Reyes en desorganización

La fijación de Peñarol-Juventud revela que lo que se escribe con la mano se borra con el codo

Un 13 de abril de 2013, con más de un año de anticipación, CAFO llegó a un acuerdo con la producción de One Direction para que la famosa banda desembarcara en el Centenario. El 21 de junio se generó la locura de las adolescentes por una entrada, y se supo que el éxito estaría garantizado.

Todo estaba preparado. Los clubes fueron informados, antes del sorteo del calendario, que el Estadio cerraría un lunes 28 de abril hasta el martes 6 de mayo para armar del escenario.  

Pero lo que nadie pudo vaticinar fue que Peñarol le haría cinco goles a Nacional lo que, según sus dirigentes, redundaría en una excelente recaudación para el siguiente partido contra Juventud. A las apuradas, en solo una semana, se terminó generando un caos organizativo propio del fútbol donde lo que se vota con la mano se borra con el codo.  

La novela, además, deja planteada una interrogante a mediano plazo acerca del futuro del Centenario: cuando Peñarol termine su estadio, en 2015, CAFO quedará sin su principal cliente. Y si bien la prioridad seguirá siendo el fútbol, cada vez necesitará más de clientes artísticos para sustentarse.

La historia.
Antes de que Dario Ubriaco pitara el inicio del clásico la fijación del juego Peñarol–Juventud ya perturbaba a los integrantes de la Mesa Ejecutiva. Previo al clásico llegó un ofrecimiento de la intendencia de Rivera para llevar el partido entre los aurinegros y los canarios en el Atilio Paiva, teniendo en cuenta que no se iba a poder usar el estadio. Se desechó.

El domingo de noche, tras el 5-0, la Mesa informó en el borrador de la fecha que el partido se fijaba condicional en Jardines del Hipódromo el sábado 3. Enterado. Peñarol tiró la bronca aduciendo que dejaría de percibir mucho dinero por la recaudación.

Entonces la Mesa inició gestiones con CAFO. Por contrato, la producción empezaba a armar el escenario el lunes 28. La solución era detener todo 24 horas, para que se pudiera jugar  el partido el viernes a las 19 y luego siguieran armando el escenario.
A todo esto el delegado aurinegro Gonzalo Moratorio obtuvo el ok de la productora que trae al grupo inglés para que se le permitiera jugar el viernes. Incluso Tenfield cambió el día del partido de Wanderers previsto para ser el televisado el domingo de mañana.

Pero fue Fossati el que puso el grito en el cielo: jugar el viernes lo complicaba porque no podía contar con los jugadores el 1° de mayo, lo que lo obligaba a ir al partido sin concentrar. Pero tampoco aceptaba salir del Estadio. Finalmente, optó por evitar salir del Centenario y jugar el viernes.

La IMM a escena
El martes Peñarol tenía la autorización para jugar el viernes. El único tema era la ubicación de los hinchas de Juventud porque solo se habilitaría la Olímpica y una popular. La Policía informó que se haría cargo de la seguridad del partido pero no de los alrededores, es decir, de todo lo relacionado al escenario de la banda.

Pero apareció en escena la Intendencia, que informó a la AUF que el Centenario estaba inhabilitado para jugar el viernes porque la presencia de toda la utilería hacía imposible el normal desarrollo de un partido. La Mesa quedó en medio del lío, y Peñarol tiró la bronca. “Un despropósito. No entiendo como a CAFO le entran US$ 60 mil y las multas son millonarias”, dijo el presidente Damiani.

En medio del lío el Mayor Ojeda informó a Sport 890 que había citado a su personal para el viernes y no le daban los tiempos para cambiar y garantizar que fueran el sábado a Jardines. “Pero de alguna forma lo vamos a arreglar”, dijo, resignado, a AM 1010.

Peñarol finalmente irá a Jardines con la condición de que “un neutral le aseguró a nuestros delegados que nos aseguran 25 mil entradas”, según dijo Damiani en Sport. ¿Pero de dónde sale ese dinero? ¿Quién lo pone? “Credisol”, sentenció un dirigente, con la misma sensación de atar todo con alambres, como toda la novela de la semana.


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