¡Sacame la amarilla, por favor!

El juvenil Sub 20 Guillermo Cotugno vivió una insólita situación cuando el cuerpo técnico le ordenó que se hiciera amonestar y no encontró la forma para merecer la tarjeta. ¿Qué tenía qué haber hecho?

Se jugaban los últimos minutos. Uruguay goleaba a Chile 6-1. El equipo juvenil Sub 20 celeste clasificaba al hexagonal final. La fiesta era completa para todos menos para uno. Desde el banco de suplentes se le empieza a gritar a Guillermo Cotugno que se hiciera amonestar, y así cumplir la sanción por doble amarilla –había recibido la primera en el primer partido ante Colombia- ante Venezuela, donde los celestes solo definen su lugar en la serie ya que están clasificados a la segunda. El objetivo era comenzar la fase campeonato sin tarjetas, y lo mismo fueron haciendo durante el partido sus compañeros Pereiro, Cabaco, Arambarri y Amaral. Pero el tema es que la pelota no iba para su zona como para pegar una patadita merecedora de amarilla.

Uruguay marcó el sexto gol y Cotugno dejó pasar la chance al no sacarse la camiseta para recibir la tarjeta. El DT se lo había reclamado a los gritos, tal como había hecho minutos antes Pereiro al anotar su gol.

Se jugaban los descuentos cuando los celestes debían reponer desde el arco. El capitán del equipo le dice algo al oído a Cotugno. Y el juvenil toma la pelota con las manos y empieza a demorar el juego con la finalidad de lograr su objetivo. En lugar de sacar del lugar donde salió la pelota la lleva al otro sector. Se toca los botines, se sube las medias, pero el juez nada. Sacó y terminó. ¡Se quería morir!

El juez lo advirtió desde la mitad de la cancha, y lo instó a continuar el juego, sin amonestarlo. Luego del partido, el propio Cotugno reconoció que el juez le advirtió que si seguía en esa actitud iba a expulsarlo, algo que no tiene mucho asidero reglamentario, pero que podía perjudicar al jugador.

 


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