Resurrección de Uruguay en Puerto Ordaz

En un durísimo partido, la celeste le ganó 1-0 a Venezuela y sigue vivo en la Eliminatoria

Era un partido para jugar con el alma. Y esta noche en Puerto Ordaz Uruguay tuvo el fútbol necesario para llevarse un triunfazo. Pero además, tuvo un enorme corazón para sacar la cara en el momento más difícil de toda la Eliminatoria. Uruguay le ganó 1-0 a Venezuela, y volvió al quinto puesto de las Eliminatorias para el Mundial de Brasil 2014.

El partido se jugó como la final que era, con ambos equipos cuidando su área y desplegando poco  juego en ofensiva. Uruguay arrancó un poco más con la pelota, pero poco a poco la fue perdiendo producto de la imprecisión en los pases.

Con poco, Venezuela se adelantó unos metros en la cancha, y con pelotas quietas llevó algo de peligro al área de Muslera. La más clara fue un tiro libre a los 17’ lejano, en el que el arquero de Galatasaray dio rebote y Godín la mandó al corner.

Uruguay logró volver a equilibrar el partido con un gran esfuerzo táctico colectivo para desplegarse en defensa y en ataque, y adelantarse en la cancha. Cebolla Rodríguez empezó a ser más peligroso bien abierto, al igual que Martín Cáceres. Hasta que en una pelota cruzada al fondo, a la espalda de la zaga local, llegó el enganche atrás de Cavani  y el tiro cruzado, que significó un golazo para el 1-0.

A partir de allí se vio lo mejor de Uruguay, haciendo cada vez más rápida la transición defensa-ataque, y agarrando mal parado a Venezuela. Cavani tuvo una clara a los pocos minutos tras buen pase del Cebolla, pero el tiro cruzado se le fue desviado. Y en otra clarísima, ya sobre los 30’, Gastón Ramírez se mandó una gran corrida de 40 metros eludiendo cuatro jugadores, y finalmente jugó con Forlán, que pateó y se le fue apenas alta.

No hubo muchas más chances, pero el equipo de Tabárez logró anular en ofensiva a Venezuela, con un gran despliegue del mediocampo, especialmente Diego Pérez, que le cerró los caminos al rival, para asegurar el 1-0 con el que se fueron al descanso.

A aguantar el 1-0.
Uruguay arrancó bien parado en el segundo tiempo, pero con el correr de los minutos se fue retrasando en la cancha, lo que le dio oportunidad de Venezuela de merodear el área celeste, como no lo había hecho en un buen rato de la primera parte. Más allá de alguna pelota quieta cruzada dentro del área, no arrimó mayor peligro en los primeros 15’, aunque a los celestes se les fue haciendo difícil salir de su zona.

El partido siguió planteado hasta el final con esa perspectiva: Uruguay defendiendo atrás con una línea de cuatro y otra de tres delante, y aprovechando los contragolpes para tener las jugadas más peligrosas de todo el segundo tiempo. Pudo ser de Cavani, pudo ser un offside mal cobrado a Forlán, pudo ser un mal cabezazo de Lugano: Uruguay no liquidaba, y aunque no pasaba peligro, quedaba expuesto a un pelotazo salvador que marcara el empate de Venezuela.

En el final, la vinotinto apeló a la heroica, y tuvo dos: un cabezazo que se fue apenas, y un tiro en la última jugada, que rebotó en Lugano y se fue. Hace dos partidos, esa pelota hubiese sido gol en contra. Ahora no. Por eso, la sensación del final: en el fútbol, en la entrega y hasta en la suerte, empezó a aparecer la luz en el túnel.


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