Rolan, al ritmo de su Ferrari

Diego convive en Burdeos con la frialdad de los vecinos y la velocidad que levanta su auto
D iego Rolan fue al comedor del Complejo Celeste y empezó a mirar la mesa que le tocaba. A su alrededor estaban desparramadas todas las nuevas glorias de la celeste. Desde los vivientes que ganaron la Copa América de 2011 como Diego Godín y Edi Cavani, a los campeones del mundo que están eternizados para siempre en enormes gigantografías como Obdulio Varela y José Nasazzi.
Cuando llegó a su mesa estaban sentados dos "desconocidos": Egidio Arévalo Ríos y Abel Hernández. Pero todo se le hizo sencillo.

"No me olvido más la primera cena. Me tocó con el Cacha y Abel. Y yo no sabía nada pero el Cacha no para de hacer bromas. No podía parar de reírme y me dije que rompe pelotas este loco. Y ahí tomamos confianza", reveló Rolan desde Burdeos, para explicar como fue su inclusión en el mundo de la selección.

Entonces, como su compañero de habitación era un viejo conocido como Giorgian De Arrascaeta, todo resultó más sencillo. "Puedo cambiar la tele cuando quiero. Imaginate si me tocaba con Suárez en la habitación. No lo puedo hacer", contó entre risas.

Cuando Diego viene a la selección es como volver a vivir. Es que en Francia choca con la particular forma de ser de los franceses.
"Son diferentes a nosotros, tienen otra personalidad. Acá el vecino no existe, están para la de ellos. Ni hola te dice en el ascensor. Son así los franceses. Al inicio te choca un poco, me molestaba, pero luego comprendí".

Rolan lleva tres años en Francia. El primero fue el más duro. "Me costó por el tema del idioma y me lesioné dos veces el tobillo. Con el idioma estudié un mes para aprender lo básico y luego me manejé a lo gaucho. Escuchando en el vestuario y cuando no entendía algo preguntaba. Y así fui aprendiendo. Hoy no tengo problemas, puedo hablar y hago conferencias en francés".

Claro que el vestuario de Burdeos es un crisol de idiomas: "Se hablan varios idiomas, hasta africano, y cada africano tiene su lengua natural. Hay alemanes, italianos, un checo".
Rolan no olvida sus primeros pasos por territorio francés.
"Una vez me perdí en la ciudad. Estaba con un compañero volviendo de una reunión y nos perdimos. Menos mal que teníamos el GPS. Nos salvó".

El delantero vive solo en Francia. Cada dos o tres meses viajan sus padres.
"Vivo en el centro de la ciudad en un apartamento y estoy a 35 minutos del lugar de entrenamiento. Opté por el centro porque me permitió adaptarme más rápido y para tener todo cerca. La mayoría se va a barrios alejados pero yo soy más de barrio, me gusta ver gente, movimiento".
Rolan admite que en Francia es reconocido pero nadie invade su espacio. "Acá podés salir tranquilo a la calle porque son fríos. Te miran, te reconocen, pero no se arriman. Nadie te jode. Respetan tú momento, no se animan a pedirte una foto".

Rolan dice haber cumplido el sueño del pibe. Se compró una Ferrari.
"Manejarla es brutal. Donde vayas la gente se para a sacarse fotos. Y a la hora de andar hay que tener cuidado porque la pisas y vuela. Además, si vas despacio es como que te pide más velocidad. Para manejar es un placer, la podés llevar a las revoluciones que quieras. Pero levanta tal velocidad y tiene un andar que no te das cuenta y me multaron por exceso de velocidad. Acá las multas valen 90 euros".

El mate
Prohibido llevarlo en la calle
"El mate lo llevo siempre y ahora tomo con Mauro (Arambarri). Cuando me aparecí en el club me miraban raro y me preguntaban qué era. Al día de hoy me preguntan. El tema es que después del atentado en Francia, no dejaban andar con el mate por la calle. Se incrementaron los controles y se complicó para andar con el mate porque como ellos no saben lo que es, en algunos locales comerciales no te dejaban entrar. A mi me pasó que fui a entrar a un lugar, llevaba el mate, y me empezaron a revisar para ver que era. Luego del atentado en los shopping te revisan la mochila".

Lejos de la cocina
Los dramas de vivir solo
Diego Rolan admite que no sabe cocinar y que, cuando no quiere salir busca solucionar el tema con alguna comida rápida. "Con la cocina no agarro nada. Intento comprar las cosas prontas, las meto en el micro y chau", expresó a Referi desde Burdeos. El delantero de la selección señaló: "Con las tareas de la casa no tengo dramas. Me tiendo la cama, lavo los platos, pero con la cocina no. Además, acá se come muy bien, entonces salgo a comer afuera. Tengo un restaurante al que, cuando llegué, iba solo y me hice amigos. Se llama Gran Café y los conozco a todos, soy como uno más".

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