Recurrió a un remedio casero

Con buen rendimiento, una celeste renovada retomó la senda del triunfo y se impuso 3 -1 a Polonia

El día que Óscar Tabárez brindó su diagnóstico, unos se miraron con desconfianza y algunas voces se elevaron para expresar que no tenía autocrítica. Los cinco partidos sin ganar. Las bajas producciones en Barranquilla, Mendoza y La Paz no alarmaron al entrenador. Por el contrario, buscó el remedio para aliviar el dolor dentro de la misma casa. No fue presa del resultadismo ni de la locura generalizada que había ganado el ambiente.

Apeló a las bases. No tiró el manotón del que pelea por no morir ahogado. Y lejos de iniciar una revolución, apeló a los conocidos.

Después de brindar el diagonóstico, ese que decía que “la primera gran conclusión es que los problemas que tenemos son futbolísticos, y con ello me refiero a problemas de juego del equipo”, empezó a buscar las soluciones.

Y, al margen de las citaciones de algunos jugadores que pasaron por el proceso pero que no eran tenidos en cuenta, movió las piezas.

En el amistoso con Polonia que ganó 3-1 y que cerró un año para el olvido en el que Uruguay solo conquistó un triunfo, ante Perú, probó un nuevo diseño.

Cuatro hombre en el fondo, con la aparición de Matías Aguirregaray en el lateral derecho; un volante tapón que fue Arévalo Ríos y tres por delante: Tata González y Cebolla Rodríguez por las bandas y Lodeiro en el centro. Arriba Cavani y Suárez.

Al margen de los movimientos, lo que llamó la atención de arranque fue la actitud del equipo. Después de empatar con Venezuela el ayudate de campo Celso Otero dijo que se había perdido la intensidad de juego. Se recuperó.

Lodeiro y el Cebolla fueron máquinas de correr y presionar. Egidio estuvo en todos lados. La celeste se paró en terreno rival y fue por el gol. Después de un par de avisos de Cavani y Tata González llegó la apertura.

Minuto 20, desborde de Suárez y centro para Cavani que fue interceptado por el zaguero Glik, que batió su arco.

Nueve minutos después Suárez sacudió el travesaño con un derechazo terrible.

Y a los 33 minutos la celeste convirtió el segundo tanto. Aguirregaray arriba asistió a Lodeiro que se abrió para buscar ángulo de pase. Tocó corto a Suárez que con sombrero y caño se sacó dos hombres del camino para ceder el gol a Cavani.

En el complemento Tabárez probó otra alternativa. Sacó a Cavani y colocó a Gastón Ramírez. El equipo quedó con Suárez solo en ofensiva. El juego mantuvo las mismas características y en el momento menos esperado descontaron los polacos con un remate largo de Obraniak.

Pero Suárez sentenció la ilusión polaca dos minutos más tarde aprovechando una gran asistencia larga de Cáceres para dejar al golero por el camino y tocar al gol.

Después fue tiempo para los “nuevos”, Chori Castro y Cristhian Stuani.

Uruguay cerró 2012 ganando su primer partido sin dejar dudas.

Claro que hay preguntas para el futuro. ¿Habrá lugar para Forlán en el equipo? ¿Qué pasará en la zona central cuando vuelva el Ruso Pérez? ¿Jugará Maxi Pereira en el lateral? Será tiempo de análisis para el entrenador. La selección tiene un amistoso en febrero de 2013 para brindar un nuevo diagnóstico y buscar las soluciones que permitan a Uruguay seguir hacia el Mundial de Brasil.


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