Recuperó la chapa

Tras una serie irregular, Estados Unidos vapuleó a Argentina y creció de cara a la defensa del oro


ENVIADO DE RIO DE JANEIRO

Sin LeBron James ni Stephen Curry. Sin James Harden ni Russell Westbrook. Con dos de tres de sus principales líderes -Kevin Durant y Carmelo Anthony- perseguidos por la grifa de perdedores en la NBA, la selección de básquetbol de Estados Unidos apretó el acelerador de cara a la definición del torneo y se metió en semifinales con un aplastante trinfo ante Argentina por 105-78.

El partido duró un puñadito de minutos, mientras Facundo Campazzo le puso magia con penetraciones y goles de fantasía a una defensa que no defendía: 14-7 ganaba la albiceleste y el Arena Carioca temblaba al ritmo del "Vamos, vamos".

Pero con un simple pedido tiempo todo cambió radicalmente. Antes de ajustar las marcas y tirar al terreno toda su intensidad física defensiva en el uno contra uno, los NBA comenzaron a atacar por la vía rápida hasta convertir la desventaja en goleada de la mano de un Durant inspirado.

Con una capacidad de rebote ofensivo donde impuso una obscena supremacía, el equipo más laureado en la historia de este deporte se fue arriba 56-40 al cabo del primer tiempo.

Y no hubo vuelta para un equipo sin fortaleza interna -Luis Scola sufrió como todo el torneo, esta vez ante los potentes DeMarcus Cousins y DeAndre Jordan-, fluidez ofensiva ni aciertos perimetrales, más allá de algún chispazo de Emanuel Ginóbili -de discreto torneo- y de Andrés Nocioni, el alma del equipo.

Un concierto de triples, mucha destreza técnica envasada en físicos ágiles y atléticos para los rompimientos del uno contra uno, una pintura dura, granolítica y una capacidad de manejo de balón que creció a medida que las distancia se fue ensanchando, determinaron no solo el triunfo estadounidense sino también el fortalecimiento de su propuesta que en el grupo tuvo sus altibajos.

Porque tras ganarle con comodidad a China y Venezuela (que le hizo fuerza con un gran primer cuarto), Estados Unidos sufrió para ganarle a Francia (94-91) y Serbia (100-97). Ahora se medirá con España, un equipo que viene en franco ascenso y que en Londres 2012 perdió ajustadamente contra los LeBron y Kobe Bryant.

A falta de cuatro minutos para el final, el entrenador argentino Sergio Hernández mandó a la cancha juntos a Emanuel Ginóbili, Carlos Delfino, Chapu Nocioni y Luis Scola, mientras los hinchas cantaban agitando las banderas albicelestes y el público brasileño se regocijaba al son del "E-li-mi-na-do".

Acorralados por el almanaque, abrazado sentidamente Ginóbili por todos los jugadores de Estados Unidos y agrupada la hinchada de Argentina en una de las cabeceras para agradecer a sus jugadores, la Generación Dorada se despidió así de los Juegos Olimpicos, un torneo que solo han ganado cuatro selecciones: ellos mismos en 2004, Estados Unidos cuando la lógica así lo impone y dos naciones que ya no existen: Unión Soviética y Yugoslavia. Por esto, tanta pleitesía de los propios. Por eso tanto respeto de los ajenos.


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