¿Por qué la victoria de Cuevas es una de las más importantes de su carrera?

Desde el juego, el ranking y la estrategia, el triunfo del uruguayo marca un hito en su trayectoria

Pablo Cuevas consiguió una de las victorias más importantes de su carrera este viernes, al ganarle al alemán Alexander Zverev 3-6, 6-0, 6-4. Y más allá de lo que ocurra el sábado en las semifinales ante Dominic Thiem (9), que venció ayer a Borna Coric (59), la de este viernes quedará como una de las victorias más importantes de su carrera: por lo simbólico de sus primeras semifinales de Masters 1000, por los 360 puntos que le vale, por cómo se dio el partido, por el hecho de que Zverev es uno de los tenistas más importantes de la nueva generación (20 años, 19° del mundo), y por su trayectoria en el año.

Las primeras semis

Cuevas marcó un nuevo paso en su carrera en 2017, al llegar a cuartos de final de los Masters 1000, el segundo nivel de torneos detrás de los Grand Slams, en tres de los cuatro torneos que van en la temporada. Lo logró en Indian Wells(cemento), Monte Carlo y ahora en Madrid, ambos sobre polvo de ladrillo (en Miami, cemento, se quedó afuera en segunda fase). Las dos veces anteriores, ante Carreño Busta y Lucas Pouille, se había quedado en la puerta de las semis, perdiendo en tres sets. Pero esta vez lo logró, quizás ante el mejor jugador de los tres que ha enfrentado en estas instancias.

Los puntos

La victoria le significa 360 puntos en el ranking. Es la segunda mejor cosecha de su carrera, solo por detrás del título del ATP 500 de Río 2015. Supera incluso a los 250 de los 3 títulos de San Pablo, el de Umag y el de Bastad, y a los 300 de la final en Hamburgo. Eso le permitirá trepar al menos hasta el puesto 23 del mundo, cuatro por encima del 27 actual, y 4 por debajo del mejor ranking de su carrera, 19°.

Por si fuera poco, el uruguayo está 13° en la carrera de campeones, que suma solo los resultados del año calendario.

La experiencia y el rival

Cuevas sacó un partido durísimo. Es más: en el primer set no se veían muchos resquicios de por dónde ganarlo. Zverev, uno de los tenistas más talentosos del circuito, estaba sacando como los dioses, sin darle una oportunidad al uruguayo, que además estaba haciendo un buen partido: agresivo, con buena movilidad, con la intención de mover al alemán con su saque y buscarle el drive, ya que su revés está tranquilamente en el top 5 del mundo. Pero Zverev simplemente estaba intratable: aprovechó un mal game del uruguayo, lo quebró y no dio ninguna chance hasta llevarse el set 6-3.

Pero Zverev no podía jugar todo el partido así. Sobre todo porque tiene 20 años, y en algún momento le iba a pesar la instancia.Y como el jueves ante Benoit Paire, Cuevas tuvo fortaleza mental para dominar el partido. Esperó q que el alemán dejara de ser perfecto con su servicio, con la misma fórmula que usó ante el francés: enfocarse en devolver, en pelear, y en buscar oportunidades cuando estas aparecieran. El joven alemán dejó de acertar primeros saques, y allí Cuevas pasó al frente. Se hizo cargo del partido, buscó ángulos, jugó profundo, se adentró sobre la línea de base y le quebró. Lo llenó de dudas y no soltó más la manija del partido, hasta llevarse el set 6-0.

Pero incluso cuando Zverev recuperó su saque dominador, en el arranque del tercero, el uruguayo no soltó el control del partido: siguió buscándole el drive, y aprovechando cada oportunidad de tirar winners, pero sin regalarse. Mantuvo la calma, sacando como establece el manual: buscando ángulos para agrandarse la cancha y hacerlo correr a Zverev. Sin lujos, pero con efectividad.

Pero además, Cuevas no se cuece al primer hervor. A los 31 años, y ya con varios partidos calientes en su currículum, dejó detrás los nervios que lo han complicado más de una vez –incluso 24 horas antes, cuando perdió el segundo set 0-6-. Y lo aprovechó. Bajó revoluciones, y el alemán las subió, al punto que dejó de acertar primeros saques justo cuando estaba 4-5. Lo aprovechó Cuevas, pasó otra vez al ataque. Lo quebró y ganó.

La estrategia:

Cuevas no arrancó bien el año: tras caer en primera ronda de Australia, en polvo de ladrillo cayó en primera ronda de Buenos Aires y Río, lo que lo hizo perder 750 puntos en el ranking y salir del top 30. En ese momento le dijo a Referí que tenía que recuperar la intensidad y la agresividad, y que, de ser necesario, jugaría torneos que no tenía previsto en la temporada europea de polvo de ladrillo. "Todo depende de cómo me sienta, y de si recupere la confianza", dijo.

Lo logró, también con la ayuda de un cambio en la raqueta con la que jugaba. La semana siguiente ganó por tercera vez seguida el ATP 250 de San Pablo, y luego siguió la racha en Indian Wells. Ya con la confianza recuperada, decidió mantener la estrategia de los últimos dos años: sólo jugar Masters 1000 y ATP 500 en la previa a Roland Garros. ¿Por qué? Porque allí están los puntos grandes. Eso requiere una confianza para poder imponerse a los mejores del mundo, que son los que juegan este tipo de torneos, en vez de apostar por llevarse títulos en torneos de pocos puntos donde no juegan los mejores. La estrategia le está saliendo muy bien, y le permitirá llegar fresco al objetivo máximo: Roland Garros.

Cuevas le dijo hace unas semanas a Referí: "Me tengo que preparar para encotrarme con cosas muy importantes". Lo está logrando.

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