Recibió su recompensa

Peñarol soportó momentos complicados a lo largo del torneo, como la fractura de Antonio Pacheco en la primera fecha del Apertura, pero supo salir airoso luego de luchar mucho


Peñarol debió trabajar muchísimo para cortar el tricampeonato de Nacional y dar la vuelta olímpica en el Campeonato Uruguayo luego de tres años.

Es que más allá de que el técnico conformó un muy buen plantel para el medio, hubo imponderables –siempre los hay, pero esta vez, muy importantes– que complicaron la manera de jugar del equipo de Jorge Da Silva.

Para empezar, luego de una excelente pretemporada para el Apertura, días antes del debut contra Fénix se desgarró el Lolo Estoyanoff, el jugador distinto que había mostrado el equipo. Así, se perdió los primeros tres partidos.

A eso hay que sumarle la doble fractura de tibia y peroné de Antonio Pacheco aquel 26 de agosto, día del debut contra Fénix. Del 3-1 a favor se pasó al 4-3 en contra. El ánimo del equipo se vino abajo y una semana después quedó con nueve hombres ante River, pero igual se pudo llevar un empate.

Parecía que este camino de Peñarol iba a estar lleno de obstáculos y así fue.

Porque luego de conseguir el Apertura –algo que no conseguía desde hacía 16 años– la situación del Clausura fue distinta, ya que jugar la doble competencia con la Copa Bridgestone Libertadores llenó de lesiones al plantel.

Entonces llegaron desgarros por todos lados, lo que no solo diezmó el poderío futbolístico del equipo de Jorge Da Silva, sino que también le complicó la vida a este para formar el plantel titular.

Peñarol llegaba a los tumbos y tras ganar el partido que menos mereció –1-0 a El Tanque Sisley y en el que el Polilla se fue con bronca pese a los tres puntos– llegaron dos derrotas seguidas –algo que nunca le había pasado a Da Silva en lo local– ante Racing y nada menos que Defensor Sporting, uno de los rivales directos al título.

Pero a la semana siguiente y cuando se presagiaba una renuncia del técnico de perder el clásico, no solo se consiguió la victoria, sino que además, con goleada y buen juego incluidos.

Y así hasta el final, Peñarol pudo y supo mantenerse al frente de la Tabla Anual –que había perdido a manos de los violetas cuando perdieron en abril en el Franzini–, hasta la definición de anoche.

El camino al título nunca es sencillo, pero para este Peñarol parece que hubiera sido una carrera de obstáculos.

Algunas cifras curiosas
El Polilla Da Silva utilizó a 34 jugadores y dos arqueros juveniles más, –quienes estuvieron integrando el banco de suplentes– en todo el Uruguayo.

Peñarol contó con el goleador del torneo, Juan Manuel Olivera con 18 tantos, pese a que no anduvo bien en el Clausura.

Como dato curioso, Aureliano Torres, quien no fue bien visto por la hinchada aurinegra, quedó bastante arriba en las asistencias de gol con cuatro, en tanto hizo un solo gol, pero muy importante: ante Defensor en el Apertura.


Populares de la sección

Comentarios