Prudente sin prudencia

Líber Prudente decidió en principio dejar el referato, aunque ahora más en frío, reflexiona sobre su futuro

Este viernes celebrará sus 41 años. Se trata de un médico que se dedicó al referato porque lo apasiona desde chico.

Líber Prudente tiene una historia complicada en la Primera división del fútbol uruguayo con problemas con muchos clubes que en su momento lo recusaron.

Pocos se acuerdan que Cerrito –por citar a uno de los tantos– lo recusó por un mal arbitraje.

Pero su historia es más amplia. Mucho más. Y terminó con la polémica del domingo pasado entre Peñarol y River Plate luego de expulsar bien a Macaluso y en forma dudosa a Zalayeta. También debió echar a Sebastián Vázquez en el último minuto y no lo hizo.

Entonces explotó Edgar Welker, el vicepresidente carbonero: “Me gustaría ver un test psicológico de éste árbitro”, dijo en caliente tras ese encuentro.

Esto llevó a que la Asociación Uruguaya de Árbitros de Fútbol (Audaf), emitiera un comunicado exigiendo las disculpas de Welker que no llegaron ni llegarán, ya que en Peñarol lo apoyó el consejo directivo, ya que dice que en ningún momento se ofendió a Prudente.

La primera medida sucedió el miércoles de mañana. Jugaban un amistoso Peñarol-Plaza Colonia en Los Aromos y los jueces no llegaron por plegarse al pedido de Audaf. El juez fue el ayudante de Polilla Da Silva, Sergio Cabrera.

Pero por la noche del martes le anunciaron a Prudente que sería bajado de la lista de árbitros internacionales FIFA a partir del 1° de enero de 2013.

“Estaba muy afectado y piensa en no seguir. Creo que con el paso de las horas lo pensará mejor. Él sigue siendo juez internacional hasta fin de año y creo que por lo que pasó el domingo, no debería irse justo en este momento. Tendría que irse orgulloso con el escudo de FIFA en el pecho”, dijo ayer a El Observador una fuente cercana al árbitro.

Es que durante gran parte de la mañana y la tarde hubo intención de contactarlo, pero no contestó ni su celular, ni en su domicilio al requerimiento de El Observador.

Sus desventuras principales
Prudente tuvo una especie de maldición en sus últimos años de arbitraje, con la cual seguramente colaboró sin quererlo.

Errores en partidos importantes de los grandes lo colocaron en el candelero. Nadie olvida su primer clásico cuando tras pitar un penal para Peñarol, luego se desdijo y tiró abajo todo lo bueno que había realizado hasta entonces.

Mucho menos lo que sucedió cuando –amparado por el reglamento pero no por el sentido común– le dio el partido ganado a Villa Española porque un minuto después de hora, Nacional no había entrado a la cancha. Los tricolores le ganaron en la AUF, el encuentro se fijó de nuevo y ganaron los albos.

El propio Julio Grondona, presidente de AFA, lo recusó para un partido por Eliminatorias ¡como cuarto árbitro!

De un desgarro en un gemelo tras chocar en 2009 con Fabián Trujillo de Cerro, la lesión derivó en una hernia de disco que lo tuvo alejado del referato durante varios meses.

En caliente –tal como habló Welker el domingo– Prudente le dijo a sus compañeros que no seguirá arbitrando debido a que la AUF lo bajó como internacional para el año que viene. Sin embargo, no todo está dicho y el árbitro reflexiona por estas horas.


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