Racismo, la eterna batalla de la UEFA

El órgano que gobierna el fútbol europeo ha incrementado su política y castigo contra los actos racistas, pero en las tribunas poco importa

La imagen se ha hecho frecuente: vuelan bengalas a la cancha, el juez detiene el juego, los jugadores se miran buscando explicaciones, alguno de ellos va y retira el fuego junto a los asistentes, y de paso le pide a sus hinchas que paren. Le ocurrió a Fernando Muslera cuando su equipo, Galatasaray, visitó a Arsenal en Londres, por la Liga de Campeones.

Pasó el domingo en el partido Italia-Croacia, por la clasificación a la Eurocopa, disputado en el San Siro de Milan.

En la UEFA ya no saben cómo frenar las bengalas, aunque lo que más preocupa al órgano rector del fútbol europeo, dueño de los torneos más distinguidos del plantea, es el problema de fondo tras el humo de la pirotecnia: el racismo.

Tolerancia cero
El órgano que preside el francés Michel Platini ha endurecido las penas y castigos desde el año pasado, para continuar la campaña que comenzó en 2001. “La lucha contra el racismo es una prioridad principal para la UEFA”, dice en su web. “El organismo europeo lleva a cabo una política de tolerancia cero ante el racismo y la discriminación tanto en el campo como en las tribunas. Todas las formas de racismo son consideradas delitos graves y son castigados con sanciones severas”.

“Tras la entrada en vigor de los nuevos reglamentos disciplinarios en junio de 2013, la lucha contra los comportamientos racistas se ha intensificado y como resultado han surgido penas más estrictas para disuadir cualquier comportamiento de este tipo”, se agrega.

Pero a pesar de la mano dura, a los hinchas más radicales poco les ha importado y en este último semestre, tanto en Champions, Liga Europa o en la clasificación de selecciones a la Euro, se han registrado incidentes en las tribunas, en las canchas y afuera de los estadios, todos marcados por tintes racistas.

La actual Liga de Campeones comenzó con el castigo a Real Madrid de cerrar dos sectores del Bernabéu por haber aparecido en su estadio una bandera nazi durante las semifinales pasadas ante Bayern Múnich. Además, se investigó a seis clubes por lanzamiento de bengalas y organización insuficiente de espectáculos: Galatasaray, Feyenoord, Standard de Lieja, Basilea, Arsenal y Borussia Dortmund.

El peor caso fue en el Roma-CSKA Moscú, cuando los rusos fueron castigados por “comportamiento racista de los aficionados”, “incidentes en las tribunas” y “encendido y lanzamiento de bengalas”. Como sanción, debieron jugar dos partidos a puertas cerradas y dos sin sus hinchas como visitantes, y pagar € 100 mil.

La clasificación a la Euro tuvo su mancha más negra en el encuentro ente Serbia y Albania, que se suspendió después de que estallara una pelea multitudinaria a puñetazos entre los jugadores de ambos equipos, y a la que se sumó parte del público, después de que un dron sobrevolara el campo a baja altura ondeando una bandera de la “Gran Albania”.

Los albaneses se retiraron y la UEFA dio la victoria por 3-0 a Serbia, aunque no le concedió los tres puntos y la sentenció a jugar los dos próximos partidos a puertas cerradas, tras la cancelación del encuentro.

“Imaginen que un dron con una bomba en vez de una bandera llegue hasta la cancha. Todo se ha vuelto peligroso, especialmente en países donde hay mucha tensión política”, dijo Platini.

Además de racista, el incidente fue considerado político y hasta el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, hizo declaraciones: “El futbol nunca debería ser utilizado para mensajes políticos. Condeno firmemente lo que pasó anoche en Belgrado”, escribió entonces en su cuenta de Twitter.

El pasado domingo en Milán, un grupo de hinchas croatas dio la nota al lanzar bengalas y “gritos racistas y fascistas” durante el partido ante Italia. Hubo 17 detenidos, la federación croata los denunció y el DT del equipo, Niko Kovac, dijo que los revoltosos de su país habían “asqueado” al fútbol europeo.

Palabras similares tuvo el brasileño Luiz Adriano, de Shaktar, tras ser víctima de los seguidores de Bate de Bielorrusia, en la Champions. “Me abuchearon, con gritos maleducados, racistas. Su comportamiento fue inadmisible, estoy consternado”.

Jugadores, técnicos, dirigentes e hinchas están indignados con el racismo, pero por el momento nadie sabe cómo pararlo.

Mal ejemplo
El presidente de la Federación Italiana, Carlo Tavecchio, profirió dichos racistas y fue sancionado en FIFA y UEFA. “Aquí tenemos a ‘Opti Poba’ que antes estaba comiendo bananas y ahora juega en Lazio”, dijo en lo que pareció una referencia al francés Paul Pogba.

Piñas en la calle
Varios líos de hinchadas se dieron este semestre. Tras Dortmund-Galatasaray, dos policías fueron heridos, hubo 21 detenidos e investigaron a 700 hinchas turcos por tentativa de homicidio. También se cruzaron los hinchas de Lille-Everton por la Liga Europa.

Volvió Iván
El tristemente célebre barrabrava serbio Ivan Bogdanov, violento líder del grupo los “Tigres de Arkan’”, reapareció en los incidentes de Serbia-Albania siendo uno de los que se tomó a golpes de puños con los albaneses. El ultra es reconocido en Europa por sus líos.


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