¿Qué selección queremos?

Una vez afuera de la Copa América, arrecian las voces contra el esquema del Maestro Tabárez por su carencia de fútbol ofensivo, una andanada parecida a la que sufrió en su momento Juan Ramón Carrasco, a quien se acusaba de ir demasiado al frente
Juan Ramón Carrasco disparó: "Lo que me da hasta vergüenza es ver a un equipo con tantos pergaminos, jugando con 11 hombres defendiendo. Cuando escucho 'buen planteamiento' y 'qué lástima que casi empatamos', me rechina".

Rosario Martínez, DT de Fénix que pregone un estilo mucho más defensivo, respondió luego de la goleada de Argentina ante Paraguay: "Quienes pretendían que Uruguay realizara presión alta ante Argentina hoy se lo estarán cuestionando. Es fácil ser liberal con dinero ajeno....".

Leonardo Ramos discrepó: "Acá vemos a Cavani goleador, a Rolan, pero en la selección muchas veces lo vemos jugando de lateral. Deberíamos jugar mejor".

Alfredo Arias opinó: "no se puede decir que no podemos jugar mejor, me niego a que me digan que este es un tema que viene arraigado, es mentira que los uruguayos jugamos siempre así".

La polémica quedó instalada. La Copa América dejó tela por cortar, y una gran pregunta: ¿se puede jugar mejor?

La actuación de Paraguay en la goleada 1-6 ante Argentina reavivó el debate y, de alguna forma, dió argumentos al planteo defensivo de Tabárez (ver página 5). Además, las críticas sobre Ramón Díaz apuntaron a que armó un plantel para lo inmediato, con veteranos, sin pensar en los años de Eliminatoria que se vienen.

Una deuda


El cuerpo técnico uruguayo no escapa al tema: sabe que tiene una deuda futbolística. "Nosotros asumimos que tenemos que jugar mejor, sobre todo nos faltó cuando recuperamos la pelota", admitió Mario Rebollo, asistente técnico de Tabárez, a Referí.

Peró además, para el cuerpo técnico hay un aspecto mucho más profundo, que viene de la raíz: los jugadores uruguayos arrastran vicios desde su formación, que suele quedar opacado por los fuera de serie como Forlán o Cavani. "Lamentablemente acá no se trabaja en la técnica del jugador. Y nosotros lo intentamos en las selecciones juveniles. Antes los jugadores se preocupaban de pegarle con las dos piernas a la pelota, ahora no. ¿Quién lo hacía? Forlán, pero porque se preparó, lo entrenó", comentó Rebollo.

Otro problema que quedó patente en la Copa América, y que Tabárez explicó como parte del flojo rendimiento, fue el tiempo que se dispone para trabajar con el plantel. En Uruguay hasta ahora se disimulaba con los años de trabajo y era una ventaja respecto a otros equipos, pero que la renovación dio vuelta la situación y lo transformó en un problema: los futbolistas se ven cada tres meses y tienen tres días para preparar un partido.

Esa situación no cambiará: por el contrario, se agravará. Tras la tormenta en la FIFA, Europa se encamina a aumentar el poder, y es esperable que los clubes europeos presionen más y las selecciones cada vez tengan menos tiempo a sus figuras.

El tema de las camadas también influye: Hace cuatro años Uruguay metía al miedo con Forlán, Suárez y Cavani. Forlán se retiró y Suárez está suspendido. Y son suplantados por chicos jóvenes que deben adaptarse a este nivel de competencia. Mientras tanto, Chile disfruta el techo de la camada de los Vargas, Vidal o Valdivia, y lo traduce al juego. O Argentina, que tiene cinco jugadores del nivel de Luis Suárez (Messi, Di María, Agüero, Tevez, Higuaín). "Nosotros lo sentimos más porque no tenemos tantos jugadores de nivel mundial", admitió Rebollo, ratificando la teoría que el tema es mucho más profundo que lo inmediato de los resultados.

Acerca del autor