#Respect: LeBron James y una hazaña para la historia

Volvió a su ciudad y logró que Cleveland remontara un 1-3 para vencer 93-89 a Golden State

Se habían burlado de él. LeBron James, la mejor figura de la NBA se iba de Miami Heat, una franquicia en camino a imponer marcas históricas, para irse a Cleveland Cavaliers. Justo Cleveland. Una ciudad industrial en declive, fea, el último lugar que alguien le recomendaría a un turista. Y además, el basurero deportivo de Estados Unidos: nunca ningún equipo de la ciudad había ganado algún título de alguna de las cuatro principales ligas de Estados Unidos (básquetbol, fútbol americano, béisbol y hockey sobre hielo), para completar más de un siglo de sequía entre todo.

Hacia allí iba LeBron. ¿El motivo? No eran los millones de su contrato (en realidad resignó plata) simplemente las ganas de que sus hijos volvieran a su ciudad natal. Y además, redimirse de la vez que fue el villano de la ciudad, cuando cambió el cariño de la gente por los millones de Miami.

Lo acusaron de autosabotaje. De poner en riesgo su legado. De hacer un mal cálculo y, a pesar de rodearse de grandes jugadores como Kevin Love y Kyrie Irving, no tener en cuenta que podía aparecer una máquina como Golden State Warriors, una bomba sexy de la NBA. El símil basquetbolístico de una chica joven, atractiva y despreocupada, que eclipsó a LeBron y sus Cavaliers. Le robó un título en 2015, sumó una temporada de ensueño con marcas al nivel de los Chicago Bulls de Michael Jordan, y empezó a transformar al "King" a lo peor que podía imaginarse: un simple actor de reparto.

Pero LeBron volvió. No tuvo las cifras de Curry. Se peleó con su exDT David Blatt y obligó al dueño del equipo a echarlo. Todos se enfocaron en su supuesto despotismo a los adentros del equipo.

Pero James no se rindió. Aún cuando el equipo sumaba 25 derrotas en la temporada, y muchos cuestionaban su viabilidad como contendiente al título.

"I'm back home" había dicho hace dos años cuando volvió. Esa fue la motivación que mantuvo el Rey. Fortaleció a su equipo, que no metía triples de todos los colores como Golden State, pero a diferencia de ellos mordía, corría. Mostraba los dientes.

Difícil decir que Golden State no fue mejor toda la temporada, y también los playoffs. Y mucho menos cuando los Warriors se pusieron 3-1 en la serie. Nunca, en toda la historia de la NBA, un equipo había remontado un 1-3 en una final. Y encima, la ventaja de dos juegos eran de la Bomba Warriors, del perfecto Curry, y del otro lado estaba el Cleveland maldito, el que no sabía lo que era ganar.

Pero había uno que si sabía: LeBron. Pidió la pelota en el juego 5 y 6. Le dio el juego necesario a sus laderos. Aprovechó la expulsión y suspensión de Draymond Green. Sumó el quinto en San Francisco, y luego el sexto, en su pueblo natal.

Y llegó el séptimo. Irving se robó las acciones espectaculares en ataque. Pero James los robos, y especialmente los bloqueos. Uno en el primer tiempo a Curry -a quien logró sacar de las casillas en toda la serie- y otra en el momento decisivo del partido, a Iguodala, para que luego Irving metiera un triple que dejó mudo al Oracle Arena. El último punto del partido tenía que ser del "King James": un libre luego de ir a buscar un rebote con el alma y caer lesionado al suelo tras un golpazo con Green. Así, completó un "triple doble" (27 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias), tan solo el tercero en la historia en hacerlo en un juego 7 de finales.

"I'm back home" dijo LeBron tras recibir el título y el premio al jugador más valioso (MVP).Fue el mejor cierre de la novela. Con todas las apuestas en contra, el héroe se vengó. Y le dio a su ciudad la mayor alegría de su historia.

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Título. Cavaliers nunca había logrado un título NB. Tampoco ningún equipo de cualquier deporte de esa ciudad.
1-3
Inédito. Nunca en la NBA un equipo había remontado un 1-3 para ser campeón Cleveland lo hizo.

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