“Pude jugar mal o bien con 20 años, también lo puedo hacer con 38”

El capitán de Peñarol, a punto de cumplir 39, dice que “a veces se juzga mucho por la cédula”. Y agregó: “Tenemos la suerte que nos entrene Pablo”

Antonio Pacheco vive el fútbol de manera muy especial. En su día libre, se tomó unos minutos para hablar con El Observador sobre el presente del equipo y de varios tópicos como el de hacer las veces de padre.

¿Cómo se vive este momento de Peñarol?
Primero con alegría, pero con tranquilidad porque esto recién empieza. Hay que ser conscientes que nosotros debemos seguir mejorando. Tuvimos la posibilidad de hacer un gran partido ante Defensor, pero eso tenemos que intentar mantenerlo porque el campeonato recién empezó.

¿Qué valor le dieron a ese triunfo?
El que merece. Tres puntos vitales e importantísimos, sobre todo por cómo se llegó al partido, pero como dije, esto recién ha empezado. Falta mucho por jugar.

El rendimiento de (Jonathan) Urretaviscaya a esta altura es algo espectacular. ¿Cómo lo vive desde dentro de la cancha?
La ventaja que tenía con el resto de los que llegan es que él ya estuvo en Peñarol, entonces eso hace que se adapte mucho más rápidamente a lo que es la institución y el equipo. Y tiene un ritmo distinto. Hoy, estando más maduro como lo está, tiene una capacidad técnica y física superlativa y eso hace que esté al nivel que está y eso se nota también porque el equipo está en un gran nivel. Él sobresale porque es un jugador distinto.

¿Qué puede decir del desempeño del juvenil Facundo Rodríguez?
Lo veo entrenar y las condiciones que tiene. Es un jugador que se adaptó rapidísimo lo que es Primera división. Empezó a entrenar un poquito más tarde en la pretemporada y se adaptó enseguida. Va creciendo día a día y es un jugador que tiene un futuro muy promisorio en cuanto él siga como hasta ahora. Me alegro muchísimo por él que esté en el nivel que está.

¿Qué genera la figura de Pablo (Bengoechea) como técnico?
Es uno de los ídolos del club, de los pocos ídolos del club que nosotros tenemos la suerte que hoy nos esté entrenando y eso es un aporte sumamente importante para el jugador, para el hincha de Peñarol. Sobre todo, intentar interpretar lo que él nos pide de la mejor manera para poder volcarlo a la cancha y hacer lo mejor por Peñarol.

¿Habla mucho con ustedes, es similar a otros técnicos que tuvo?
Él es muy claro y habla con los jugadores en el colectivo y en lo individual y es claro en su pensamiento. Ese pensamiento y esa tranquilidad con la cual él se manifiesta, se transmite y es importantísimo. Sobre todo en la confianza que él le brinda a cada uno de sus componentes. Eso hace que el jugador gane en confianza. Después, si los resultados van llegando, esa confianza se va acrecentando y eso es importantísimo para todo equipo. Pero sí, él está pendiente de todos y cada uno de los detalles.

¿Le ve alguna cosa que haya sacado de Gregorio (Pérez)?
Pablo tiene muchísima experiencia como jugador y creo que ha adquirido de todos sus entrenadores muchas cosas. Seguro que tiene muchas coincidencias con Gregorio en cuanto a pensamientos y si bien las formas son todas diferentes porque cada uno se maneja a su manera, él tiene mucho de sus entrenadores, mucho de cuando él jugaba y, sobre todo, uno ve que es claro en cuanto al concepto. Sabe a dónde quiere llegar, a dónde apunta y eso lo transmite.

¿Lo sorprendió en algo desde el punto de vista táctico o de lo que le pide?
La ventaja que puedo tener con respecto a mis compañeros es el tiempo que jugué con él y el conocimiento que le tengo por todo lo que hemos vivido juntos en otras épocas. Yo no tenía ninguna duda de la clase de entrenador que iba a ser y que es y lo está ratificando en cuanto a lo que vamos viviendo, sobre todo como dije antes, en cuanto a la claridad de conceptos.

¿Piensa que por ese conocimiento mutuo que tienen él le saca más jugo a su juego?
Sí. Tengo claro lo que él pretende de mí y eso es importante: que cada jugador sepa lo que quiere el entrenador de uno. Eso para mí es muy bueno en cuanto a que sé lo que él pretende que hagamos en el colectivo principalmente y después en lo individual.

Para los dos últimos ídolos que ha tenido Peñarol, el hecho de que él lo dirija a usted con la amistad que forjaron con los años como que tiene un plus. Más allá de que cada uno tenga claro su papel, no debe ser sencillo para Pablo darle órdenes, ni para usted tampoco.
Eso es lo principal: saber cuál es el rol de cada uno. Y eso lo tenemos claro tanto él como yo. La amistad va a existir siempre independientemente del momento que atravesamos hoy de entrenador-jugador. Sobre todo porque hay un respeto y una admiración mutua. Él es el entrenador y es el que manda.

Hasta ahora se nota que le da libertad para jugar en todo el frente de ataque.
Dependiendo el partido, es lo que me va pidiendo. Por supuesto que intercambiamos ideas y en el mismo partido me va indicando alguna de las variantes que pueda manejar dentro del encuentro mismo.

Y contra Defensor siempre aparece su firma en el gol. En los últimos seis partidos le hizo seis goles.
Ante Defensor el equipo jugó un partido redondísimo. Si bien estamos en el inicio del torneo, ayer (el domingo) era una prueba importantísima para el equipo, sobre todo para el colectivo. Hicimos un gran partido y tuve la suerte de convertir ese gol. Y fue importante porque resaltó el colectivo, no lo individual. Lo de hacerle goles a Defensor, también es producto de lo que hacen mis compañeros en la cancha.

¿Cómo le pega el hecho de que dos por tres se le pregunte por sus 38 años?
Y no quiero saber cuando tenga 39… (se ríe). El fútbol es así. A veces se juzga mucho por la cédula y no otras cosas. Es parte de lo que hay que vivir y hay que asimilarlo de esa manera. Mientras las cosas sean desde el bien y desde el respeto, no hay ningún problema. Ya cuando cambian de tono es diferente. Lo más claro y contundente es que yo jugué bien o mal con 20 años, puedo jugar bien o mal con 38. Lo que uno intenta siempre es jugar bien. A veces los rivales no lo dejan.

¿Tienen una presión extra por el hecho de que el Clausura es la única posibilidad con la que cuentan para llegar a las finales?
No es que pese, sino que es la realidad. El fútbol es así de claro y nosotros no hicimos un buen Apertura y sabemos que la posibilidad que tenemos de pelear el campeonato es hacer un buen Clausura. Lo que debemos hacer y hacemos, es ser autocríticos con nosotros mismos: saber que hicimos un muy mal Apertura, que el margen de error se nos ha achicado tremendamente, lo que hicimos mal, debemos mejorarlo, lo que hicimos bueno mantenerlo y ratificarlo, y en este campeonato tratar de minimizar el margen de error.

La autocrítica es fundamental para cualquier equipo, no solo cuando las cosas no salen bien, sino también cuando salen. O sea, aprender de las derrotas, pero también de los triunfos.
Sí, tal cual. Lo que siempre sucede en el fútbol es que es bastante más fácil corregir ganando que cuando las cosas no están bien. Pero por una cuestión natural, de que todo se entrevera. Hay que tratar de mantener un equilibrio.

¿Cómo vive su hijo Benjamín los partidos?
Si bien es chico todavía, ya entiende un poco, va viviendo los momentos y a mí me hace muy feliz. He notado los cambios desde el primer día que lo saqué con un mes y medio a ahora que tiene cuatro años, y ha cambiado cada situación de cada vez que entramos a la cancha. Lo que es seguro es que vive los momentos de forma muy linda y muy compañero del papá. No sé si se acordará en el futuro, pero hoy lo está viviendo muy lindo.

¿Lo lleva todos los días a la guardería o se turnan con la mamá?
Las veces que estoy en casa, lo llevo yo. No hay una receta para ser padre y yo trato de disfrutar el tiempo en cuanto a la calidad que a veces es lo más difícil. Yo intento darle mucha calidad al tiempo que disfruto de mis hijos y lo hago lo máximo que puedo. A ser padre uno aprende todos los días, como en la vida.

¿Para qué está Peñarol?
Hay que intentar ser mejores cada día pero sin apartarnos que el partido más importante ahora es el que viene: Sud América. Y tenemos que pensar así.


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