Rivero, el goleador que eligió su destino

El delantero de Rentistas se fue de Defensor porque no lo ascendieron a Primera y el miércoles se destacó frente a Peñarol

Cansado de las promesas incumplidas en Defensor Sporting, Octavio Rivero (22 años) decidió tomar otro camino. Entre los 18 y los 20 años las palabras de ascenderlo a Primera división se ahogaron en el mar de la nada y el delantero se fue del Parque Rodó, cruzó Bulevar Artigas y se instaló en el Parque Palermo. En Central Español cumplió el sueño de la mano del técnico Darlin Gayol en la temporada 2012/2013 y el miércoles último, seis meses y 20 días después de firmar con Rentistas, tuvo su noche de gloria: le marcó el segundo gol a Peñarol, el de la gran victoria 2-1 de los bichos colorados.

“Fue una alegría enorme por el significado que tiene para nosotros que tenemos que sumar puntos para salir del descenso. Son partidos que se disfrutan, donde uno da otras cosas” dijo Rivero a El Observador en la tarde posterior al encuentro.

Nació en Treinta y Tres el 24 de enero de 1992. Un año después, su padre Raúl y su madre Laura Falero se divorciaron. Octavio creció junto a Renato Fernández, su padrastro, por quien guarda un especial recuerdo, así como por la esposa de éste, Marianela Hernández.

Empezó a correr detrás de la pelota de fútbol en el club Huracán de Treinta y Tres. “Junto a San Lorenzo son los más grandes de allá”, dice el delantero que en alguna oportunidad también jugó de enganche. En 2008 se trasladó a Montevideo para jugar en Defensor. Se probó con Juan Ahuntchain (entonces coordinador de las divisiones juveniles violetas) y quedó.

Hasta los 18 años vivió en la casa de Defensor. Extrañó al principio “porque yo soy muy familiero y apegado a mis hermanos (tres varones y una nena)”. Después se mudó a un apartamento en la zona de Tres Cruces y actualmente, mientras espera otra casa, reside en Las Toscas. “Ahora que las cosas van bien me doy cuenta que el esfuerzo valió la pena”.

De su época en el Parque Rodó le quedó la amistad de Ramón Arias, Malvino, Adrián Luna, Zeballos, Federico Pintos, Foliado, Matías Sotos, jugadores con los que compartió ilusiones en Defensor.

Vistió la camiseta celeste de la selección en el Sudamericano Sub 17 de Chile 2009. El técnico era Roland Marcenaro. Para jugar este campeonato tuvo que renovar su contrato con Defensor, hasta que “no aguanté más porque me dijeron que me iban a subir a Primera, pasaba el tiempo y no subía. Con 20 años ya tenía que jugar”, expresa.

Entonces se fue a Central. “Fue una experiencia divina, donde pude mostrarme”. Representado por Flavio Perchman y Federico Pamparatto, a mitad del año pasado llegó a Rentistas. La gran campaña de los rojos en la actual temporada sirven de soporte para que Rivero siga demostrando toda su capacidad en el área.

“Es impresionante la poleta que tiene el canario. Nosotros le decimos que regule un poco las energías, pero él va y va...” cuenta Luciano “Cafú” Barbosa, experimentado defensor de Rentistas.

El Estadio Centenario fue  el gran teatro para una presentación de lujo del centrodelantero. En el primer tiempo del partido contra Peñarol desperdició un contragolpe: “Me frené, tendría que haber seguido con la pelota”, se lamenta. En el segundo llegó lo bueno.

Se jugaban los descuentos cuando marcó el 2-0 anticipando a Baltasar Silva en el área. Después Zalayeta achicó la diferencia, pero el gol de Octavio significó tres puntos de oro para su equipo.

“Primero tenemos que salir del descenso para después pensar en grande. Nosotros tenemos que ganar. Hacerlo frente a Peñarol por supuesto que es distinto, por las diferencias entre un equipo y otro. Pero para nosotros todos los partidos son importantísimos”, señala el jugador que destaca el apoyo de su novia María Noel Céspedes, otra de las piezas claves en su dulce presente.

Las entrañas del fútbol uruguayo han parido otro jugador de excepción. En sus pies (y en su cabeza) está el futuro.


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