¿Por qué Nacional viene en subida y Peñarol en bajada?

¿Quién frena a Nacional? ¿Qué le pasó a Peñarol? Un análisis del fixture que le queda a los tricolores y las razones del bajón de los aurinegros

Defensor Sporting, River Plate y Danubio pasaron de largo y se fueron goleados. Nacional, más allá del traspié ante El Tanque Sisley, es un tren que marcha a toda máquina. Con la punta, que ostenta Racing, como primera escala. Con el título del Apertura como destino final para el año calendario.

¿Quién será capaz de frenar el impulso tricolor? ¿Qué defensa podrá evitar los goles –o asistencias– de Iván Alonso? ¿Quién podrá erradicar la influencia que ejerce Gonzalo Porras en el armado del juego? ¿Cómo se hace para no ser presa de la voracidad ofensiva de un equipo que está más allá de sus individualidades?  

Nueve equipos deberán buscar las respuestas en las fechas que le quedan al Apertura. Pero por lo que queda del fixture, Racing y Peñarol emergen como los equipos que, en teoría, le pueden plantear más resistencia a la escuadra de Álvaro Gutiérrez.

Racing porque es el equipo más goleador del torneo (16 tantos contra 15 de Nacional), el puntero y uno de los que mejor juega. Aunque su punto débil es la fragilidad de la zaga central: sufre mucho los envíos largos a espaldas de los zagueros. Una de las especialidades de la casa de los tricolores.

Pero ojo, la Escuelita tiene armas de temer. Maneja bien el balón y a alta velocidad en ataque con Cristian Tabó y Diego Zavala como abanderados. Además, en los últimos dos partidos se hizo fuerte en pelotas quietas anotando cuatro goles que valieron seis puntos con centros de Juan Pablo Rodríguez.  

El partido se jugará por la novena fecha en el Parque Central.

Antes, los albos jugarán ante Wanderers y Rampla Juniors.

El estilo de Wanderers le queda como anillo al dedo a este Nacional que presiona muy bien arriba y acelera a fondo en los últimos metros de la cancha cuando recupera la pelota para llegar con mucha gente a la zona de definición.

Al bohemio le gusta salir tocando de atrás para organizar su juego y cada uno de sus ataques a partir de su transición desde la defensa. Cuando Defensor y River intentaron jugarle así a los albos, se llevaron cinco y tres goles en contra, respectivamente.

Peñarol será una prueba de fuego y habrá que ver con qué necesidades llega cada uno al clásico.

El recuerdo del 5-0 aurinegro del último Clausura estará latente y además Peñarol tiene potencial colectivo –disminuido en las últimas fechas– e individual de cuidado. Pero este nuevo Nacional, el de Gutiérrez, tiene con qué plantársele a los de Jorge Fossati.

El resto del calendario marca seis partidos de esos donde Nacional será protagonista ante equipos que saldrán a defenderse para intentar lastimar de contragolpe: Rampla Juniors, Rentistas, Fénix, Cerro, Juventud y Tacuarembó.  

Con esa fórmula, El Tanque Sisley fue el único capaz de vencer a los albos en el certamen.

Rentistas, de buena campaña 2013-2014, de digna Sudamericana y de buen arranque de Apertura (está tercero un punto arriba de Peñarol), será rival de cuidado. También el Fénix de Gustavo Bueno que además de marcar trata bien la pelota.

La última parada está marcada en la calurosa Tacuarembó y su escenario tan distinto al billar del Parque Central donde el juego se aligera regadores mediante.

¿Podrá alguien entonces detener la marcha tricolor?

El bajón de Peñarol
Peñarol comenzó el Torneo Apertura sorprendiendo por su gran juego. De repente no hubo nada nuevo en lo táctico porque ya en los partidos internacionales de pretemporada ante Ferro Carril Oeste y Olimpo de Bahía Blanca –ambos de Argentina– había jugado de esa forma.

Sin embargo, la velocidad, desborde y desmarcación del brasileño Diogo Silvestre fue lo que hizo hablar a todos en el debut contra Cerro. También el gran rendimiento del Japo Rodríguez en otra ubicación respecto al campeonato pasado, ya no como carrilero zurdo, sino como un volante ofensivo por ese sector.

Así, el técnico Jorge Fossati comenzó a tejer una madeja futbolística que dio muy buenos dividendos en el comienzo de este Apertura. Con Antonio Pacheco lleno de luces y un Jonathan Rodríguez imparable, el conjunto mirasol mostraba por qué era el gran candidato a llevarse el título.

Andrés Rodales, una de las nuevas figuras del equipo, también jugó un gran partido en el inicio ante los albicelestes. Con todos esos aditamentos, el hincha se ilusionaba, creía en este equipo.

Ya en la segunda fecha contra Juventud de Las Piedras tras haber derrotado antes 2-0 a Jorge Wilstermann en casa, si bien el campo de juego no ayudó porque se jugó bajo lluvia torrencial, a Peñarol lo salvó un tiro libre del Japo Rodríguez.

Días después, el conjunto mirasol volvía a jugar por la Copa Sudamericana y lo hizo con una goleada histórica en la altura de Cochabamba al derrotar 4-0 y jugando muy bien ante Jorge Wilstermann. Justo es decir que era un rival menor, pero no por eso hay que quitarle mérito al equipo de Fossati.

Llegó la tercera fecha del Apertura luego de un viaje agotador desde Bolivia. Tacuarembó era el rival y ya Peñarol no era el mismo en la cancha. De a poco, los rivales le iban tomando los puntos.

La inspiración del Japo en un tremendo tiro libre le dio un nuevo triunfo, el tercero consecutivo en lo local.

Pero luego de este buen momento en lo local e internacional, comenzó una bajada que parece no tener fin. Si bien el equipo mantiene un largo invicto, de todas maneras, no puede salir de los empates que lo han relegado notoriamente en la punta del campeonato.

Peñarol es, junto a Racing, el único equipo invicto que se mantiene en el campeonato. Sin embargo, eso no le alcanza para mantenerse bien arriba.

Su juego cayó en un pozo, está a punto de ser eliminado de la Copa Sudamericana y puede entrar en una crisis deportiva.

Los equipos a los que enfrenta parecen haberle tomado los puntos. Ya conocen cómo juega y no puede sorprender. Y el fútbol se trata de eso, de sorpresas, de hacer algo imprevisto para complicar al adversario.

Aquel Peñarol parece haber quedado muy atrás. Este mes de setiembre no lo ayuda para nada. Los cuatro encuentros que disputó en ese lapso, los igualó.

De no mediar un cambio importante en el volumen de juego, el equipo de Fossati seguirá deambulando en la mediocridad y le costará mucho levantarse.


Fuente: Pablo Benítez y Marcelo Decaux

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