenzo vuelve a Boedo

La empresa Carrefour aceptó la oferta del club para recomprar un terreno histórico
San Lorenzo recuperará el predio donde estuvo ubicado el Gasómetro hasta 1979 después que la empresa Carrefour aceptar la oferta para la recompra de los terrenos ubicados en Boedo.

La noticia fue anunciada por el club a través de su cuenta de Twitter y rápidamente se viralizó en las redes sociales, donde tanto el presidente del club, Matías Lammens, como el vicepresidente primero, Marcelo Tinelli, entre otros, expresaron su satisfacción por el logro.

De acuerdo a las informaciones, Carrefour aceptó los 150 millones de pesos argentinos (unos US$ 15 millones) por el 75% del predio.

Tras la oficialización del acuerdo, el club convocó a sus socios y simpatizantes a celebrar la vuelta a Boedo en el estadio Pedro Bidegain del Bajo Flores a partir de las 18. A esa hora, la Comisión Directiva dará una conferencia de prensa abierta en la que brindará detalles del acuerdo alcanzado con Carrefour.

A través de un comunicado difundido en su página web oficial y en las cuentas que posee en las distintas redes sociales, San Lorenzo solicitó que los hinchas no se concentren frente al predio de Avenida La Plata, con el objetivo de no romper el compromiso adquirido el lunes con el Ministerio de Seguridad de la Nación que permitió la liberación de los accesos a los locales de la tienda francesa.

Según Wikipedia, el viejo estadio Gasómetro de San Lorenzo "fue clausurado en 1979. La difícil situación económica que atravesaba el club concluyó con el remate de 7760 metros cuadrados del predio de Avenida La Plata debido al juicio que existía con la empresa Altgelt y cia SRL, por incumplimiento de pago de la construcción del complejo natatorio en el predio del Bajo Flores. Es así como San Lorenzo pierde el Viejo Gasómetro y de común acuerdo con la entonces Intendencia de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo del gobierno de facto liderado por el autoproclamado Proceso de Reorganización Nacional, lanzan un plan de urbanización sobre los terrenos de dicho estadio. Una vez en democracia, y con aprobación de la legislatura de la ciudad, tales terrenos serían finalmente vendidos a la cadena francesa de supermercados Carrefour. El estadio fue desmantelado y gran parte de los tablones fueron vendidos y regalados, por ejemplo, las maderas del viejo templo azulgrana estuvieron durante más de 20 años formando parte de la platea del estadio del Club Atlético Ituzaingó, hasta que este en 2007 las sacó a la venta al remodelar su platea".

Para los "cuervos" nada mejor que recordar una carta que le escribió Osvaldo Soriano (gran hincha de San Lorenzo) a Eduardo Galeano.

Querido Eduardo:

Te cuento que el otro día estuve en el supermercado "Carrefour", donde antes estaba la cancha de San Lorenzo. Fui con José Sanfilippo, el héroe de mi infancia, que fue goleador de San Lorenzo cuatro temporadas seguidas. Caminamos entre las góndolas, rodeados de cacerolas, quesos y ristras de chorizos. De pronto, mientras nos acercamos a las cajas, Sanfilippo abre los brazos y me dice: "Pensar que acá se la clavé de sobrepique a Roma, en aquel partido contra Boca". Se cruza delante de una gorda que arrastra un carrito lleno de latas, bifes y verduras y dice: "Fue el gol más rápido de la historia".

Concentrado, como esperando un córner, me cuenta: "Le dije al cinco, que debutaba: no bien empiece el partido, me mandás un pelotazo al área. No te calentés que no te voy a hacer quedar mal. Yo era mayor y el chico, Capdevilla se llamaba, se asustó, pensó: a ver si no cumplo". Y ahí nomás Sanfilippo me señala la pila de frascos de mayonesa y grita: "¡Acá la puso!". La gente nos mira, azorada. "La pelota me cayó atrás de los centrales, atropellé pero se me fue un poco hasta ahí, donde está el arroz, ¿ve?" –me señala el estante de abajo, y de golpe corre como un conejo a pesar del traje azul y los zapatos lustrados–: "La dejé picar y ¡plum!". Tira el zurdazo. Todos nos damos vuelta para mirar hacia la caja, donde estaba el arco hace treinta y tantos años, y a todos nos parece que la pelota se mete arriba, justo donde están las pilas para radio y las hojitas de afeitar. Sanfilippo levanta los brazos para festejar. Los clientes y las cajeras se rompen las manos de tanto aplaudir. Casi me pongo a llorar. El Nene Sanfilippo había hecho de nuevo aquel gol de 1962, nada más que para que yo pudiera verlo.

Osvaldo Soriano


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