Rienzi responsabilizó al Polilla Da Silva

En el documento presentado por Peñarol en la Organización Nacional Antidopaje el club expresó que Darío Rodríguez no podía integrar el plantel en el clásico

En el informe que Peñarol presentó el viernes al tribunal de disciplina de la Organización Nacional de Antidopaje de Uruguay (ONAU), que estudia el caso del positivo de Darío Rodríguez en un control de dopaje realizado el 8 de mayo, el jefe de la sanidad aurinegra, Alfredo Rienzi, afirmó, entre otros detalles, que el futbolista no estaba apto para estar siquiera en el banco de suplentes en el clásico debido a que padecía un desgarro, y que fue el técnico Jorge Da Silva quien decidió incluirlo en el plantel.

Asimismo aclara que debido a esa lesión, tampoco tendría que haber estado en el banco en el siguiente encuentro ante Progreso, por la duodécima fecha del Clausura.

Según se desprende del citado informe, el responsable de lo que está aconteciendo con el futbolista es el exentrenador carbonero, que actualmente trabaja en Emiratos Árabes Unidos.

Más allá de que Rienzi es un experimentado y respetado médico que desde hace décadas se encuentra en el club y que cuenta con el total apoyo de, entre otros, el presidente Juan Pedro Damiani, esa responsabilidad que el galeno le endilga al Polilla Da Silva, no cayó bien en diferentes estamentos de la institución, ya que entiende que claramente está responsabilizando al técnico, como si este fuera el gran culpable.

“Así parecería como que se saca el fardo de encima”, dijeron a coro un par de fuentes importantes del club consultadas por El Observador.

Rienzi fue el encargado de ordenar el tratamiento con OXA B12 –la sustancia prohibida por la que dio positivo Darío Rodríguez– y la inyección que derivó en el positivo se la dio el kinesiólogo Germinal López.

A su vez, también se informó que el jugador expuso ante el citado tribunal que el médico estaba al tanto de este tratamiento.

Cabe recordar que para el miércoles fueron citados a declarar ante la ONAU los dos médicos del club, Rienzi y Mario Pagano, y el kinesiólogo López.

A partir de la hora 10 y por separado, deberán explicarle a los integrantes del tribunal de disciplina de la ONAU, que integran María Eugenia Lamas, Federico Perroni, Edgardo Ettlin, Danáe Andrada y el director nacional de deportes, Ernesto Irurueta, qué fue lo que aconteció con el tratamiento que estaba llevando a cabo el futbolista los días previos a ese clásico en el que dio positivo en un control de dopaje.

Darío será suspendido
Si bien en Peñarol, de puertas para adentro, todos entienden que Darío “se comió un garrón”, el hecho de que se haya admitido que se le aplicó el OXA B12 seguramente hará que sea sancionado de tres a seis meses. La sanción máxima que puede recibir un deportista por su primer positivo es de dos años.

Como sucede con cualquier sanción, la World Anti-Doping Agency (WADA) puede apelar la decisión de la ONAU, por lo que inclusive podría ser mayor en caso de que esto acontezca.

A su vez, el código mundial antidopaje de la WADA en el artículo 10 especifica que en caso de que los médicos puedan incurrir en negligencia o error de trascendencia, y si ello es demostrado, les puede caber una sanción que va de cuatro años a de por vida.

En el club, la futura suspensión de Darío ya la tienen asumida. “Nunca hubo un caso así en que el deportista solo fuera amonestado. Va a ser suspendido”, explicó una fuente aurinegra a El Observador.

En ese contexto, comenzarán a buscar un zaguero de relevancia que pueda suplir de alguna manera a Darío, más allá de la importancia que entienden que tiene este futbolista también fuera de la cancha.


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