River quiere explotar

La bomba de River Plate está lista para estallar ante el favorito Peñarol de modo tal de coronar el gran ciclo de Almada

Guillermo Almada tiene un recuerdo marcado a fuego de sus comienzos como entrenador de River Plate. Iba a dirigir su segundo torneo –el primero desde el arranque del mismo– y el viernes, previo a su debut del domingo se le fueron siete de sus 11 titulares.

“Pero lo que me pasó este año nunca me había pasado”, le dice a El Observador. “En la mitad del campeonato se me llevaron a Cristian Techera, un jugador que llevaba 11 goles, que dio un montón de asistencias y para el que no tengo jugadores para suplirlo”, agrega.

Sin embargo, pese a que semestre tras semestre a River le desarman el cuadro y se le llevan a los mejores jugadores, el equipo siempre termina como protagonista.

Y este Clausura no es la excepción. A falta de tres fechas el darsenero está a un solo punto del líder Peñarol, junto con Danubio.

River ha estado cerca de ganar un torneo corto. Y Almada recuerda las dos veces que se le escapó la vuelta olímpica con empates ante Defensor Sporting en las últimas fechas.

Sin embargo, el DT tiene claro que el objetivo que persigue siempre el equipo es lograr la clasificación a las competencias internacionales: “Es lo que te da de comer”, expresa.

Mostrar jugadores, venderlos y promover una cantera que se posiciona entre las mejores del fútbol uruguayo.

“Permanentemente estoy en contacto con los entrenadores de las formativas y cuando puedo voy a ver los entrenamientos”, revela el entrenador.

Ganar un título parece no desvelar a la botijada del Saroldi. “La motivación está porque estamos en una buena posición jugando un buen fútbol. Hay mucha ilusión y hay muchos jóvenes que han crecido peleando títulos en las dos o tres últimas temporadas”, afirma Almada.

El entrenador le asigna mucho valor al hecho de estar otra vez en la pelea: “Tenemos un presupuesto mucho más chico que el de Nacional o Peñarol, incluso que el de Danubio o Defensor. Tenemos carencia de infraestructuras, un plantel corto y no tenemos peso político”.

Pero River está otra vez ahí. El Apertura fue todo de Nacional. Por eso el cuarto puesto logrado parece poca cosa cuando hubo una distancia de 17 puntos con respecto al campeón.

Sin embargo, la dársena afrontó el torneo en el marco de una doble competencia donde se lo vio tumbar a Universidad Católica.

“En el torneo local hicimos debutar a muchos jugadores, pero también hicimos hincapié en que había que obtener buenos resultados para poder pelear la clasificación a las copas”, cuenta el DT.

River está ahora tercero en la Anual a un punto de Peñarol y ya tiene casi atada una nueva presencia en el marco sudamericano.

“En este Clausura arrancamos muy mal. Atenas nos goleó en nuestra cancha. Fue el peor partido en este ciclo de River”, confiesa Almada.

Pero el equipo levantó ya en la segunda fecha ante Wanderers y logró un importante envión anímico al derrotar a Nacional en el Parque Central. “Para definir un torneo le tenés que ganar a un grande. Con Peñarol perdimos, pero el resultado fue injusto”, dice.

Atrás queda aquel 2 de abril cuando le tocó tomar el barco tras el cese de Carlos María Morales en la octava fecha del Clausura 2011.

River terminó entonces 12º, un puesto que jamás volvería a ocupar de la mano de Almada donde su peor campaña fue el séptimo lugar del Clausura 2012.

Su progresión en las tablas anuales marca un presente: 13º en aquella temporada donde solo dirigió ocho de 30 partidos, séptimo en 2011-2012, cuarto en 2012-2013 y tercero en 2013-2014.

Puede ser que a este excelente ciclo le falte el toque de brillo de un título. Pero los talentos promovidos primero y exportados después y el estilo de juego del equipo –audaz y ofensivo– son ya muy apreciados por el hincha de River.


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