Por el camino de la historia

Uruguay llegó a 18 partidos sin derrotas y está a 11 de inscribir su nombre entre los principales invictos del mundo

La forma en que Diego Godín se tiró a cortar una pelota en los descuentos fue elocuente. En ese pequeño instante en que Uruguay estaba refugiado en el fondo no tenía otra misión que la defensa de su invicto.

Es que, al margen de que no salga a jugar pensando en la cantidad de partidos sin derrotas, porque en definitiva es un hecho circunstancial, en el inconciente está presente.

Uruguay llegó a 18 partidos sin conocer la derrota y está a once de inscribir su nombre en la historia.

La marca es histórica a nivel local, ya que jamás un equipo celeste había permanecido tantos encuentros sin perder. Ahora el record tiene otras perspectivas. Hay cinco selecciones que ostentan la marca de imbatibilidad. Ellas son Brasil, España, Argentina, Hungría y Francia.

El Brasil de Romario

La selección brasileña acumuló 35 juegos sin derrotas entre diciembre de 1993 y enero de 1996. Poco más de dos años sin perder. Eran tiempos de Romario, Bebeto y compañía, que le brindaron a los norteños el Mundial de 1994.

España de los nuevos tiempos

La selección española registra la misma cantidad de duelos sin derrotas. Su marca es más reciente, ya que la impuso entre agosto de 2007 y junio de 2009.

Durante ese período conquistó la Eurocopa de 2008 y enfrentó a rivales de la talla de  Alemania (1-0), Inglaterra (2-0), Francia (1-0) e Italia (1-0 y 0-0).

Argentina es otro de los equipos que está en la historia con un invicto de 30 juegos. Eran tiempos de Ángel Labruna y Loustau, protagonistas de la máquina de River Plate.

Los mágicos magyares

Hungría llegó a la final de la Copa Mundial de Fútbol de 1954 con 30 partidos invicto. En la final perdió su orgullo cuando fue derrotada por Alemania Occidental por 3-1.

Por ese entonces los húngaros pasearon por las canchas del mundo exhibiendo su riqueza técnica y contundencia, por lo que determinó que se los denominara  “Los Mágicos Magyares”. Entre sus principales figuras estaban  Puskas, Czibor y Kocsis.

La historia recuerda por siempre a aquel equipo húngaro como el campeón sin corona. Llegó como favorito a la final pero Alemania, contra todos los pronósticos, venció al que era el mejor equipo del planeta.

Y en medio de todos estos gigantes se va colando la selección uruguaya, que recorre el camino de la historia. 


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