Putin ganó los Juegos Olímpicos

Pese a las dudas previas, los Juegos fueron un éxito de organización y no tuvieron problemas de seguridad

Los Juegos Olímpicos de Sochi, que concluyeron este domingo, se desarrollaron sin incidentes pese a los temores iniciales por la seguridad, ofreciendo un doble éxito al presidente Vladimir Putin, en el plano organizativo y en el deportivo, con el dominio ruso en el medallero.

Mientras muchas controversias existían sobre los primeros Juegos de Invierno organizados por Rusia (desafío de la seguridad, violaciones de los derechos humanos denunciados por las ONG, críticas sobre una ley rusa "anti-gay"), el evento "espectacular" prometido por Putin terminó de forma satisfactoria tras más de seis años de preparación, para la mayor cita internacional en Rusia desde la caída de la URSS en 1991.

El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, destacó este domingo el "papel importante" jugado por Vladimir Putin en la organización de unos "Superjuegos".

"No ha habido ni una sola queja de atletas", declaró Bach, que pasó varias noches en las Villas Olímpicas.

El sábado, en la víspera de la ceremonia de clausura, el viceprimer ministro ruso, Dmitri Kozak, había realizado un primer balance declarando que Rusia "cumple sus promesas".

"Rusia supo probarse a ella misma y al mundo que había hecho posible lo imposible. Los Juegos permitieron a Rusia ser un poco más próxima y mejor comprendida por el mundo", estimó Kozak.

Medidas de seguridad sin precedentes en la historia olímpica fueron tomadas para estos Juegos organizados en una región a pocos centenares de kilómetros de las pequeñas repúblicas inestables del Caucaso del Norte, donde Rusia está confrontada a una rebelión islamista cuyo jefe, Doku Umarov, había llamado a "impedir por todos los medios" el buen desarrollo de los Juegos.

Teniendo en cuenta las amenazas, la seguridad estaba omnipresente con el despliegue de decenas de miles de policías, militares y agentes especiales, pero discreta, a imagen de una batería de misiles disimulada en la montaña, o muchos policías que cambiaron su uniformes por combinaciones de esquí violetas, para efectuar los controles de seguridad.

Este dispositivo impresionante jugó sin duda un papel importante en la falta de fervor que se sentía a veces alrededor de los Juegos de Sochi, comparado con las precedentes ediciones en Vancouver (2010) o Turín (2006) y sobre todo Lillehammer (1994) en Noruega.

El eslogan de los Juegos inaugurados el 7 de febrero ("Caliente. Frío. Para tí") se cumplió con cambios de temperatura, de ambiente primaveral a helada niebla.

Designada en 2007 para albergar los Juegos en esta región entre la orilla del Mar Negro y las montañas del Cáucaso, Rusia transformó Sochi en una gran obra, donde los edificios brotaron como champiñones durante seis años, en una zona que era casi virgen de infraestructuras deportivas.

En el plano de la organización, "no he recibido ni una sola opinión negativa", declaró Kozak.

Pero las ONG de defensa de los derechos humanos denunciaron detenciones de opositores críticos con la organización de estos Juegos y condenas de defensores del medioambiente que protestaron contra los daños causados a la naturaleza en zonas protegidas.

Los detractores del régimen de Putin denunciaron también presuntos casos de corrupción en estos Juegos, los más caros de la historia, con gastos elevados a 50.000 millones de dólares (37.000 millones de euros), afirmaciones rechazadas por las autoridades.

Además de la organización de los Juegos, Putin podrá presumir del triunfo de Rusia en el medallero, cuando el ministro de Deportes había dicho que su país podía optar como mucho a una tercera plaza.


Fuente: Por Benoit FINCK, AFP desde Sochi

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