¿Quién va a defender en la final?

Argentina y Chile llegaron a la final con un estilo ultraofensivo; el partido del sábado se encamina a ser un choque de trenes

Argentina y Chile han sido, por lejos, los dos equipos que más atacaron en esta Copa América. Una tendencia que, en el caso de los chilenos, es producto de una decisión de muy largo plazo, que plantó su semilla bajo a era Marcelo Bielsa, y que aguantó aún cuando se despidió del Mundial 2010 con una goleada xxx ante Brasil, precisamente por ese afán de ir hacia el ataque.

Lo de Argentina ha sido más reciente. En los últimos cinco años ha vivido una montaña rusa futbolística: desde el inclasificable estilo del original Diego Maradona (2009-2010) pasó durante la era Sabella (2011-2014) a un estilo que, ante todo, se podría definir como cauteloso y defensivo a pesar de tener al mejor jugador del planeta.

No le fue mal: en el Mundial le tocó ser el equipo que proponía ante la mayoría de los débiles rivales que le tocaron hasta octavos de final, pero con Bélgica en cuartos ya empezó a mostrar cautela, que repitió en las semifinales ante Holanda y la final ante Alemania. Después de todo, no estuvo muy lejos de la tónica general de ese torneo: equipos con mucha aplicación para pasar de defensa-ataque en segundos, y no hacerse problema en defender enteramente detrás de la línea de la pelota, como hizo el campeón Alemania ante Francia o incluso Argelia.

Lo de Chile en ese Brasil 2014, en cambio, fue prácticamente siempre la intención de cambiar golpe por golpe. Con ese modelo le ganó a España y lo eliminó del Mundial, perdió con un Holanda que le jugó buenos tramos del partido de contragolpe y terminó cayendo en los penales de octavos de final ante Brasil. Sin los nombres de Argentina, pero con una idea innegociable.

Argentina se subió a ese carro de la mentalidad ofensiva bajo la batuta de Gerardo Martino, que venía de fracasar con Barcelona y ser más cauteloso con Paraguay. Pero con el talento enorme que tenía alrededor de no dudó. "Nuestra tendencia siempre es el riesgo, pero Argentina nunca tuvo un estilo de juego. Nos centramos en la idea, pero esta no existe, porque todos piensan diferente", reconoció en la conferencia previa al partido ante Uruguay.

Y así llegan. Son los dos equipos más goleadores, los que más patearon al arco, los que más tuvieron el balón, los que menos estuvieron en campo propio y los que más estuvieron en campo rival. Pero también con todo eso, están lejos de tener rendimientos defensivos como para quedarse tranquilos, como muestran las cifras.

Chile mostró esa doble cara en varios momentos del campeonato. En la primera fase sufrió en un 3-3 con México, y en semifinales la pasó mal ante Perú, aún cuando los incaicos jugaron con 10 jugadores durante 70 minutos. Encima, el archiconocido "caso Cavani" lo dejó sin Gonzalo Jara, uno de sus más firmes defensores, y lo obligó a un experimento en el partido ante Perú en el sector izquierdo de la defensa, que le generó aún más huecos que antes.

Argentina lo mostró en el debut ante Paraguay, cuando tras 60 minutos arrolladores se quedó y en el final le empataron. Contra Uruguay terminó pidiendo la hora, más por centros y empuje de Uruguay que por yerros defensivos. En cuartos ante Colombia tuvo posesión absoluta pero tuvo que esperar hasta los penales para asegurar el partido, y ante Paraguay en la semifinal tuvo sobresaltos defensivos cuando el equipo de Ramón Díaz lo fue a buscar.

Ante todo, ambos parten de una premisa básica: tener la pelota el mayor tiempo posible, y así dejar a su rival sin pelota y sin chances de atacar. Pero cuando los rivales consiguieron la pelota demostró que los dos finalistas tienen agujeros. El secreto fue que Chile y Argentina atacaron mucho más que sus rivales.

Es un choque de dos trenes que vienen frente a sí. Ninguno cambiará su idea justo en el partido decisivo. Entonces, jugarán a tener la pelota, tratando de ganar la pulseada y que el rival no la tenga. No harán lo que hicieron todos sus rivales, esperar y ceder la posesión, para contragolpear.

Pero seguramente sí incluyan ese libreto para algunos momentos del partido,. Porque es inevitable que, en algún momento, el rival tenga la pelota. Cuando lo haga Argentina, Mascherano o Biglia comenzarán los ataques, Pastore o Messi bajarán a tocar, Di María se abrirá por una punta y Zabaleta desbordará por la otra, y Argentina atacará con seis o siete. Y Chile se verá obligado a retrasarse,. A esperar con dos líneas de cuatro, pronto para salir a toda velocidad

Del otro lado, al tenerla Chile, Marcelo Díaz o Aranguiz se la pasarán a Vidal, que comenzará a avanzar o tocar con Valdivia, o Vargas, mientras el lateral Rojas se desprende por derecha. Será cuestión de que Mascherano y Biglia se van obligados a una marca que hasta ahora casi nadie –salvo Paraguay en los primeros 20 minutos de la semifinal- los obligó.

Al final, seguramente sea en la marca y la defensa que se defina la final entre los dos equipos que aman el toque y el ataque.


LAS CIFRAS

NUMEROS DE ATAQUE

GOLES MARCADOS

Chile 13 (1)

ARGENTINA 12 (2°)


POSESIÓN

CHILE 70% (1°)

ARGENTINA 66% (2°)


TIROS POR PARTIDO

CHILE 15 (3°)

ARGENTINA 16 (2°)


DRIBBLINGS POR PARTIDO

CHILE 9 (5°)

ARGENTINA 15 (1°)


NUMEROS DE DEFENSA

TIROS RECIBIDOS POR PARTIDO

CHILE 7 (1°)

ARGENTINA 9 (3°)


Intercepciones por partido

CHILE 11 ((7°)

ARGENTINA 9 (9°)


BARRIDAS POR PARTIDO

CHILE 15 (12°)

ARGENTINA 17 (10°)


GOLES RECIBIDOS

CHILE 4 (6°)

ARGENTINA 3 (2°)


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