Rendidos a los pies del Matador

El delantero que se juega el físico por Uruguay recibió como nunca el cariño de la gente

Cuenta la historia que una tarde de 2006 Gustavo Matosas, entonces entrenador de Danubio, miraba una práctica de juveniles del club con el presidente Arturo Del Campo. Un delantero espigado y potente llamó su atención. "¿Y este quién es?", preguntó el DT. "Es Cavani, lo vamos llevando en el proceso de formativas", respondió el presidente. "¿Qué juveniles? Hay que subirlo ya a primera", replicó el entrenador.

¿Qué le vio Matosas a Edinson Cavani? "Le vi algo de lo que siempre hablaban los entrenadores europeos décadas atrás cuando decían que buscaban jugadores dispuestos a jugarse el físico. Eso, además de su técnica, su potencia, la capacidad para definir con las dos piernas, el cabezazo; es decir, un delantero completo", le contó una vez el entrenador a Referí.

Jugarse el físico. No existe mejor definición para la forma en la que Cavani entiende el fútbol cada vez que se pone la camiseta de Uruguay.

Aquel atacante que con Danubio jugó 30 partidos y anotó 12 goles es hoy uno de los mejores delanteros del mundo. Aunque al hincha uruguayo le cueste –o le haya costado tanto– entender.

Aquel delantero que jugó por última vez con Danubio ante Peñarol en el Centenario marcando un tanto en una goleada 4-1 para conquistar el Apertura 2006 y que a comienzos de 2007 generó flor de revuelo entre contratistas para irse a Palermo de Italia en pleno Sudamericano sub 20, fue anoche la gran figura del triunfo uruguayo ante Perú.

Este delantero se metió anoche definitivamente al hincha uruguayo en el bolsillo.

Y vaya si le costó ganarse el cariño de la gente.

Porque el hincha suele ser cruel. Al volante central le reconoce el esfuerzo, el despliegue, el vigor. Pero a un delantero le exige gol. Nada más que gol.

Y Cavani es mucho más que gol. Es sacrificio –como él recalca cada vez que habla de su adhesión a la camiseta–, es solidaridad, lucha, aplicación táctica, diversidad de roles, despliegue y ganas.

Entonces, exigirle meticulosamente ser un perfecto culminador de jugadas cuando se carga con todas esas tareas encima es insólito. E injusto.

Cuando estaba peleado con el arco, Cavani supo llevarse el dedo índice a la boca apuntándole a la tribuna uruguaya cuando festejó algún gol.

Pero como la justicia, el reconocimiento, para alguien que aporta tanto, puede demorar. Pero inexorablemente va a llegar.

Y a Cavani un buen día le llegó. Antes del golazo que anotó al minuto 52 ante los peruanos.

Le llegó cuando su nombre se anunció a través de la voz del estadio en la alineación inicial, justo antes de Luis Suárez.

Claro, el recuerdo fresco del golazo en Recife ante Brasil ayudó.

Pero también fue un proceso de decantación del reconocimiento para un delantero que deja el alma cada vez que se pone la celeste.

Lejos queda aquel 6 de febrero de 2008 cuando entró por Diego Forlán al minuto 74 en un amistoso contra Colombia en el Centenario y tres minutos después marcó su primer gol con la celeste en un partido que terminó 2 a 2.

Jugó las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010 y fue el as en la manga que utilizó Óscar Washington Tabárez durante ese Mundial cuando modificó la estructura del equipo tras el debut con Francia y le dio cabida en el equipo como un delantero de gran despliegue defensivo por la banda izquierda.

Ante Alemania, en el tercer puesto, dejó su marca mundial con un gol.

Pero claro, el hombre la rompía fin de semana tras fin de semana con goles y más goles en la Serie A italiana.

Primero con Palermo donde hizo 37 goles en 117 partidos entre 2006 y 2010. Después con Napoli donde dejó una impactante marca de 104 tantos en 138 juegos entre 2010 y 2013.

Su millonaria adquisición por Paris Saint-Germain (€ 63 millones) lo llevó a jugar más de puntero izquierdo que de centrodelantero desde hace ya tres años.

Sin embargo ya suma 75 tantos en 137 partidos con el PSG donde ya levantó ocho copas.

En la selección ahora tiene 31 goles en 81 partidos. Ayer igualó a Héctor Scarone como el tercer máximo goleador histórico de Uruguay.

Sí, Scarone, la leyenda. El hombre superado por Diego Forlán en el arranque de las Eliminatorias para Brasil 2014.

A ese nivel está Cavani. Solo tiene por delante a Forlán con 36 tantos y a Suárez con 45.

Cavani sabe vivir a la sombra del sacrificio. Mientras el equipo juega para Suárez, él corre y se prodiga por toda la cancha. Mientras la prensa destaca las proezas de Luisito en Barcelona, el suma con menos impacto mediático en PSG.

Pensar que en el Mundial de Brasil 2014 anuló a Steven Gerrard y Andrea Pirlo mermando considerablemente los aparatos generadores de juego de Inglaterra e Italia. Y sin embargo, fueron más ácidas las críticas por su pobre desempeño en la Copa América de Chile 2015 que encendidos aquellos elogios.

Pero Cavani nunca cambió. Siguió a sacrificio puro. Los goles siguen sumándose. Y ahora llegan con el reconocimiento de la gente.

Las cifras

31 goles. Son los que tiene Cavani en su historial con la selección uruguaya (81 partidos) alcanzando a Héctor Scarone como el tercer máximo anotador de la celeste.
3 goles. Son los que lleva en las presentes Eliminatorias con los que igualó al zaguero Diego Godín que llevaba esa misma cantidad tras anotar con su especialidad: el cabezazo en las pelotas quietas.



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