Reyno en rodeo ajeno

Gastón Reyno busca ser el primer peleador uruguayo en entrar a la UFC; de trabajar como mozo a brillar bajo las luces de la gloria en Estados Unidos

"Gastón, hay que sacar el pedido cuatro. Dos pizzas, papas fritas, cerveza y refresco grande".

Las palabras de su jefe no logran que se concentre. El está encandilado con las luces del restaurante donde trabaja como asistente de mozo, o como runner, según la denominación más cool del cargo.

Las luces del local de comida no le gustan, pero lo iluminan del mismo modo que los grandes focos bañan de luz a los reconocidos luchadores de UFC.

"Yo salía de laburar y me iba en bicicleta a entrenar. Siempre con mi short de Muay Thai puesto y con la cabeza metida en eso. Trabajaba, tenía mi novia, mi familia y mis amigos pero mi cabeza estaba siempre en lograr mi sueño", confiesa del otro lado del teléfono Gastón "Tonga" Reyno, desde Kansas City, donde está radicado y donde ya se convirtió en peleador-empresario, al poder tener bajo su mando dos gimnasios en esa ciudad con su amigo James Crow.

El camino al éxito
“Me vine para Estados Unidos en 2010 luego de ganar el Mundial de Taekwondo en Tailandia. Era un certamen con dos mil peleadores y la posibilidad de que pudiera ser el campeón del mundo de mi categoría eran muy pocas. A partir de ese momento se dio el click. Me convocaron desde Estados Unidos, firmé con un mánager, tengo mi equipo de entrenadores y nutricionistas y me radiqué de forma definitiva en Kansas para cumplir mi sueño”, afirma Gastón, emocionado por la charla en español, ya que extraña su tierra natal.

Su logro lo compartió con sus padres. Para su mamá, enfermera de profesión, era el orgullo de ver al hijo con la meta cumplida. Para su padre, camionero por tradición familiar, fue la excusa perfecta para que se “dejara de locuras” y volviera a trabajar en el camión.

Sin embargo, para Gastón, en su fuero íntimo, fue el combustible necesario para jugársela el todo por el todo. “Yo fui campeón del mundo y justo la selección sale cuarta en el mundial de Sudáfrica. Imaginate, nadie me daba bola. No salí en ningún lado”, cuenta a las risas, mientras recuerda el dolor que supuso romper con su novia, luego de tres años de relación.

“Le dije que nos viniéramos, que compartíamos todas las ganancias y no quiso. Lloré muchísimo porque era la mujer de mi vida. Eso me clavó un puñal que ya cicatrizó. Ahora no tengo perro, no salgo de noche, no tengo novia, no tomo alcohol, no hago nada. Estoy obsesionado con llegar a la UFC y triunfar. Créeme hermano, al que se me ponga adelante le voy a comer los ojos hasta ganarle. Nadie me va a quitar mi sueño de representar a Uruguay”.

Pero no todos fueron éxitos. Reyno practica Taekwondo desde los siete años y a los 16 tuvo su primer pelea de Kick boxing, de la que se bajó lagrimeando: “Me bajé llorando porque me comí flor de mano. Hoy veo la pelea y me divierto. No le podía pegar a nadie”.

Luego de esa experiencia perfeccionó su técnica de Muay Thai y ganó en Argentina y Brasil.

Su mánager aún no tomó la decisión de presentarlo en el reality de The Ultimate Fighter, pero si confirmó que su próxima pelea será el 23 de enero en Orlando.

La garra charrúa se sube al ring.


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