Rivales unidos por la cerveza

El neozelandés Steve Hansen y el sudafricano Heyneke Meyer se enfrentarán en la semifinal del Mundial de rugby, pero los une una amistad cervecera.

El neozelandés Steve Hansen y el sudafricano Heyneke Meyer pasan estas noches imaginando cómo derrotar al otro en la semifinal del Mundial de rugby, el sábado en Twickenham, pero una cerveza reunirá pase lo que pase a los dos seleccionadores amigos.

Es un divertido ritual que pone fin invariablemente desde hace tres años al choque en la cumbre entre All Blacks y Springboks, un partido a menudo duro y bajo tensión.

"Tenemos una pequeña tradición que comenzó cuando perdí contra él (Hansen) la primera vez", en septiembre de 2012 en Dunedin, en Nueva Zelanda, en el Rugby Championship (21-11), cuenta el seleccionador de los Springboks, Heyneke Meyer.

"Estaba muy decepcionado y Steve vino a verme para traerme una cerveza", añade. "Es por eso que estas cosas son excepcionales en el rugby, ya que yo no lo conocía. Me dijo: sé lo que sientes, sé la presión que tienes, compartamos una cerveza".

Amistad entre ambos

"La segunda vez que jugué contra los All Blacks (derrota 32-16 en Johannesburgo en octubre de 2012), no quería ir a la cena posterior al partido, pero Steve vino a buscarme con otra cerveza", afirma Meyer. "Y comenzamos a hablar de su familia, su mujer..."

Desde entonces se forjó una amistad entre Hansen (56 años) y Meyer (48), sometidos al "mismo tipo de presión" ya que "representamos a países orgullosos de ellos mismos y de su rugby", explica el sudafricano.

"Me presentó a su familia, y yo le presenté a la mía", añade Meyer, que tiene también la costumbre de cenar con su homólogo neozelandés la víspera de sus confrontaciones.

"Normalmente, no me reúno con los entrenadores, antes de los partidos, pero hay tanto respeto entre nosotros", señala el sudafricano. "Le dije una vez: Steve, ¿sabes una cosa? Tengo ganas de que un día sea yo el que traiga la cerveza. Ya que siempre es el ganador el que paga la cerveza", añade.

Su deseo se hizo realidad. Tras cinco derrotas consecutivas, en octubre de 2014, al término de un partido de una gran intensidad en Johannesburgo (27-25). "Cuando perdió, estuvo esperando que yo le trajera la cerveza", recuerda Meyer.


Suprimir esta vez la comida

El sábado, una parte del ritual no será posible ya que "circular en Londres es una pesadilla", señala Hansen. "Deberemos probablemente suprimir nuestra comida, pero en el resto nada cambia", afirma el seleccionador de los All Blacks, menos exuberante que Meyer.

El plácido neozelandés siguió divertido la reacción de su amigo sudafricano al saltar sobre su silla, en el try de la victoria inscrito por Fourie Du Preez a cinco minutos del final frente a Gales, el sábado (23-19).

"Si hubiera hecho como él, habría tenido una crisis cardíaca", bromea Hansen. "No sé cómo no la tuvo. Pero él es así. No esconde sus emociones y eso está muy bien", añade.

"Nos 'reímos' de Heyneke, pero no hay que olvidar que está bajo una presión terrible", añade Hansen, para quien el partido del sábado es "jugar contra un hermano".

"Las reglas de selección con las que debe convocar son totalmente diferentes a todos los países del mundo", afirma. "Hay una cuota (de jugadores de color) y eso complica todo, por lo que solo puedo desearle buena suerte y decirle que celebre las cosas tanto como pueda. Es un hombre de bien y tengo ganas de volverlo a ver".

Meyer también quiere ver a Hansen, que le envió un menaje de apoyo tras la derrota frente a Japón en su debut en el Mundial (34-32): "Pero espero que el sábado le pueda yo llevar la cerveza, una caja entera de cervezas", afirma riendo el sudafricano.


Fuente: AFP

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