¿Qué le pasa a Cavani?

Cavani, goleador y figura en París Saint Germain, luce perturbado e impaciente con la camiseta celeste donde la gente le exige que disimule la ausencia de Suárez

Perturbado. Respondió con un grito de gol rebelde y un gesto de desaprobación a los hinchas que lo silbaron.

Impaciente. Corrió con el arco chileno como objetivo y el golero Bravo como último obstáculo. Pero la definición fue impropia de un goleador de su calidad.

Exaltado. Se mostró como cuando le tocó jugar en una posición que consideraba que no era la adecuada y el gol no llegaba.

¿Qué le pasa a Edi Cavani? Es la pregunta que se realizan por estas horas muchos uruguayos visto que el rendimiento del goleador de París Saint Germain, en los últimos encuentros de la selección, no estuvo acorde a sus antecedentes y las condiciones futbolísticas que lo adornan.

Se podría afirmar que no es una sola razón sino una serie de hechos los que pueden condicionar este momento de Cavani.

Entre los factores pueden pesar el hecho de que Cavani está viviendo una etapa de transformación. Pasó de una ciudad de fuego, futbolísticamente hablando, a la tranquilidad de París; de ser ídolo a vivir en las sombras y de empezar a sentir las sensaciones de la gente que, al no estar Suárez, le exige que sea el jugador símbolo de la ofensiva de Uruguay.

La mochila celeste

Suspendido Luis Suárez es evidente que la mochila de Edi tiene otro peso en la selección. Ya no estará Luis que todo lo puede. Ahora tendrá que resolver Cavani. Y al margen de que el fútbol es un juego colectivo, en el subconsciente del jugador pesa el hecho de transformarse en el foco de atención de un equipo.

Para colmo, y aunque parezca un contra sentido, ahora Edi juega en su posición. Un tema tan discutido como polémico en la selección. Es que Cavani fue siempre al sacrificio y ahora, jugando como cabeza de área, tiene el peso de tener que demostrar.

Pero hay un detalle más puntual. Mucha gente lo mide con Suárez. Y es un error. Son jugadores distintos. Suárez se las arregla y resuelve solo, te arma un lío, en el buen sentido de la palabra, colgado allá arriba y recibiendo de espaldas. Cavani es diferente. Es más directo a la hora de atacar. ¿Está capacitado para arreglarse solito? Sí, por algo el técnico lo pone. Pero debe adaptarse a la nueva situación.

En la noche del martes el delantero de PSG marró un gol sin marcas. ¿Se imaginan si el partido era por las Eliminatorias lo que se estaría diciendo de Cavani ahora? Y ese es otro tema. Porque eso le puede pasar a cualquiera, pero la diferencia es que a Edi se lo mira distinto hoy. Se le exige de otra forma. De pronto la historia se termina cuando la emboque.

En su club

Otro aspecto a tener en cuenta es que Cavani pasó del fanatismo con que viven el fútbol los napolitanos a la frialdad de los parisinos. Se fue de un club donde era ídolo, al grado de que no podía salir a la calle, a otro donde vive a la sombra del sueco Zlatan Ibrahimovic. Y al margen de que ahora se le abrió el arco en PSG, se está adaptando a un nuevo mundo con otras sensaciones.

Para colmo, cuando venía a la selección debía vivir a las sombras de Suárez. Y ahora que el 9 de Barcelona no está le exigen a Cavani que sea Luis.

Todo esto sin sumar un aspecto de su vida que genera consecuencias. Al fin de cuentas Cavani es tan humano como el que se sienta en la tribuna y lo silba.

 


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