¿Qué tiene Maxi Gómez?

Chilelli, Fadeuille y Tejera, tres entrenadores claves en la carrera del goleador, cuentan los secretos del delantero
Parque Patricios el barrio. El Tomás Ducó imponía respeto. Huracán era empujado por su gente. La cancha hervía. Saca Campaña, el botija salta a cabecear y le pega al veterano Federico Mancinelli, uno de los símbolos del Globo. Lo sacó de la cancha.

¡Para qué! Se inició una cacería. Todos lo empezaron a buscar, le hablaron, lo empujaron, le pegaron. Pero el botija se plantó. Fue la prueba de fuego del sanducero Maximiliano Gómez González.

Su técnico de entonces, Juan Tejera, no lo olvida. "Ahí me di cuenta de que este botija tenía una personalidad tremenda. Fue una de las primeras pelotas donde saltó a cabecear, lo chocó al defensa y lo sacudió. A partir de ahí le dieron y se aguantó en el molde", comentó Juan Tejera a Referí rememorando los primeros pasos Maxi Gómez en primera división.

¿Qué tiene éste Toro que avasalló a todas las defensas del fútbol uruguayo? ¿Cuáles son las condiciones que determinaron que fuera negociado a Celta de Vigo? ¿Estamos ante un jugador con perspectivas de ser mirado para la selección?

Referí recurrió a quienes transitaron el camino con Gómez. Su primer entrenador. El encargado de recibirlo cuando vino a Montevideo. El coordinador de juveniles que recomendó su ascenso al primer equipo. Y el entrenador que lo hizo debutar en Primera.

Maxi en Quinta División

José Chilelli fue su primer entrenador. Lo recibió en la capital como un aspirante cuando el 9 tenía 17 años. "En Defensor hay gente que trae jugadores del interior, vienen tandas y ahí, según los coordinadores, se programan fechas entre semana para verlos unos días. Se quedan, los observamos y ahí se determina si continúan viniendo o se quedan para ser observados con mayor detenimiento", comenzó diciendo Chilelli a Referí.

En una de esas camadas fue que bajó Maxi Gómez a la capital. "Lo recuerdo porque Maxi era un centrodelantero potente, que tenía buena técnica, que sabía con la pelota. Tenía buenos desplazamientos y nos llamó la atención que le pegaba muy fuerte a la pelota. Enseguida lo consideramos que para la categoría. Era el perfil de jugador de Defensor".

Chilelli reveló que lo tuvo un año a Maxi Gómez porque luego fue ascendido al plantel de Cuarta división que conduce Ricardo Meroni: "Siempre fue un toro grande, potente, es un 9 de área, para ir al choque con el rival y a eso le agrega que juega, es hábil, buena técnica y lo más importante cabecea muy bien y le pega bien a la pelota". Y un detalle que es su marca de "fábrica": la personalidad. "Ah sí, siempre fue de presencia".

Maxi en la mira del primero

A medida que fue pasando el tiempo Maxi Gómez comenzó a destacarse en el equipo de Cuarta división. El coordinador de juveniles, Fernando Fadeuille le empezó a echar el ojo.

El hecho de ver todos los partidos de las formativas le permitió concluir que era el momento. "No lo dudé y en las charlas con el entrenador de primera que era Juan Tejera, recomendé su ascenso al primero", dijo a Referí.

"¿Por qué lo recomendó? Más que nada era un 9 de área que el club siempre está buscando, un jugador completo porque además de ser fuerte no es lento y tiene muy buena técnica. Ya mostraba buenas condiciones", expresó Fadeuille. El coordinador de juveniles recuerda que "Maxi estaba en Cuarta y me acuerdo que fue en el primer semestre de 2015 anduvo muy bien en los 15 partidos del Apertura hizo como 18 goles y lo ascendieron directo. Ya habíamos hablado pero lo tenían visto y venía jugando bien, con muchos goles. Rompía los ojos".

Maxi a la cancha

Juan Tejera fue el DT que le dio la chance de debutar. "Había estado en Cuarta y en Tercera y tenía buenas referencias de Meroni que era su técnico. Allá por julio de 2015 lo trajimos a trabajar con nosotros pero tuvo unos percances y no pudo terminar la preparación", rememoró Tejera.
Pero a medida que fueron pasando los días Maxi fue agarrando ritmo.

Defensor tenía encaminada la serie clasificatoria con Universitario de Deportes por la segunda fase de la Copa Sudamericana. Fue entonces cuando, faltando tres minutos Tejera lo hizo entrar por Romario Acuña. En octavos de final la viola se mediría con Lanús. Y se dio otro hecho donde Maxi Gómez marcó la cancha.

El Toro miraba todo con el asombro propio de un botija de 19 años. En aquel, su primer torneo internacional, había que definir por penales el pase a los cuartos de final.

Y en eso el capitán Andrés Fleurquin se le arrimó y le preguntó: "¿Querés tirar uno?". El Toro no lo dudó. No le pesaron ni sus 19 años y mucho menos el haber debutado unos días antes.
El tema llegó a oídos del técnico Juan Tejera que estaba definiendo la lista y ni lo miró. Pasó lista con los ejecutantes. "El primero Andrés (Scotti), el segundo Felipe (Rodríguez), el Huevo (Lozano), Bocha (Cardacio) y el quinto es de Maxi".
Llegan al final gol a gol y en los pies de Maxi estaba la clasificación. No falló. Clasificaron.
"Con esa personalidad sumado al partido con Huracán, donde fue una fiera utilizando su físico, su técnica, ya veía que iba a ser un proyecto a seguir creciendo", recordó Tejera.
Pero claro, acá le tocó lidiar con otros López. Los zagueros uruguayos son rudos, tienen mañas: "Tuvo que aprender a adaptarse a los ritmos de trabajo y a los roces de primera división. Pero Maxi nació con una materia natural, ya es nato, nació para eso".
Hoy, con el paso del tiempo, y confirmada la consolidación de Maxi Gómez, el técnico que lo hizo debutar en Primera siente la simple satisfacción del deber cumplido.

Populares de la sección

Acerca del autor