Puede y debe rendir más

Diego Forlán fue el líder futbolístico del campeón, dio siete asistencias y sumó cuatro goles, pero puede mejorar
Diego Forlán cumplió un sueño. Se puso la camiseta de sus amores y se coronó campeón en su primer torneo disputado. Sin embargo, su actuación estuvo a tono con lo que mostró Peñarol a lo largo del Apertura: dejó gusto a poco.

¿Culpa de Forlán o culpa del colectivo?

La respuesta parece estar del lado del equipo.

Peñarol nunca levantó vuelo futbolístico y el entrenador Pablo Bengoechea tampoco logró en ensamble de las piezas que potenciara la individualidad de un jugador de la talla de Forlán.

Según las calificaciones de Referí, Forlán cerró la temporada con un promedio de puntos de 5,5 siendo solo superado en su equipo por Nahitan Nandez (5,7) y Gastón Guruceaga y Luis Aguiar (ambos con 5,6).

Sus mejores calificaciones fueron un 8. Ante Sud América, Liverpool y Villa Teresa. Rivales menores. Pero momentos claves del campeonato.

Contra Liverpool, Peñarol igualó a Nacional en la cima de la tabla de posiciones. Le ganó en Belvedere y Forlán apareció en el momento más indicado, cuando el negriazul había empatado e iba por más. Ahí el 10 aurinegro hizo la jugada del campeonato y habilitó a Luis Aguiar para el 2-1 que quebró el partido.

A la fecha siguiente, Forlán participó en los cuatro goles del triunfo ante el débil Villa Teresa y así el carbonero quedó como único puntero del certamen.

En la recta final, Diego no volvió a brillar.

En el clásico pasó desapercibido y bien pudo ser expulsado a los cinco minutos de juego por infracción a Gonzalo Porras.

A duras penas, extrañando las dosis de talento de su gran figura que solo apareció para marcarle un golazo de zurda a Plaza Colonia, Peñarol sostuvo la ventaja y se quedó con el primer título de la temporada.

El 10 jugó los 15 partidos y estuvo en cancha todos los minutos que su equipo: 1.350, al igual que Guruceaga, números importantes para un jugador de 36 años.

Anotó cuatro goles, a El Tanque Sisley entrando solo por el segundo palo, a Sud América, Villa Teresa y Plaza con el plato de la casa: la notable pegada.

Quedó igualado junto con Cristian Palacios, Matías Aguirregaray, Diego Ifrán y Luis Aguiar como los máximos anotadores del equipo en el Apertura.

Pero además repartió siete asistencias siendo el líder por destrozo en los dirigidos por Bengoechea, por encima de las cuatro que dieron Aguiar y Marcelo Zalayeta.

Y más allá de los números fríos, Forlán tuvo participación directa en muchos otros goles del equipo: el primero ante El Tanque, tres ante Sud América y Villa Teresa, y en el empate decisivo de Guillermo Rodríguez contra Wanderers donde tiró el córner.

Eso potencia la valoración de su actuación.

Además, en su juego asociado con Aguiar y lo que en cuentagotas aportó Zalayeta, Peñarol mostró sus mejores luces en el certamen.

El mejor ejemplo del accionar de ese trío se dio en el segundo gol ante Racing, donde Aguiar trasladó, Zalayeta pasó y Forlán habilitó con un taco exquisito a Aguiar que anotó un golazo tras un gran recorrido de cancha.

Sin embargo, fueron Forlán y Aguiar los que se terminaron repartiendo las tareas del departamento creativo.

Racing, Liverpool, Villa Teresa y Plaza sufrieron esta sociedad.

Pero claro, eso generó alerta en los rivales que se preocuparon de provocar el cortocircuito entre ambos.

Y ahí a Peñarol le faltaron conceptos. Para muestra basta un botón: en el clásico el equipo le tiró 47 pelotazos largos a sus delanteros. Y así es muy difícil generar alguna acción limpia de juego.

Forlán cumplió. Sin ser brillante, se supo amoldar a las limitaciones del equipo, le dio fútbol junto a Aguiar, llenó de asistencias a sus compañeros y aportó cuatro goles. Así y todo –mejor rodeado– puede dar más-.




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