Por la puerta de atrás

Riquelme anunció que no volverá a jugar en Boca Juniors y que ahora disfrutará a su familia, mientras espera que suene el teléfono con alguna oferta del exterior

Pasaron 16 años entre aquella gran bienvenida y esta triste despedida. Entre el 10 de noviembre de 1996, cuando dirigido por Carlos Salvador Bilardo debutó en el primer equipo de Boca Juniors, en donde conquistó a fuerza de talento y fútbol los corazones de propios y extraños, y el viernes, en una conferencia de prensa en la que vestido de camisa y muy lejos de una cancha de fútbol se despidió del cuadro del que es hincha.

Así se cerró la historia de uno de los futbolistas más grandes de Boca Juniors, que ganó 10 títulos con los xeneizes (cuatro Apertura, un Clausura, tres Libertadores, una Intercontinental y una Recopa Sudamericana).

Se fue. Se terminó. Y terminó mal, con un final triste, aunque intentó maquillar la situación en la conferencia de prensa que brindó el viernes en La Bombonera en la que dijo: “Me fui jugando una final de Copa, es lo máximo”. Pero de eso ya pasaron más de dos meses.

En ese encuentro con los periodistas le consultaron si su salida se debió a las diferencias con Falcioni, entonces, salió gambeteando: “No tiene nada que ver el entrenador, yo ya no necesitaba uno...”, dijo, y agregó después: “Se discute si es por el técnico, por los dirigentes, nunca si es porque podía seguir jugando a la pelota o no. Me demostré que a los 34 años puedo jugar en un alto nivel”

Además de Riquelme, en el centro de la escena estaba el presidente de Boca, Daniel Angelici, quien le pidió al futbolista cerrar el tema de su vinculación con la institución y anunciar en público la decisión que adoptaron.

El caso se cierra con la libertad de Riquelme para jugar en cualquier equipo del exterior y con Boca Juniors sin más obligación de pagarle el sueldo al futbolista, que seguía percibiendo su salario pero llevaba 72 días sin entrenar en La Bombonera.

Riquelme había firmado un contrato, al que le quedaban dos años, por US$ 6.000.0000, más US$ 600.000 en concepto de prima y US$ 300.000 por un partido amistoso a realizarse luego de su retiro.

El volante, que ganó 15 títulos en su carrera, 10 con el club que lo cobijó durante gran parte de su trayectoria, jugó en Boca entre 1996 y 2002 y desde 2007 hasta la última final de la Copa Santander Libertadores, que perdió en Brasil.

El futuro
¿Y ahora? “Ahora no sé qué voy a hacer”, dijo Riquelme. Adelantó que le esperan unas vacaciones con su familia.

En el final de su carrera vivió, además de situaciones polémicas, emociones muy fuertes, como la movida de los hinchas que tras la polémica planteada por su alejamiento después de la última fueron a apoyarlo en La Bombonera. “El banderazo me lo grabaron, lo vi solo y me puse a llorar. Están locos, no puedo devolverles todo lo que me dieron. Los quiero mucho”. Le lanzó como mensaje de agradecimiento a los hinchas.

También se refirió a las críticas de Diego Armando Maradona, en junio pasado. Y Riquelme respondió: “No compro los diarios ni veo nada, pero me contaron lo que dijo. Y lo que dice ese muchacho (Maradona) no me interesa”.

“Yo cumplí todos los sueños que tenía en Boca. Ahora soy hincha”, dijo. Reconoció que ahora disfruta acompañando a su hijo en todas las actividades, de su hermano, de su familia. Y se despidió del club.

Se fue de La Bombonera, pero a los 34 años no le va a faltar trabajo, porque Santos de Brasil ya se interesó en el concurso del volante ante la posibilidad de que Ganso sea transferido al exterior. Y no será el único club, aunque de Boca se fue por la puerta de atrás.


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