“Que los dirigentes no se laven las manos”

El ex técnico de Nacional dijo a El Observador que él no renunció a su cargo y que lo puso a disposición de los directivos esperando que lo respaldaran

Gerardo, ¿cómo está, cómo se encuentra dos días después del clásico?

Estoy bien, claro que con sentimientos encontrados, amargura por el partido, bronca, impotencia. En mi profesión de entrenador uno tiene la obligación de dominar estas situaciones y seguir adelante. A lo mejor pensaban encontrarme muerto, sin ganas, con ganas de huir, nada de eso.

De todo lo qué pasó, ¿qué es lo que le da más bronca?

Si hay alguna cosa que no me ha gustado es la falta de valor (de los dirigentes) para enfrentar situaciones difíciles. Estar en Nacional significa saber llevar adelante las responsabilidades bajo presión. Nosotros pusimos el cargo a disposición de la directiva para que lo analizaran esperando un respaldo hacia lo proyectado. Siempre supimos que este semestre, como se presentó y como empezó a rodar, iba a ser muy difícil, pero para eso hay que tener valor y por eso es tan fácil echarle la culpa a los técnicos. En el fondo no me sorprendió tanto porque sé que en los momentos de apremio, los dirigentes en general siempre hacen la fácil, se lavan las manos y tiene la culpa el entrenador.

¿Usted renunció?

Nosotros no renunciamos, no nos fuimos, no huimos del problema. Me interesa aclararlo porque le van dando forma y le van buscando la vuelta a las situaciones y acá hay una trayectoria de muchos años con mi cuerpo técnico, de una forma de ser y actuar, y nunca le escapamos a la responsabilidad.

¿Qué le dijeron los dirigentes el lunes?

Que habían estado reunidos y que habían decidido que nosotros no siguiéramos en el cargo.

¿En algún otro momento había sentido esa falta de respaldo?

Nunca lo medí porque no soy de estar buscando esas situaciones a cada rato, en cada partido que se pierde, estar mirando si vienen o si no vienen. Pero en una situación como esta creíamos que sí, era necesario, porque yo vi como estaba la cosa. Que los dirigentes lo analicen y que lo decidan, pero que no se laven las manos diciendo que yo renuncié, que no tenía fuerzas para seguir. Nada de eso. Mi responsabilidad la asumo,pero somos un cuerpo técnico más de los tantos que se han tenido que ir bajo este mandato. Se lavan las manos y caen parados, pero en algún momento no se les va a abrir el paracaídas.

¿Ache lo llamó?

No, no.

¿Antes del partido habló con él?

El viernes fue a la concentración a saludarnos porque se iba de viaje y conversamos. Una relación normal. Siempre hablando de como iban las cosas y sabiendo cuáles eran los pasos que íbamos a ir dando a medida que sucedían los tramos.

¿Tenían un proyecto a futuro?

Dividido en tres tramos. Uno a la finalización de este campeonato porque hay una cantidad de jugadores que terminan contrato, evaluar quienes siguen, quienes no quieren seguir, quienes tienen otras aspiraciones. Y en un momento de transición como el que está viviendo Nacional es un punto importante para el equipo de la temporada siguiente.

¿Qué pasó el domingo?

Un día negro. Cuando a un equipo le sale todo y al otro no le sale nada. Yo no creo que existan cinco goles de diferencia entre Peñarol y Nacional. Y tampoco me quedo con la actuación del domingo, donde todos los futbolistas de Peñarol jugaron en un grandísimo nivel y los de Nacional jugaron muy mal. Entonces, ¿son todos malos y todos los otros todos tan buenos?

¿Fue una razón anímica?

Siempre pasa que el que gana es fantástico y el que pierde no tiene nada, no tiene fútbol, no tiene preparación física, no tiene arrestos anímicos, el plantel está peleado, todo lo que sabemos que pasa después de las derrotas importantes. Pero fue un día negro en el cual yo no me voy a quedar con la imagen de los jugadores que jugaron el domingo, porque no voy a hacer lo que hace el público en general y muchos dirigentes, que me quedo con la imagen del último partido de un jugador como el medio y el ambiente se queda con la imagen del entrenador. ¿Sabes cuál es la imagen del entrenador en un caso como este? Es la imagen del peor jugador de tu equipo en ese partido.

¿Por qué le costó tanto encontrar el equipo?

Ese ha sido el gran tema. Estuvimos buscando, hurgando por todos lados porque fue una situación complicada. Muchos partidos en poco tiempo, con un plantel que se vio mermado por el lío del verano y después cuando se reengancharon venían sin actividad. Además en la rotación no es fácil armar un equipo y encontrar un funcionamiento. La buscamos por todos lados. Si hay una cosa que nadie puede decir es a mi no me puso el técnico, yo no jugué, acá somos todos responsables porque todos jugaron, yo no pude encontrar el equipo y en el momento que pensé que lo había encontrado fue previo al clásico cuando le ganamos a Defensor y a Cerro Largo.


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