Red Bull acumula problemas

Finalizaron las pruebas de pretemporada, los campeones aún no lograron confiabilidad y el tiempo de probar en pista se acabó. Mercedes parece en lo previo el equipo a vencer, pero nada está dicho

Es más fácil transformar un auto rápido en confiable, que uno confiable en rápido. Esa antigua máxima del automovilismo deportivo –que también podría emplearse para los pilotos– parece oportuna para la realidad de la sociedad conformada por Red Bull Racing y Renault Sport.

No más pruebas en pista

Ayer en Baréin culminaron las últimas pruebas antes de embarcar los materiales rumbo a Australia, sede de la primera fecha del campeonato 2014. Fue la última oportunidad de probar en pista los nuevos desarrollos que impuso el nuevo reglamento técnico, el más revolucionario de las últimas décadas y posiblemente de la historia de la Fórmula 1.

Los fiables –y comparativamente simples– motores V8 atmosféricos dieron paso a impulsores V6 turbo de enorme complejidad, con avanzados sistemas de recuperación de energía en su génesis, que vuelven al antiguo KERS un objeto de museo. La confiabilidad de los elementos mecánicos y la eficiencia de combustible tendrán mayor significado en 2014. Además, otro recorte a los apoyos aerodinámicos (aunque no tan violento como el efectuado en 2009) puso a los diseñadores a considerar nuevas formas de generar carga o downforce.

Un aliciente al espectáculo

Confirmar si la FIA logró su pretensión de transformar su categoría estrella en un campo de pruebas más relevante para los diseñadores de autos de calle, requerirá varios años. Lo que parece más probable en el corto plazo es que haya logrado otro de sus objetivos: agregar una cuota de incertidumbre en el resultado de las competencias.

Brawn GP deleitó en 2009 a los fans con su histórico campeonato –digno de un cuento de hadas– cuando interpretó los cambios reglamentarios mejor que los demás. El (cuestionado) doble difusor le permitió sacar una diferencia tranquilizadora en la primera mitad de esa temporada, hasta que la maquinaria pesada de Red Bull se le fue encima, poniéndolo contra las cuerdas hasta el final.

De ahí en más, y descontando dos buenas oportunidades dejadas pasar por Ferrari (2010, 2012), nadie pudo oponerle resistencia efectiva al equipo campeón de las últimas cuatro temporadas.

Su principal rival es el tiempo

Más que los equipos rivales, el nuevo reglamento y especialmente la falta de tiempo parecen ser los mayores contrincantes de Red Bull Racing y Renault Sport.

Mientras en 2013 otros equipos abandonaron la evolución de sus autos, los campeones siguieron apostando a los mismos hasta el final del año, reconociendo que durante la temporada probaron 1.000 nuevos elementos por semana.

La contundente aplanadora que pusieron en pista no fue fruto de la casualidad y ahora pagan el precio.

Los dolores de parto en Jerez (primera prueba) se trasladaron a los siguientes cuatro días en Baréin y, por último, a las sesiones finales culminadas ayer.

A modo de ejemplo: Sebastian Vettel no pudo completar un solo giro el día sábado, mientras sus rivales los contabilizaban por decena. El modesto equipo Caterham (último en el campeonato 2013) acumuló en las sesiones de prueba más vueltas que el poderoso Red Bull.

“Intentamos hacer una prueba de distancia de carrera pero, por distintos motivos, no fue posible”, declaraba el tetracampeón Vettel en breve conferencia de prensa.

“Hay tantas opciones posibles, no solamente con el tipo de cubiertas y la carga de combustible, también con los motores: potencia máxima, potencia reducida, etc, que es difícil decir donde estamos parados”, concluía el joven alemán.

Pero no será para Australia

Mercedes y Williams se han consolidado –tras 12 días en pista– como los candidatos más sólidos, con Ferrari y McLaren algunos peldaños detrás. Pero Red Bull ha mostrado anteriormente su maestría en otro de los juegos clave de la Fórmula 1 moderna: los testeos a puertas cerradas, en túnel de viento más simulaciones de dinámica de fluidos (CFD). Allí, donde han fallado rivales de fuste, los liderados técnicamente por Adrian Newey se lucen.

Será su única oportunidad –en conjunto con la tarea que tiene pendiente Renault en el impulsor– de recortar la ventaja que le sacaron sus rivales, aunque difícilmente lo logren para el debut el 16 de marzo en Australia.

Seguramente en Mercedes Benz (antes denominado Brawn GP) no olviden la lección aprendida en 2009 y sigan evolucionando su actual W05 a toda máquina.

Probablemente el genio despierte en algún momento y, cuando lo haga, no resultará grato.


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