Reymundez, el guitarrista que pasó de la Tercera de Cerro a hacer un gol en la Libertadores

El delantero pasó de jugar poco en Cerro a vivir una noche soñada ante Zamora

"La Libertadores es una oportunidad única en la vida”, le dijo el entrenador de Wanderers Alfredo Arias a sus jugadores antes del comienzo de la Copa, y vaya si tomó en serio sus palabras Leandro Reymundez, el delantero que ingresó en el segundo tiempo y fue clave para la remontada de los bohemios, al ser la víctima de un penal y el autor del 3-2 definitivo, en el final del encuentro disputado en el Parque Central.

El atacante tuvo una noche soñada y la adrenalina del tanto y el triunfo siguió por varias horas más. “Pah, fue una emoción impresionante”, contó a El Observador tras la práctica de ayer. “Justo entrar y hacer un gol, la verdad es que no lo puedo creer, no caigo todavía. Pero lo más importante es que sirvió para ganar y llevarnos los tres puntos”, agregó.

El futbolista contó que en la jugada del gol, su salto le alcanzó para desviar la pelota. “Y entró justito. Cuando la vi entrar, salí festejando enseguida”, dijo. Pese a anotar de cabeza, reconoció que ese no es su fuerte a la hora de definir.

Después del partido llegó el festejo en el vestuario y los llamados de sus seres queridos. “Recibí muchos saludos, más que nada de mi familia, que desde que arranqué a jugar al fútbol me sigue y me apoya, más que nada en los momentos más feos. Y también de gente de Wanderers y Cerro, la gente de mi pueblo, Cardal, de Florida, y gente que hasta no conozco. La verdad es que de un día para el otro pasé de todo: es una emoción enorme”, contó.

Primer gol... y en la Copa
Su familia no pudo estar en el Parque Central y vio el partido por TV. “Tenían una emoción bárbara, lloraban todos”. “Es algo que aparte no me había pasado hasta ahora, es mi primer gol en Primera y es en una Copa Libertadores, que no se juega todos los días. Imaginate... Es lo que imagina cualquier persona que juega al fútbol desde que es chico: tener un momento así. Por suerte lo estoy viviendo y todavía no lo puedo creer”, dijo Reymundez, a quien sus compañeros le bromeaban con su extraño récord como goleador.

El delantero comenzó su carrera en Cardal, su pueblo natal, una localidad de Florida con 1.200 habitantes, conocida como la capital de la cuenca lechera y en los últimos años por ser el lugar elegido para poner en marcha el Plan Ceibal.

“Cuando arranqué de chiquito, jugué en Sureños. Después no había formativas y pasé a la reserva de 19 de Abril con 13 años. Me acostumbré a jugar con los más grandes y a los 14 llegué a jugar en Primera”, contó con total naturalidad al recordar cuando se enfrentaba a rústicos zagueros del interior profundo.

“Después, con 16, me citaron a la selección de Florida y a los 17 vine a Defensor. Luego llegué a Cerro, no tuve muchas oportunidades, y me salió lo de Wanderers, club al que llegué en condición de libre”, repasó.

Su arribo al bohemio fue a través de Arias, quien le puso el ojo y lo pidió. El atacante elogió al DT. “Es muy buen entrenador porque siempre está corrigiendo todo, nos trata a todos por igual, no tiene preferencias por nadie. Tiene eso de que te corrige y no te deja escapar una; entonces vas aprendiendo día a día cosas que capaz que otro entrenador no tiene”.

En el partido ante Zamora, Reymundez entró cuando estaban 2-1 abajo y fue clave para dar vuelta el marcador: le hicieron el penal en el que Nicolás Albarracín puso el empate y luego marcó el 3-2. “Arias más que nada me pidió que le dijera a los compañeros que me las tiraran todas a mí para ver si le podíamos ganar las espaldas al lateral y al zaguero”, reveló. “Y la jugada del penal se dio así y después la pelota que tira Nicolás y la peino... Pudimos ganar y a todos nos emocionó”, señaló.

La guitarra y La Bombonera
Cuando tenía 13 años, el nuevo goleador bohemio tuvo que elegir entre dos de sus pasiones: la música o el fútbol. Es que llegó a tocar con los integrantes de lo que luego sería Vitrola Sur, la banda de reggae de Cardal que hoy suena en Montevideo, estuvo nominada en los premios Grafitti y ha tocado en Brasil y Argentina.

“Yo toco desde chico la guitarra, y estuve con ellos tocando, pero cuando arranqué a jugar al fútbol, dejé”, expresó. Ahora, siempre escucha a Vitrola Sur cuando va a los partidos. “Además a veces estoy con ellos y todos son amigos míos. Fue cuando recién arrancaron, más que nada para divertirnos”, dijo sobre su pasado musical.

De cara al futuro, el delantero bohemio ya sueña con lo que será enfrentar a Boca en La Bombonera. “Eso es lo más emocionante de todo. Ir a jugar a La Bombonera contra Boca en la Libertadores es más que un sueño”, contó. Reymundez señaló que en la Libertadores hay que ir “paso a paso”, pero su objetivo es salir campeón. “Cuando me preguntaron para qué estábamos, yo dije que para salir campeón, porque vos jugás para salir campeón en todo”, dijo el delantero que quiere más emociones en Wanderers.


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