Ronaldinho, ¡gracias por volver!

A los 33 años y después de un período oscuro en su carrera, Dinho es el mejor jugador de la Copa Libertadores, su equipo, Atlético Mineiro, clasificó a cuartos y sueña con ganar el mundial

Para los amantes del fútbol es un deleite volver a ver al mejor Ronaldinho, al genio de la pelota. Hace un año daba lástima en Flamengo. Tenía un contrato de US$ 700 mil mensuales, pero vivía más de noche que entrenando. Llevaba mujeres a las concentraciones y jugaba poquito. La relación con el Fla terminó en escándalo. La llegada a Atlético Mineiro careció de toda pompa y este año estuvo a punto de abandonar el fútbol por la enfermedad de su madre. Por suerte cambió de opinión.

En el equipo de Minas Gerais volvió a brillar. Lideró a Atlético en el Brasileirão del año pasado y el club volvió a la Copa Libertadores después de 13 años.

Hoy es el mejor jugador del torneo continental. En ancas de la magia de Dinho, Atlético Mineiro fue el mejor primero de todos los grupos y el miércoles se clasificó a cuartos de final bailando a São Paulo.

Ronaldinho recuperó su mejor nivel y también un lugar en la selección de Brasil que dirige Luiz Felipe Scolari. Falta un año para el Mundial y el número 10 no se lo quiere perder. “Sueño con participar porque, para mí, Brasil va a ser campeón del mundo. Dentro de casa, jugando con el apoyo de la torcida, será así. Sueño participar porque Brasil va a ganar. Por eso la gente sueña, ¿no?”, dijo en una entrevista que concedió al portal Globoesporte.

Cuando comenzaba 2013 mostró su costado emotivo durante una entrevista televisiva. Lloró cuando le consultaron sobre el cáncer de Miguelina, su madre. “En ese momento pensé que era momento de cuidar a mi madre porque ya había logrado parte de mis sueños en el fútbol. Soy el hijo más chico, el único que no está casado”.

Su vida no ha sido fácil, pese al dinero y la fama. A los 9 años vio como su padre se murió al caerse en una piscina. Un episodio que marcó la unión familiar, porque su hermano Assis se transformó en su padre y también en el hombre que le manejó la carrera en los años posteriores.

Brilló en las selecciones juveniles y en Gremio antes de marcharse a Europa. Defendió a Paris Saint Germain, Barcelona y Milan. Fue bicampeón español, campeón italiano y ganó la Liga de Campeones. Con la selección de su país ganó la Copa América de 1999, el Mundial de 2002 y la Copa de las Confederaciones de 2005. En 2004 y 2005 ganó el Balón de Oro al ser elegido mejor jugador del planeta.

Después de la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010 regresó a Brasil. Lo llamaron “mercenario” porque prefirió el equipo de Río de Janeiro antes que el Gremio, el club donde creció futbolísticamente. Una multitud impresionante se acercó el día de la presentación. Pero la luna de miel terminó en 2012, después de que el equipo fuera eliminado de la Libertadores. Hizo de todo en Flamengo. Justificó las ausencias en los entrenamientos diciendo que padecía insomnio crónico. Llevó mujeres a los hoteles de concentración. Hizo echar a Wanderley Luxemburgo.

Por suerte volvió. Renació el crack a los 33 años. 


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