Que no se enferme

La celeste olímpica, con un Suárez imparable que marcó tres goles, venció 6 a 4 a Chile

Parece mentira pero Luis Suárez se encargó de tirar más leña al aún encendido fuego de la “guerra” mediática que se generó con el portador de la bandera en los Juegos Olímpicos de Londres. Es que su producción en el amistoso con Chile, al margen de los tres goles, lo hizo acreedor a portar la bandera de la gente. La de la ilusión de una medalla. Los celestes vencieron 6-4 a Chile en partido amistoso de preparación para Londres con una gran producción del delantero de Liverpool.

A los dos minutos de iniciado el juego el Campus quedó más congelado de lo que estaba. Gastón Ramírez tomó una pelota en terreno uruguayo y cuando lo presionaron pasó mal atrás para dejar el balón en los pies de Ángel Henríquez que se fue expresó al arco celeste y batió a Campaña con remate bajo y cruzado.

Uruguay reaccionó enseguida y Suárez, con una acción personal, puso a Cavani de cara al gol pero el delantero de Napoli se demoró a la hora de definir.

Pero por curioso que resulte, otro error celeste generó el segundo gol de los chilenos. Apenas transcurrían 10 minutos cuando Coates se confió en la salida y cuando cambió la pelota de rumbo para tocar con su compañero Rolín, se la puso en los pies a Carlos Muñoz que encaró, levantó la vista y sacudió el arco de Campaña con un disparo largo. Sorpresa.

En esos primeros minutos los celestes no supieron resolver el problema que generó el equipo visitante presionando.

El partido fue gobernado por la ansiedad de un Uruguay que empujó sin ideas y la espera de los chilenos. Recién sobre la media hora los celestes ganaron un poco de tranquilidad cuando Suárez aprovechó un pase de Ramírez para descontar.

Cinco minutos más tarde Uruguay llegó al empate. Urretaviscaya peleó una pelota que se terminó llevando Calzada que cedió a Suárez. Y el terrible de Luis definió tres dedos.

Dos minutos después, y ante el desconcierto trasandino, otra vez el diablo de Suárez en el área haciendo de las suyas. En su intentó por dejar por el camino al golero lo bajaron. El penal lo transformó en gol Cavani.

El resultado no fue el reflejo de la producción futbolística sino de las ganas que puso el equipo.

Uruguay sentenció el partido al minuto del segundo tiempo con un gran pase de Ramírez a Suárez que colocó el cuarto gol.

En el segundo tiempo el partido mostró otras características. El elenco celeste se soltó más, jugó liberado de presiones y manejó el juego a su placer con Gastón Ramírez como organizador de juego.

Tabárez se brindó el lujo de sacar a Suárez luego de entrar en un intercambio de palabras con el golero chileno.

Hubo tiempo para más, por ejemplo para que Cavani cantara la lotería en el marcador.

Después del descuentos de los trasandinos llegó un golazo de Abel Hernández picando la pelota por encima de la salida del golero ante pase de Viudez.

A la hora de analizar el rendimiento se puede decir que, al margen de los seis goles, quedaron dudas. Futbolísticamente no fue una gran producción. Ya lo había anunciado Tabárez: “En el sector de defensa es donde tenemos menos experiencia y donde más apoyo hay que dar”. Ayer hubo errores que contra rivales de otras características se pueden pagar carísimo.

El hecho es que, de mitad de campo hacia adelante, cuando el equipo se enchufa, genera respeto. Con Luis Suárez como abanderado la gente se sigue ilusionando con la conquista de una medalla.


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