¿Qué gana y qué pierde cada uno tras el acuerdo?

Lo que queda para AUF, el plantel y Tenfield tras el acuerdo por la camiseta

Ejecutivo de la AUF

Qué gana

Primero lo numérico: ingresará casi cinco veces más a sus arcas que lo negociado en un principio con Tenfield. Además, su imagen se fortaleció al enfrentarse a la empresa de Francisco Casal, luego que este Ejecutivo quedara marcado, en su llegada a la AUF, como cercano a Tenfield, al hacerlo tras la caída del gobierno de Sebastián Bauza. Dio vuelta esa imagen, y estableció un duro cruce con la empresa.
Además, el caso marcó un acercamiento al plantel de la selección, con quien se coincidió en la necesidad de aumentar los recursos del fútbol. El Ejecutivo, que llegó con el mandato de los clubes de volver a prestar atención al fútbol local –aún en detrimento de la selección– varió su postura, al entender que no era necesario, para ayudar más a los clubes, sacarle recursos a la selección. Por el contrario, el Ejecutivo determinó que la selección sea la máxima fuente de ingresos del fútbol uruguayo.

Qué pierde

Desde parte de la prensa y de la opinión pública, el acuerdo con Tenfield se vio como una nuestra de debilidad del Ejecutivo hacia la empresa, y hasta una traición a los jugadores. Desde la AUF la posición es clara. "Para nosotros siempre fue una cuestión comercial, no política. Cuando negociábamos con Nike pero también ahora", expresó una fuente. En ese sentido, entienden que lo que correspondía legalmente era darle a Tenfield la posibilidad de negociar, en base a lo que entienden como "buena fe procesal". "No es simpático ni popular, pero nuestra obligación es atenernos al contrato de 1998", dijo la fuente.
Queda en el aire saber cómo queda la relación con los jugadores, que era muy buena y estrecha. Si los jugadores también lo entienden como una traición o no. Eso se verá cuando se produzca la negociación por los derechos de imagen.

Jugadores

Qué gana

Los jugadores salieron muy fortalecidos en cuanto a su imagen popular. Con la idolatría futbolística de su lado, pasaron a ocuparse de un tema por fuera de lo estrictamente futbolístico: los recursos del fútbol uruguayo, aún oponiéndose al mayor factor de poder del fútbol local, como Tenfield. Además, lograron insertar el concepto de sus derechos de imagen, que hasta ahora había estado escondido tras el macro contrato que Tenfield firmó con la AUF que presidía Eugenio Figueredo en 1998. Pusieron el tema sobre la mesa, lograron que se les reconociera ese derecho –aún de parte de Tenfield, que admitió que deberá negociarlo– y lograron una enorme ganancia para la AUF.

Qué pierden

Si bien consiguieron el objetivo fundamental de aumentar los recursos, no lograron mantener fuera a Tenfield, a quien se terminaron de oponer al asegurar que desde 1998 era dueño de los derechos de imagen de los jugadores de la selección de forma ilegítima. La negociación por los derechos de imagen también establecerá como sigue esa relación: si deciden convivir con Tenfield, o ingresan en una guerra de trincheras.

Tenfield

Qué gana

Tenfield se jugaba una parada clave: perder un aspecto central del negocio del fútbol uruguayo, lo que podía afectarlo no solo en el negocio concreto, sino en su capacidad para negociar otros contratos, de la selección y del fútbol local. Tuvo que pagar mucho más de lo que venía haciñendodolo, pero lo hizo, lo que sigue siendo una muestra de poder. Y en última instancia, sigue usufructuando todos los negocios grandes del fútbol uruguayo.

Qué pierde

A pesar de haber igualado la oferta de Nike, Tenfield no podrá sacarse de encima la imagen popular de que pagó durante años un valor notoriamente menor al que igualó ahora. A su vez, quedó del otro lado de la vereda con los jugadores, en una pulseada que tiene todas las de perder desde la imagen. El Ejecutivo le ganó la pulseada de la oferta económica, en una decisión solo comparable a cuando perdió los derechos de TV del mercado internacional en las Eliminatorias, durante el gobierno de Bauzá, o cuando el gobierno de Corbo obligó a desmembrar el contrato original -lo cual permitió esta negociación-. Ahora queda otra batalla: además de los derechos de imagen, todos los derechos comerciales que se vencen el 31 de diciembre de 2016.


Acerca del autor